/ viernes 27 de marzo de 2020

Vulnerable contaminación de las aguas

De todas las regiones donde existen consecuencias por la contaminación a las aguas superficiales de Jalisco, incluida la muerte de un niño en El Salto, donde más enfermedades infantiles se han detectado es en el municipio de Poncitlán en el cual se reporta la mayor incidencia de insuficiencia renal, a partir de lo cual, y por demanda de sus habitantes, al ubicarse en viviendas más de 6 mil niñas y niños en edad escolar de los 50 mil infantes en los municipios asentados en la Ribera de Chapala.

El lugar ocupado por Jalisco, es el séptimo nacional por defunciones relacionadas con la insuficiencia renal crónica así como 25 defunciones en menores de 18 años registrados el año pasado en nuestro estado.

No obstante lo anterior, de acuerdo a epidemiólogos de la Universidad de Guadalajara, el saneamiento del Río Santiago ha sido el más deficiente en los pasados 6 años.

En ese crítico panorama, el Gobernador del estado ha encabezado visitas de monitoreo, y cuya opinión por lo pronto, será elevada ante el consejo nacional de salud (CONASA), lo cual puede significar una voz pero pocos resultados sino se toman acciones concretas y sistémicas donde la mayoría de los ciudadanos, ambientalistas, y científicos creemos encontrar el origen del problema: 1. La disfunción o total inoperancia de las plantas de tratamiento de agua residual establecidas en la Ley para todos los municipios; 2. La sobreexplotación, sin control ni consecuencias, de las aguas del alto Lerma cuya participación, en operación aritmética, implicaría mayor volumen de agua en medio del porcentaje de contaminantes vertidos y; 3. La impune contaminación de más de 700 empresas las cuales, por el momento, siguen la contaminación impune.

Todo apunta hacia una contaminación permanente agravada por una extracción irracional del vital líquido, principalmente por las empresas agroproductoras y curtidoras de Guanajuato así como las industrias porcinas de Michoacán, las cuales durante más de 30 años, han ido acumulando un capital económico, político y social contrastante con la incontrolable contaminación generada a lo largo de la cuenca y una situación crítica en su paso por el municipio de El Salto. Y siendo sistémica y concurrente a la gran laguna de Chapala, las afectaciones de quienes viven en la ribera han sido documentadas por instituciones científicas de alta providad al arrojar cifras duras, como las 29 compañías señaladas como las principales contaminantes; los 18 municipios afectados, aún cuando pertenecen al Área Metropolitana de Guadalajara como la Región Ciénega e incluso los Altos de Jalisco, con una afectación comprobada a más de 24 mil menores de edad de los municipios de El Salto de Juanacatlán, Poncitlán, Ocotlán y Chapala, quienes deberán ser sometidos a exámenes médicos, en consecuencia a sus condiciones crónico sanitarias.

Para ello la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública del estado ha presupuestado 120 millones de pesos para rehabilitar y dar mantenimiento a las instalaciones acuíferas (acueductos y plantas); lo cual está muy lejos de la reconversión necesaria para una nueva cultura en la reconversión del uso y acceso al agua superficial, pluvial y residual, para lo cual, seguimos esperando.


Académico del CUAAD de la Universidad de Guadalajara

carlosm_orozco@hotmail.com

De todas las regiones donde existen consecuencias por la contaminación a las aguas superficiales de Jalisco, incluida la muerte de un niño en El Salto, donde más enfermedades infantiles se han detectado es en el municipio de Poncitlán en el cual se reporta la mayor incidencia de insuficiencia renal, a partir de lo cual, y por demanda de sus habitantes, al ubicarse en viviendas más de 6 mil niñas y niños en edad escolar de los 50 mil infantes en los municipios asentados en la Ribera de Chapala.

El lugar ocupado por Jalisco, es el séptimo nacional por defunciones relacionadas con la insuficiencia renal crónica así como 25 defunciones en menores de 18 años registrados el año pasado en nuestro estado.

No obstante lo anterior, de acuerdo a epidemiólogos de la Universidad de Guadalajara, el saneamiento del Río Santiago ha sido el más deficiente en los pasados 6 años.

En ese crítico panorama, el Gobernador del estado ha encabezado visitas de monitoreo, y cuya opinión por lo pronto, será elevada ante el consejo nacional de salud (CONASA), lo cual puede significar una voz pero pocos resultados sino se toman acciones concretas y sistémicas donde la mayoría de los ciudadanos, ambientalistas, y científicos creemos encontrar el origen del problema: 1. La disfunción o total inoperancia de las plantas de tratamiento de agua residual establecidas en la Ley para todos los municipios; 2. La sobreexplotación, sin control ni consecuencias, de las aguas del alto Lerma cuya participación, en operación aritmética, implicaría mayor volumen de agua en medio del porcentaje de contaminantes vertidos y; 3. La impune contaminación de más de 700 empresas las cuales, por el momento, siguen la contaminación impune.

Todo apunta hacia una contaminación permanente agravada por una extracción irracional del vital líquido, principalmente por las empresas agroproductoras y curtidoras de Guanajuato así como las industrias porcinas de Michoacán, las cuales durante más de 30 años, han ido acumulando un capital económico, político y social contrastante con la incontrolable contaminación generada a lo largo de la cuenca y una situación crítica en su paso por el municipio de El Salto. Y siendo sistémica y concurrente a la gran laguna de Chapala, las afectaciones de quienes viven en la ribera han sido documentadas por instituciones científicas de alta providad al arrojar cifras duras, como las 29 compañías señaladas como las principales contaminantes; los 18 municipios afectados, aún cuando pertenecen al Área Metropolitana de Guadalajara como la Región Ciénega e incluso los Altos de Jalisco, con una afectación comprobada a más de 24 mil menores de edad de los municipios de El Salto de Juanacatlán, Poncitlán, Ocotlán y Chapala, quienes deberán ser sometidos a exámenes médicos, en consecuencia a sus condiciones crónico sanitarias.

Para ello la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública del estado ha presupuestado 120 millones de pesos para rehabilitar y dar mantenimiento a las instalaciones acuíferas (acueductos y plantas); lo cual está muy lejos de la reconversión necesaria para una nueva cultura en la reconversión del uso y acceso al agua superficial, pluvial y residual, para lo cual, seguimos esperando.


Académico del CUAAD de la Universidad de Guadalajara

carlosm_orozco@hotmail.com

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