Luis Octavio Cotero Bernal

  / domingo 4 de agosto de 2019

Por clemencia

El Presidente de la Republica, en diversas ocasiones y por distintos motivos ha manifestado ser clemente, que al margen de las diferentes definiciones que tiene dicho termino, -me vino la idea de pedirle al Ejecutivo Federal-, que la tenga con el pueblo de Jalisco, -no tan solo para los delincuentes- ya que en los últimos meses venimos atravesamos por un contexto altamente desbordado por una delincuencia inclemente para con el ciudadano común y para con las autoridades.

Lo cual queda por demás demostrado, con la serie de delitos de alto impacto cometidos por toda la ciudad, a cualquier hora y lugar, sin el más mínimo recato ni clemencia del delincuente para con la ciudadanía ni para las autoridades, menos para el estado de derecho, quedando así más que notorio, la perturbación grave de la paz pública, de una forma permanente y sin que la autoridad de muestras de poder contra la transgresión que a diario sufrimos los que aquí vivimos. Hemos llegado a un punto donde la sociedad jalisciense ya no soportamos un segundo más de incertidumbre ni vacilaciones por parte de nuestras autoridades, para que se enfrente de una forma eficaz y eficiente a la delincuencia, que nos permita vivir en paz.

En esta misma columna y en otra ocasión, al Presidente, inmediato anterior, -en más de alguna vez le sugerí, como ahora le pido al actual Presidente de la Republica, quien es el único facultado para hacerlo, como dispone el artículo 29 de nuestra Carta Magna-, solicite al Senado o en su caso a la Comisión Permanente, se suspendan el ejercicio de los derechos y las garantías que sean obstáculo para hacer frente rápida y fácilmente a la situación de inseguridad que vivimos, que haga uso de esa facultad exclusiva, que la misma Constitución le otorga, sin más regateos que el restablecer el orden público y la paz social, que hoy por hoy está por demás perturbada y en un constante grave peligro.

Asimismo, creo conveniente pedirle al señor Gobernador, que en su calidad, le requiera al Presidente de la Republica, para que en auxilio de su administración y ante lo grave y lamentable de los últimos acontecimientos, haga uso de esta atribución constitucional y se realice lo pertinente para que de inmediato, una vez aprobada por el Senado la petición, se suspendan el ejercicio de los derechos y garantías, para combatir la delincuencia, -que desde mi punto de vista- será lo que venga a restituirnos el estado de derecho, la paz pública y desaparezca el peligro en que vivimos, los que habitamos, este, nuestro querido estado, que es indiscutible que la criminalidad está desbordada, a grado tal, que pueblo y gobierno somos víctimas de una situación delincuencial tan grave, que en ochenta años nuestro pueblo no había sufrido.

Señor Presidente, dada las circunstancias del país, ya que no es privativa de nuestra entidad, sino de toda la república, se hace necesario se aplique ese numeral constitucional que fue pensado y establecido, a mi juicio de una manera genial por el constituyente de 1917, dado que la medida puede ser pedida y decretada en toda la república o en el territorio que se requiera exclusivamente, por lo que es de insistir, además que se restablezca el orden jurídico, que si bien es de su conocimiento, el estado de cosas en Jalisco, al crimen no le podemos pedir clemencia, pero a Usted que ha dicho tenerla para algunos criminales, me parece necesario pedirle que la tenga para con el pueblo de Jalisco y su gobierno, de inmediato, pues esta situación es insostenible y por demás extraordinariamente grave, ya es hora que los ciudadanos de bien tengamos clemencia de nuestras autoridades y que se demuestre el cambio tan prometido.

Profesor Investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG.

Locb15@hotmail.com

El Presidente de la Republica, en diversas ocasiones y por distintos motivos ha manifestado ser clemente, que al margen de las diferentes definiciones que tiene dicho termino, -me vino la idea de pedirle al Ejecutivo Federal-, que la tenga con el pueblo de Jalisco, -no tan solo para los delincuentes- ya que en los últimos meses venimos atravesamos por un contexto altamente desbordado por una delincuencia inclemente para con el ciudadano común y para con las autoridades.

Lo cual queda por demás demostrado, con la serie de delitos de alto impacto cometidos por toda la ciudad, a cualquier hora y lugar, sin el más mínimo recato ni clemencia del delincuente para con la ciudadanía ni para las autoridades, menos para el estado de derecho, quedando así más que notorio, la perturbación grave de la paz pública, de una forma permanente y sin que la autoridad de muestras de poder contra la transgresión que a diario sufrimos los que aquí vivimos. Hemos llegado a un punto donde la sociedad jalisciense ya no soportamos un segundo más de incertidumbre ni vacilaciones por parte de nuestras autoridades, para que se enfrente de una forma eficaz y eficiente a la delincuencia, que nos permita vivir en paz.

En esta misma columna y en otra ocasión, al Presidente, inmediato anterior, -en más de alguna vez le sugerí, como ahora le pido al actual Presidente de la Republica, quien es el único facultado para hacerlo, como dispone el artículo 29 de nuestra Carta Magna-, solicite al Senado o en su caso a la Comisión Permanente, se suspendan el ejercicio de los derechos y las garantías que sean obstáculo para hacer frente rápida y fácilmente a la situación de inseguridad que vivimos, que haga uso de esa facultad exclusiva, que la misma Constitución le otorga, sin más regateos que el restablecer el orden público y la paz social, que hoy por hoy está por demás perturbada y en un constante grave peligro.

Asimismo, creo conveniente pedirle al señor Gobernador, que en su calidad, le requiera al Presidente de la Republica, para que en auxilio de su administración y ante lo grave y lamentable de los últimos acontecimientos, haga uso de esta atribución constitucional y se realice lo pertinente para que de inmediato, una vez aprobada por el Senado la petición, se suspendan el ejercicio de los derechos y garantías, para combatir la delincuencia, -que desde mi punto de vista- será lo que venga a restituirnos el estado de derecho, la paz pública y desaparezca el peligro en que vivimos, los que habitamos, este, nuestro querido estado, que es indiscutible que la criminalidad está desbordada, a grado tal, que pueblo y gobierno somos víctimas de una situación delincuencial tan grave, que en ochenta años nuestro pueblo no había sufrido.

Señor Presidente, dada las circunstancias del país, ya que no es privativa de nuestra entidad, sino de toda la república, se hace necesario se aplique ese numeral constitucional que fue pensado y establecido, a mi juicio de una manera genial por el constituyente de 1917, dado que la medida puede ser pedida y decretada en toda la república o en el territorio que se requiera exclusivamente, por lo que es de insistir, además que se restablezca el orden jurídico, que si bien es de su conocimiento, el estado de cosas en Jalisco, al crimen no le podemos pedir clemencia, pero a Usted que ha dicho tenerla para algunos criminales, me parece necesario pedirle que la tenga para con el pueblo de Jalisco y su gobierno, de inmediato, pues esta situación es insostenible y por demás extraordinariamente grave, ya es hora que los ciudadanos de bien tengamos clemencia de nuestras autoridades y que se demuestre el cambio tan prometido.

Profesor Investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG.

Locb15@hotmail.com

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