José Roque Albín Huerta

  / lunes 10 de junio de 2019

Vamos por partes

Los historiadores coinciden en que nuestro México tiene una historia milenaria que se remonta hasta los tiempos ancestrales en que los primeros hombres comenzaron a llegar desde Asía a América por el estrecho de Bering, estos hombres y mujeres sin saberlo estaban encaminándose al territorio que hoy conforma nuestro país.

La conocida época prehispánica o el México antiguo, llamado así por otros historiadores, vio su fin en el año 1521 con la llegada de los españoles a Mesoamérica, entre la conquista de los pueblos y el posterior establecimiento del Virreinato de Nueva España, duró cerca de los 300 años, en este periodo el mestizaje cultural y racial comenzó cuando los hijos de españoles nacidos en Nueva España sentían que no tenían nada que ver con la tierra de sus padres, un sentimiento nacionalista de este segmento poblacional durante el virreinato fue el que fraguó la guerra de independencia, además de otros factores externos a Nueva España.

Desde la educación básica nos enseñan que el 16 de septiembre de 1810 iniciaría la Guerra de Independencia liderada por el Cura Miguel Gregorio Ignacio Hidalgo y Costilla Mandarte y Villaseñor. A través de una lucha de 11 años de duración, se logra finalmente el 27 de septiembre de 1821, declararse independiente de la corona española. Claro que España reconoció nuestra independencia hasta el 27 de diciembre de 1836.

Solo unos pocos años después de lograr su independencia, México tenía un escenario dividido en dos bandos casi igual de fuertes, los conservadores y los liberales, con sus respectivos caudillos apoyando sus causas y sus ideales, por un lado, Benito Pablo Juárez García apoyando a los liberales y por el otro, Félix María Zuloaga Trillo, es así como después de varios movimientos y decisiones estalló la guerra de tres años llamada Guerra de la Reforma entre los años 1858 y 1861.

Las consecuencias de la guerra de reforma en México fueron más guerra y sufrimiento prolongado para un pueblo que se desgastaba a sí mismo tratando de establecer definitivamente su independencia de las potencias extranjeras.

Cambios de nombres, pero las luchas armadas continúan, así es como el 20 de noviembre de 1910 empezó la Revolución Mexicana, el empresario y político mexicano Francisco I. Madero González, en 1909 forma el Partido Antireelecionista; inició este movimiento armado bajo el eslogan “Sufragio Efectivo, no Reelección”, el conflicto armado se dio entre 1910-1917, iniciando como una lucha en contra de la perpetuación en el poder del general José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, derivando en una guerra civil entre facciones que luchaban por la “auténtica revolución” diferentes grupos que tenían como bandera derechos políticos y sociales se unieron por ese objetivo, pero luego llevaron a cabo una guerra de guerrillas a lo largo de una de las épocas más convulsivas para México, que según los historiadores dejó un millón de muertos, desde luego que esta lucha cruenta tuvo frutos positivos.

La lucha armada de la revolución se apaciguó para 1920, esto no significaría que México estuviera en calma, aún las luchas por el poder seguían y dentro de estas, aparece la figura caudillista de Álvaro Obregón Salido, siendo un político sonorense logró ser presidente de México, ya en el poder y terminado su periodo, comenzó a vislumbrar su reelección que no se llevó a cabo por ser asesinado mientras celebraba el triunfo que lo convertiría nuevamente en presidente.

Amigo lector, con esta breve exposición de nuestra historia, recordamos los cambios sociales que se han dado en México, en los cuales ha muerto gente inocente, quedando epidemias, pueblos destrozados, aumentando la hambruna y que han durado bastantes décadas para verlos cristalizados. No es fácil querer direccionar un país en un corto plazo, si la buena intención es eso, que mejor hacerlo sin que haya conflictos internos o movimientos sociales que al final de ello, quien sufre es el pueblo, mejor, vamos por partes, iniciando y terminando algo para poder continuar.

Rector General del Centro Universitario UTEG*

e mail. joseroque@uteg.edu.mx

Los historiadores coinciden en que nuestro México tiene una historia milenaria que se remonta hasta los tiempos ancestrales en que los primeros hombres comenzaron a llegar desde Asía a América por el estrecho de Bering, estos hombres y mujeres sin saberlo estaban encaminándose al territorio que hoy conforma nuestro país.

La conocida época prehispánica o el México antiguo, llamado así por otros historiadores, vio su fin en el año 1521 con la llegada de los españoles a Mesoamérica, entre la conquista de los pueblos y el posterior establecimiento del Virreinato de Nueva España, duró cerca de los 300 años, en este periodo el mestizaje cultural y racial comenzó cuando los hijos de españoles nacidos en Nueva España sentían que no tenían nada que ver con la tierra de sus padres, un sentimiento nacionalista de este segmento poblacional durante el virreinato fue el que fraguó la guerra de independencia, además de otros factores externos a Nueva España.

Desde la educación básica nos enseñan que el 16 de septiembre de 1810 iniciaría la Guerra de Independencia liderada por el Cura Miguel Gregorio Ignacio Hidalgo y Costilla Mandarte y Villaseñor. A través de una lucha de 11 años de duración, se logra finalmente el 27 de septiembre de 1821, declararse independiente de la corona española. Claro que España reconoció nuestra independencia hasta el 27 de diciembre de 1836.

Solo unos pocos años después de lograr su independencia, México tenía un escenario dividido en dos bandos casi igual de fuertes, los conservadores y los liberales, con sus respectivos caudillos apoyando sus causas y sus ideales, por un lado, Benito Pablo Juárez García apoyando a los liberales y por el otro, Félix María Zuloaga Trillo, es así como después de varios movimientos y decisiones estalló la guerra de tres años llamada Guerra de la Reforma entre los años 1858 y 1861.

Las consecuencias de la guerra de reforma en México fueron más guerra y sufrimiento prolongado para un pueblo que se desgastaba a sí mismo tratando de establecer definitivamente su independencia de las potencias extranjeras.

Cambios de nombres, pero las luchas armadas continúan, así es como el 20 de noviembre de 1910 empezó la Revolución Mexicana, el empresario y político mexicano Francisco I. Madero González, en 1909 forma el Partido Antireelecionista; inició este movimiento armado bajo el eslogan “Sufragio Efectivo, no Reelección”, el conflicto armado se dio entre 1910-1917, iniciando como una lucha en contra de la perpetuación en el poder del general José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, derivando en una guerra civil entre facciones que luchaban por la “auténtica revolución” diferentes grupos que tenían como bandera derechos políticos y sociales se unieron por ese objetivo, pero luego llevaron a cabo una guerra de guerrillas a lo largo de una de las épocas más convulsivas para México, que según los historiadores dejó un millón de muertos, desde luego que esta lucha cruenta tuvo frutos positivos.

La lucha armada de la revolución se apaciguó para 1920, esto no significaría que México estuviera en calma, aún las luchas por el poder seguían y dentro de estas, aparece la figura caudillista de Álvaro Obregón Salido, siendo un político sonorense logró ser presidente de México, ya en el poder y terminado su periodo, comenzó a vislumbrar su reelección que no se llevó a cabo por ser asesinado mientras celebraba el triunfo que lo convertiría nuevamente en presidente.

Amigo lector, con esta breve exposición de nuestra historia, recordamos los cambios sociales que se han dado en México, en los cuales ha muerto gente inocente, quedando epidemias, pueblos destrozados, aumentando la hambruna y que han durado bastantes décadas para verlos cristalizados. No es fácil querer direccionar un país en un corto plazo, si la buena intención es eso, que mejor hacerlo sin que haya conflictos internos o movimientos sociales que al final de ello, quien sufre es el pueblo, mejor, vamos por partes, iniciando y terminando algo para poder continuar.

Rector General del Centro Universitario UTEG*

e mail. joseroque@uteg.edu.mx

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