Carlos Orozco Santillán

  / viernes 16 de agosto de 2019

Contaminación visual del subdesarrollo

Quienes hemos sido docentes en la licenciatura de Diseño Gráfico en la Universidad de Guadalajara, hemos recurrido a estudios de percepción visual realizados en múltiples universidades del continente, en los cuales se ha documentado el impacto negativo a partir de la psicología de la percepción del automovilista o peatón, la distracción visual y el estrés generado por la megaexistencia de más de mil anuncios espectaculares y publicitarios convertidos no solo en factor de contaminación sino en probables causas de accidentes viales, a partir de la distracción, ansiedad y confusión generada por el cumulo de información comercial de todo tipo.

Contrasta con otras naciones el hecho de salir en auto de los aeropuertos internacionales en las ciudades: Argentinas, Españolas, o Europeas y se observe una distancia entre si pertinente en términos perceptivos, al cumplir con una norma desarrollada por los profesionales del diseño y la comunicación, con una distancia mínima de 400 metros en su instalación y, en algunos casos, hasta 1 kilómetro entre sí. Mejor aun cuando no existen al borde de las autopistas permitiendo el disfrute ciudadano del magnífico paisaje natural, como puede observarse en las metrópolis desarrolladas tipo Montreal, Zúrich y Sydney u otras de países con una extraordinaria cultura ciudadana y gubernamental para la defensa ambiental y el derecho al paisaje como una expresión neogeneracional de los derechos humanos.

Sin embargo, la penosa y atiborrada presencia de anuncios espectaculares y publicitarios al salir del aeropuerto Benito Juárez de la ciudad de Guadalajara, así como en las avenidas de mayor tráfico vehicular como Periférico Norte, Av. López Mateos Sur, carretera a Chapala, Av. Revolución, Américas y Av. Naciones Unidas que presentan el mayor número de accidentes viales. Y las cuales muestran la extrema anarquía e ineptitud de la autoridad municipal para incorporar al orden jurídico a empresarios de la publicidad sin escrúpulos. Beneficiarios de esa laguna jurídica mal interpretada por los cabildos municipales a partir y la mal entendida autonomía constitucional otorgada por el artículo 115, el cual faculta al municipio el ordenar ese tipo de accesorios urbanos de poca utilidad alta agresividad y arrogancia además de alta rentabilidad para quienes se benefician de su promoción y el cobro de los espacios.

Por ello, debe reconocerse como positiva la decisión del ayuntamiento de Guadalajara al recortar, desde hace años las licencias para espectaculares y proceder, ahora en el caso de Tlajomulco, a eliminar las llamadas “paletas publicitarias” invasivas del espacio público.

Así la decisión del presidente municipal Salvador Zamora resulta ejemplar y esperemos en otros municipios, se den cuenta del derecho humano de nueva generación representado no solo en el disfrute del paisaje urbano y natural, si no en la convivencia pacífica visualmente y de primigenia información para la seguridad, generalmente avasallada por tanta información y presencia de letreros espectaculares con propósitos mercantiles.

Pareciera que los espectaculares en el área metropolitana de Guadalajara son la tarjeta de presentación del subdesarrollo urbano y en la violación institucional del derecho humano a una ciudad libre de violencia psicológica, contaminación visual, estrés inducido y la distracción partícipe en el impresionante número de accidentes viales en esta caótica ciudad.

* Académico del CUAAD. Universidad de Guadalajara

carlosm_orozco@hotmail.com

Quienes hemos sido docentes en la licenciatura de Diseño Gráfico en la Universidad de Guadalajara, hemos recurrido a estudios de percepción visual realizados en múltiples universidades del continente, en los cuales se ha documentado el impacto negativo a partir de la psicología de la percepción del automovilista o peatón, la distracción visual y el estrés generado por la megaexistencia de más de mil anuncios espectaculares y publicitarios convertidos no solo en factor de contaminación sino en probables causas de accidentes viales, a partir de la distracción, ansiedad y confusión generada por el cumulo de información comercial de todo tipo.

Contrasta con otras naciones el hecho de salir en auto de los aeropuertos internacionales en las ciudades: Argentinas, Españolas, o Europeas y se observe una distancia entre si pertinente en términos perceptivos, al cumplir con una norma desarrollada por los profesionales del diseño y la comunicación, con una distancia mínima de 400 metros en su instalación y, en algunos casos, hasta 1 kilómetro entre sí. Mejor aun cuando no existen al borde de las autopistas permitiendo el disfrute ciudadano del magnífico paisaje natural, como puede observarse en las metrópolis desarrolladas tipo Montreal, Zúrich y Sydney u otras de países con una extraordinaria cultura ciudadana y gubernamental para la defensa ambiental y el derecho al paisaje como una expresión neogeneracional de los derechos humanos.

Sin embargo, la penosa y atiborrada presencia de anuncios espectaculares y publicitarios al salir del aeropuerto Benito Juárez de la ciudad de Guadalajara, así como en las avenidas de mayor tráfico vehicular como Periférico Norte, Av. López Mateos Sur, carretera a Chapala, Av. Revolución, Américas y Av. Naciones Unidas que presentan el mayor número de accidentes viales. Y las cuales muestran la extrema anarquía e ineptitud de la autoridad municipal para incorporar al orden jurídico a empresarios de la publicidad sin escrúpulos. Beneficiarios de esa laguna jurídica mal interpretada por los cabildos municipales a partir y la mal entendida autonomía constitucional otorgada por el artículo 115, el cual faculta al municipio el ordenar ese tipo de accesorios urbanos de poca utilidad alta agresividad y arrogancia además de alta rentabilidad para quienes se benefician de su promoción y el cobro de los espacios.

Por ello, debe reconocerse como positiva la decisión del ayuntamiento de Guadalajara al recortar, desde hace años las licencias para espectaculares y proceder, ahora en el caso de Tlajomulco, a eliminar las llamadas “paletas publicitarias” invasivas del espacio público.

Así la decisión del presidente municipal Salvador Zamora resulta ejemplar y esperemos en otros municipios, se den cuenta del derecho humano de nueva generación representado no solo en el disfrute del paisaje urbano y natural, si no en la convivencia pacífica visualmente y de primigenia información para la seguridad, generalmente avasallada por tanta información y presencia de letreros espectaculares con propósitos mercantiles.

Pareciera que los espectaculares en el área metropolitana de Guadalajara son la tarjeta de presentación del subdesarrollo urbano y en la violación institucional del derecho humano a una ciudad libre de violencia psicológica, contaminación visual, estrés inducido y la distracción partícipe en el impresionante número de accidentes viales en esta caótica ciudad.

* Académico del CUAAD. Universidad de Guadalajara

carlosm_orozco@hotmail.com

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