/ viernes 29 de noviembre de 2019

FIL y el nuevo corredor cultural de GDL

La impresionante reconversión iconográfica de polémicas edificaciones en ciudades emblemáticas de la cultura mundial, como la “mountrosa” torre de radio del ingeniero Eiffel en Paris, conocida hoy como símbolo de Francia; la complicada solución constructiva de la Ópera House en Sidney, hoy símbolo de Australia, así como el Corcovado en Río de Janeiro en Brasil, forman parte de la cultura universal y del contexto histórico de los eventos en su entrono.

Ese podría ser, con sus debidas proporciones, el significado de las controversiales edificaciones en su entorno urbano, luego de más de 30 años del desarrollo de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, conocida mundialmente por ser el segundo festival de los libros, sólo comparable con la Feria Internacional de Frankfrut. Donde el magnífico edificio de exposiciones en la ciudad es el punto de referencia para convertir a nuestra ciudad durante 10 días, no sólo en la librería más grande del hemisferio, sino en una ciudad apropiada del evento y punto inicial de un nuevo y moderno corredor cultural que culmina, de así desearlo, en el impresionante CONJUNTO DE ARTES ESCÉNICAS DE LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA, donde hace pocos días se conmemoraron brillantemente los 25 años de una reforma universitaria que le otorgó la autonomía constitucional y la extensión de la educación superior a todas las regiones de Jalisco y en la red más grande de América.

Este conjunto con más de 52 mil m2, estuvo a cargo de Arquitectura 911sc y su impresionante acústica fue lograda por la firma Akustiks por lo que su foro principal “Plácido Domingo”, resulta envidiable para cualquier compañía musical del mundo.

Sin embrago, ese podría resultar el punto de culminación de un derrotero urbano tan emblemático, en mi opinión, como la fuente más bella de la ciudad, aunque no la más impresionante, La Hermana Agua en la avenida de las Rosas y López Mateos, obra del Arquitecto Fernando González Gortazar que unifica urbanísticamente tres puntos escenciales de este entorno de la ciudad: la ruta gastronómica de la colonia Chapalita, pasando por una glorieta afrancesada y lugar del comercio semanal de muchos artistas plásticos de la ciudad. A un lado de la principal obra del arquitecto universal tapatío Luis Barragán y su primera Ciudad Jardín mexicana, Jardines del Bosque con una puerta impresionante realizada, por otro arquitecto también fundador de la carrera en la Universidad de Guadalajara, el austriaco Matías Goeritz autor de la escultura El Pájaro.

No obstante, el contexto urbano que otras obras controversiales no pueden ser ignoradas sólo por ello, como los Arcos del Milenio del escultor Sebastián, aún inconclusas, y el único puente atirantado en una ciudad donde no se utiliza para salvar el paso de un río sino para brindar placer estético a una ciudad a la que, obras urbanísticas como la Glorieta Minerva de Julio de la Peña se encuentran muy cerca de otro referente de la ciudad como lo es el Parque de la Revolución diseñado por Luis Barragán aún cuando para ello se haya demolido la prisión de Escobedo, donde el batallón francés acantonado no dejó el mejor recuerdo para la posteridad y la cultura tapatía: El Birote. Sin dejar de ver la magnífica obra del complejo teatral y cultural diseñado por el suizo, entonces profesor de nuestra universidad Erich Coufal y el supratemporal Teatro Experimental de Jalisco.


Académico del CUAAD de la Universidad de Guadalajara

carlosm_orozco@hotmail.com

La impresionante reconversión iconográfica de polémicas edificaciones en ciudades emblemáticas de la cultura mundial, como la “mountrosa” torre de radio del ingeniero Eiffel en Paris, conocida hoy como símbolo de Francia; la complicada solución constructiva de la Ópera House en Sidney, hoy símbolo de Australia, así como el Corcovado en Río de Janeiro en Brasil, forman parte de la cultura universal y del contexto histórico de los eventos en su entrono.

Ese podría ser, con sus debidas proporciones, el significado de las controversiales edificaciones en su entorno urbano, luego de más de 30 años del desarrollo de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, conocida mundialmente por ser el segundo festival de los libros, sólo comparable con la Feria Internacional de Frankfrut. Donde el magnífico edificio de exposiciones en la ciudad es el punto de referencia para convertir a nuestra ciudad durante 10 días, no sólo en la librería más grande del hemisferio, sino en una ciudad apropiada del evento y punto inicial de un nuevo y moderno corredor cultural que culmina, de así desearlo, en el impresionante CONJUNTO DE ARTES ESCÉNICAS DE LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA, donde hace pocos días se conmemoraron brillantemente los 25 años de una reforma universitaria que le otorgó la autonomía constitucional y la extensión de la educación superior a todas las regiones de Jalisco y en la red más grande de América.

Este conjunto con más de 52 mil m2, estuvo a cargo de Arquitectura 911sc y su impresionante acústica fue lograda por la firma Akustiks por lo que su foro principal “Plácido Domingo”, resulta envidiable para cualquier compañía musical del mundo.

Sin embrago, ese podría resultar el punto de culminación de un derrotero urbano tan emblemático, en mi opinión, como la fuente más bella de la ciudad, aunque no la más impresionante, La Hermana Agua en la avenida de las Rosas y López Mateos, obra del Arquitecto Fernando González Gortazar que unifica urbanísticamente tres puntos escenciales de este entorno de la ciudad: la ruta gastronómica de la colonia Chapalita, pasando por una glorieta afrancesada y lugar del comercio semanal de muchos artistas plásticos de la ciudad. A un lado de la principal obra del arquitecto universal tapatío Luis Barragán y su primera Ciudad Jardín mexicana, Jardines del Bosque con una puerta impresionante realizada, por otro arquitecto también fundador de la carrera en la Universidad de Guadalajara, el austriaco Matías Goeritz autor de la escultura El Pájaro.

No obstante, el contexto urbano que otras obras controversiales no pueden ser ignoradas sólo por ello, como los Arcos del Milenio del escultor Sebastián, aún inconclusas, y el único puente atirantado en una ciudad donde no se utiliza para salvar el paso de un río sino para brindar placer estético a una ciudad a la que, obras urbanísticas como la Glorieta Minerva de Julio de la Peña se encuentran muy cerca de otro referente de la ciudad como lo es el Parque de la Revolución diseñado por Luis Barragán aún cuando para ello se haya demolido la prisión de Escobedo, donde el batallón francés acantonado no dejó el mejor recuerdo para la posteridad y la cultura tapatía: El Birote. Sin dejar de ver la magnífica obra del complejo teatral y cultural diseñado por el suizo, entonces profesor de nuestra universidad Erich Coufal y el supratemporal Teatro Experimental de Jalisco.


Académico del CUAAD de la Universidad de Guadalajara

carlosm_orozco@hotmail.com

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