/ jueves 8 de junio de 2023

¿Por qué ganó Delfina?

Las elecciones de este pasado domingo en el Estado de México nos dejaron muchas lecciones políticas. Quiero utilizar este espacio para compartir algunas de ellas con ustedes.

Primeramente, hay renovación después de casi un siglo de gestión pública regentada por el PRI y sus aliados. Al fin fue derrotado por un movimiento popular encabezado por una mujer que, como muchos de nosotros, viene desde abajo, a la que nadie le ha regalado nada, y que representa la tradición de lucha social de este movimiento por la regeneración de nuestro país.

La maestra Delfina Gómez logró hacer realidad los anhelos de un pueblo harto de simulaciones, de mentiras y de canalladas, y que querían tener un gobierno honesto, humano y de puertas abiertas. Conozco a Delfina desde hace varios años. Hemos compartido causas, ideales y experiencias acompañando a Andrés Manuel López Obrador; hemos sido parte activa, escuchando y dialogando con la sociedad, de la formación de este proyecto alternativo de nación en el que, por el bien de todas y todos, primero están los pobres.

Hemos, también, compartido alegrías y tristezas, momentos duros de autocrítica y reflexión cuando los resultados no acompañaban a la magnitud de los esfuerzos: pero en este movimiento, no tenemos derecho a fallarle al pueblo y siempre hemos seguido adelante. Es esta tenacidad, la de nuestro Presidente, y la de la maestra Delfina, la que conquista conciencias y alcanza las victorias que son de todas y todos los mexicanos. No dejemos pasar por alto este aprendizaje de vida. Sólo siendo leales y perseverantes, solamente practicando la resiliencia y desarrollando la fortaleza dirigencial podemos asumir el ser representantes legítimos de la Cuarta Transformación y, mediante la cercanía empática con el pueblo, convocarlos a la construcción de un triunfo irreversible, para el bien de todas y todos, colocando de primero a los pobres.

Me dio mucho gusto acompañarla en su cierre de campaña el miércoles pasado, y escuchar de su voz algo que es un artículo de fe para todas y todos los que participamos en Morena. “Que nadie piense que gana Delfina, ganamos todos, porque estamos luchando todos”. Ahí es donde está la esencia de la Transformación: quienes hemos tenido el honor de ser electos para un cargo, sabemos que el compromiso más grande es llevar todas las voces de la gente que nos dio su confianza para que sus necesidades se conviertan en soluciones. Y no tengo duda alguna de que Delfina transformará todas las esperanzas de transformación en resultados concretas.

Un análisis frío de los datos que nos arroja esta elección nos demuestra dos cosas: la primera, es que cada vez más personas prefieren a este movimiento que va más allá de los partidos y de los colores, porque se trata de un cambio absoluto en la forma de gobernar que pone a la gente en el centro de la acción pública. La maestra Delfina ganó con más del50% de los sufragios. “El pueblo es sabio”, nos ha dicho el Presidente López Obrador, y una vez más, lo demostró. La segunda: la maestra Delfina ganó en la inmensa mayoría de los municipios, desde los más poblados hasta muchas de las comunidades rurales.

Es por ello que no podemos perder de vista la importancia que tiene para la política del cambio y la transformación el ser voceros genuinos de las necesidades locales. De abajo hacia arriba, para la construcción de acciones de gobierno inclusivas, de alto alcance y de largo plazo: en particular, cuando se trate de implementar las políticas de bienestar que son la base del nuevo humanismo mexicano, el centro del ideario de la Cuarta Transformación.

Los que vivimos en estados con desgobiernos sabemos lo difícil que es ser escuchado aun cuando las demandas sean legítimas, y la necesidad de solucionar los problemas tengan carácter de urgencia. Por eso nuestro objetivo siempre deber ser la voz de los menos escuchados, articulando con los más pobres los consensos necesarios para que ocurra el cambio que todos aspiramos. Nuestro deber es construir y preservar una unidad ejemplar, sin fisuras, sin cálculos de corto alcance, porque lo que está en juego es el bienestar de todas y todos. Tenemos el deber de convocar a un gran pacto, que abarque a todos los partidos y movimientos sociales que se han sumado al llamado urgente que ha hecho Andrés Manuel López Obrador para instaurar el humanismo mexicano en toda la geografía de nuestra nación. Este es el momento de cerrar filas alrededor de nuestro objetivo común, que es el bienestar de las y los mexicanos, y avanzar, unidos, hacia la nueva era que se abre ante nosotros, que comenzará en el 2024. En Jalisco y en todo México, ¡estamos listos para el gran reto!

Las elecciones de este pasado domingo en el Estado de México nos dejaron muchas lecciones políticas. Quiero utilizar este espacio para compartir algunas de ellas con ustedes.

Primeramente, hay renovación después de casi un siglo de gestión pública regentada por el PRI y sus aliados. Al fin fue derrotado por un movimiento popular encabezado por una mujer que, como muchos de nosotros, viene desde abajo, a la que nadie le ha regalado nada, y que representa la tradición de lucha social de este movimiento por la regeneración de nuestro país.

La maestra Delfina Gómez logró hacer realidad los anhelos de un pueblo harto de simulaciones, de mentiras y de canalladas, y que querían tener un gobierno honesto, humano y de puertas abiertas. Conozco a Delfina desde hace varios años. Hemos compartido causas, ideales y experiencias acompañando a Andrés Manuel López Obrador; hemos sido parte activa, escuchando y dialogando con la sociedad, de la formación de este proyecto alternativo de nación en el que, por el bien de todas y todos, primero están los pobres.

Hemos, también, compartido alegrías y tristezas, momentos duros de autocrítica y reflexión cuando los resultados no acompañaban a la magnitud de los esfuerzos: pero en este movimiento, no tenemos derecho a fallarle al pueblo y siempre hemos seguido adelante. Es esta tenacidad, la de nuestro Presidente, y la de la maestra Delfina, la que conquista conciencias y alcanza las victorias que son de todas y todos los mexicanos. No dejemos pasar por alto este aprendizaje de vida. Sólo siendo leales y perseverantes, solamente practicando la resiliencia y desarrollando la fortaleza dirigencial podemos asumir el ser representantes legítimos de la Cuarta Transformación y, mediante la cercanía empática con el pueblo, convocarlos a la construcción de un triunfo irreversible, para el bien de todas y todos, colocando de primero a los pobres.

Me dio mucho gusto acompañarla en su cierre de campaña el miércoles pasado, y escuchar de su voz algo que es un artículo de fe para todas y todos los que participamos en Morena. “Que nadie piense que gana Delfina, ganamos todos, porque estamos luchando todos”. Ahí es donde está la esencia de la Transformación: quienes hemos tenido el honor de ser electos para un cargo, sabemos que el compromiso más grande es llevar todas las voces de la gente que nos dio su confianza para que sus necesidades se conviertan en soluciones. Y no tengo duda alguna de que Delfina transformará todas las esperanzas de transformación en resultados concretas.

Un análisis frío de los datos que nos arroja esta elección nos demuestra dos cosas: la primera, es que cada vez más personas prefieren a este movimiento que va más allá de los partidos y de los colores, porque se trata de un cambio absoluto en la forma de gobernar que pone a la gente en el centro de la acción pública. La maestra Delfina ganó con más del50% de los sufragios. “El pueblo es sabio”, nos ha dicho el Presidente López Obrador, y una vez más, lo demostró. La segunda: la maestra Delfina ganó en la inmensa mayoría de los municipios, desde los más poblados hasta muchas de las comunidades rurales.

Es por ello que no podemos perder de vista la importancia que tiene para la política del cambio y la transformación el ser voceros genuinos de las necesidades locales. De abajo hacia arriba, para la construcción de acciones de gobierno inclusivas, de alto alcance y de largo plazo: en particular, cuando se trate de implementar las políticas de bienestar que son la base del nuevo humanismo mexicano, el centro del ideario de la Cuarta Transformación.

Los que vivimos en estados con desgobiernos sabemos lo difícil que es ser escuchado aun cuando las demandas sean legítimas, y la necesidad de solucionar los problemas tengan carácter de urgencia. Por eso nuestro objetivo siempre deber ser la voz de los menos escuchados, articulando con los más pobres los consensos necesarios para que ocurra el cambio que todos aspiramos. Nuestro deber es construir y preservar una unidad ejemplar, sin fisuras, sin cálculos de corto alcance, porque lo que está en juego es el bienestar de todas y todos. Tenemos el deber de convocar a un gran pacto, que abarque a todos los partidos y movimientos sociales que se han sumado al llamado urgente que ha hecho Andrés Manuel López Obrador para instaurar el humanismo mexicano en toda la geografía de nuestra nación. Este es el momento de cerrar filas alrededor de nuestro objetivo común, que es el bienestar de las y los mexicanos, y avanzar, unidos, hacia la nueva era que se abre ante nosotros, que comenzará en el 2024. En Jalisco y en todo México, ¡estamos listos para el gran reto!