/ viernes 3 de abril de 2020

Razones, no disputas

A todas luces abrumado por la intensa complejidad de cada uno de los retos que enfrenta el país en estas oscuras horas, el Presidente AMLO pareciere que no se resigna a resignarse que los retos son enormes y están aquí y ahora. Es tal el embrollo de sus emociones que hace unos pocos días lanzó un llamado a sus “adversarios” grupo identificado anónimamente, en los siguientes términos: “bajenle una rayita por la emergencia”. Se refería a la gran cantidad de ataques que se dieron en distintos medios de comunicación, sobre todo vía las redes con motivo del desafortunado saludo, improcedente por el lado que se le mire, hecho a la madre de “El Chapo.

Se trató de un error a todas luces injustificable y hasta ofensivo para aquellas personas víctimas de la violencia que perdieron la vida. Existen protocolos políticos que son simple y sencillamente principios de sentido común. Quizás detrás del ominoso saludo que provocó y quedara para la historia ha sido consecuencia no reflexiva de su modo de ser, producto de un contradictorio bagaje político recogido y asimilado durante tantos años de lucha en las arenas políticas. En otras palabras y recurriendo a Parménides en una de sus conocidas perogrulladas: “es preciso decir y pensar que lo que es, es, pues lo que existe, existe y lo que no existe, no existe. La inmediata pregunta cae por su propio pie: ¿“cederá AMLO a sus arraigadas ideas de cómo conducir el país y adonde llevarlo”?

Lo envidiable de la verdad es que no necesita de explicaciones, de ahí que suena contradictorio que AMLO deje de mentir acerca de temas que ciudadanos mexicanos, expertos en las diferentes materias que inciden directamente en la vida del país tienen la absoluta capacidad para descubrir la verdad de lo que declara y afirma el primer mandatario de la nación.

Así como pide AMLO un “bajenle” bueno sería que convocara a todas las fuerzas vivas de la nación, a todas, sí a todas con independencia de credos y posiciones económicas, guiado por un pragmatismo absoluto y no manejar acuerdos en asuntos torales de tal suerte que quedan en una suerte de limbo extraño.

No se necesita ser adivino para afirmar que vienen tiempos difíciles, no solo se trata de ganar la batalla contra el COVID 19 de suyo complejo, si no, resolver el reto ese si poderoso y aún más peligroso de la RECESIÓN asunto que deberá ser enfrentado haciendo hincapié en el respeto y la tolerancia evitando instalar los acuerdos en el terreno de la insensatez, de la incongruencia y del capricho.

Tiempos aciagos en los que se sabrá si el Presidente de la República se convertirá en brújula o escollo, en guía o laberinto, en adivino o sepulturero. Todos los mexicanos deseamos vivir en un país donde prive la congruencia y la solidez, solo así y en comunión total. Suele Usted señor Presidente invocar con sumo orgullo a nuestro pasado, le toca ahora concretar el presente para asegurar el futuro.

A todas luces abrumado por la intensa complejidad de cada uno de los retos que enfrenta el país en estas oscuras horas, el Presidente AMLO pareciere que no se resigna a resignarse que los retos son enormes y están aquí y ahora. Es tal el embrollo de sus emociones que hace unos pocos días lanzó un llamado a sus “adversarios” grupo identificado anónimamente, en los siguientes términos: “bajenle una rayita por la emergencia”. Se refería a la gran cantidad de ataques que se dieron en distintos medios de comunicación, sobre todo vía las redes con motivo del desafortunado saludo, improcedente por el lado que se le mire, hecho a la madre de “El Chapo.

Se trató de un error a todas luces injustificable y hasta ofensivo para aquellas personas víctimas de la violencia que perdieron la vida. Existen protocolos políticos que son simple y sencillamente principios de sentido común. Quizás detrás del ominoso saludo que provocó y quedara para la historia ha sido consecuencia no reflexiva de su modo de ser, producto de un contradictorio bagaje político recogido y asimilado durante tantos años de lucha en las arenas políticas. En otras palabras y recurriendo a Parménides en una de sus conocidas perogrulladas: “es preciso decir y pensar que lo que es, es, pues lo que existe, existe y lo que no existe, no existe. La inmediata pregunta cae por su propio pie: ¿“cederá AMLO a sus arraigadas ideas de cómo conducir el país y adonde llevarlo”?

Lo envidiable de la verdad es que no necesita de explicaciones, de ahí que suena contradictorio que AMLO deje de mentir acerca de temas que ciudadanos mexicanos, expertos en las diferentes materias que inciden directamente en la vida del país tienen la absoluta capacidad para descubrir la verdad de lo que declara y afirma el primer mandatario de la nación.

Así como pide AMLO un “bajenle” bueno sería que convocara a todas las fuerzas vivas de la nación, a todas, sí a todas con independencia de credos y posiciones económicas, guiado por un pragmatismo absoluto y no manejar acuerdos en asuntos torales de tal suerte que quedan en una suerte de limbo extraño.

No se necesita ser adivino para afirmar que vienen tiempos difíciles, no solo se trata de ganar la batalla contra el COVID 19 de suyo complejo, si no, resolver el reto ese si poderoso y aún más peligroso de la RECESIÓN asunto que deberá ser enfrentado haciendo hincapié en el respeto y la tolerancia evitando instalar los acuerdos en el terreno de la insensatez, de la incongruencia y del capricho.

Tiempos aciagos en los que se sabrá si el Presidente de la República se convertirá en brújula o escollo, en guía o laberinto, en adivino o sepulturero. Todos los mexicanos deseamos vivir en un país donde prive la congruencia y la solidez, solo así y en comunión total. Suele Usted señor Presidente invocar con sumo orgullo a nuestro pasado, le toca ahora concretar el presente para asegurar el futuro.