Editorial Editorial

  / miércoles 24 de abril de 2019

Modelo de desarrollo en América Latina: ¿Una muerte anunciada?

Gildardo Holguin Trejo

“Hoy más que nunca la importancia de los modelos de desarrollo enfocado en las personas está vigente, pero para entenderlo hoy es necesario mirar al pasado”.

La región Latinoamérica, desde su descubrimiento hasta hoy en día, ha vivido cambios exabruptos que la han ido moldeando de acuerdo a ciertos intereses extranjeros y en algunos casos por intereses propios de los líderes políticos. La idea del desarrollo se ha ido transformando y ha acompañado a nuestro continente a lo largo desde que Cristóbal Colón la inventara.

Los modelos de desarrollos implementados en los países de la región han tenido un impacto directo en las esferas políticas, sociales y económicas, pero también en la educación, en la salud, en la seguridad social entre otros muchos temas concernientes al día a día de cualquier latinoamericano.

Partiendo de la noción que los países latinoamericanos, a pesar de sus esfuerzos, no han podido desarrollarse adecuadamente y que las crisis van en aumento, debemos estar conscientes que se deben implementar modelos de desarrollo enfocado en las personas que sean diseñados tanto por el gobierno como las personas.

Mi propósito no es más que ofrecer una perspectiva de nuestros modelos de desarrollo latinoamericano y su incapacidad de mejorar la capacidad de vida de nuestra gente.La grave condición que sufre el pueblo venezolano en materia de derechos humanos son pruebas que abonan a la idea que el actual modelo latinoamericano está completamente superado.

El reporte de Amnistía Internacional establece que Venezuela atraviesa por una grave crisis de masivas violaciones de derechos humanos, que se evidencian en la pérdida de la calidad de vida, la falta de acceso a los derechos a la alimentación adecuada y a la salud.

Las cifras son crudas y duras, datos del mismo reporte marcan que aproximadamente 3 millones de personas han migrado de manera forzada buscando protección internacional mientras que los niveles de inflación de acuerdo al Fondo Monetario Internacional se estiman del 10.000.000% para el 2019.

La crisis de derechos humanos en el caso de Venezuela es uno de los muchos elementos que comprueban que los modelos de crecimiento y desarrollo en América Latina viven una crisis existencial y que están a punto de explotar. Adolfo Campos comenta que las crisis se manifiestan a través de varios aspectos: disminuciones significativas en los niveles de empleo, tanto de recursos materiales como de fuerza de trabajo; contracciones e las tasas de ganancias que pretenden lograr los empresarios; bajos niveles de productividad; niveles profundos de deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población de los países.

Todos estos elementos de alguna u otra forma están implícitos en nuestro caso de referencia.

El ideal de la democracia representa otro elemento que se debe evaluar, desde la década de los 80´s se creó una falsa expectativa basada en la noción que el modelo político garantizaría un mejor gobierno y mantendría la noción de los derechos humanos muy bien cuidada. Sin embargo, para Javier Campos en su texto El modelo latinoamericano del Defensor del pueblo: apuntes para el debate menciona que el periodo de democratización fue de gran importancia para la extensión de los derechos humanos.

Sin embargo, las violaciones de derechos humanos siguen dándose de manera cotidiana y fagrante en América latina. Basta inclinar la mirada a la Venezuela de Maduro.

El concepto de democracia no es el que falla sino su correcta aplicación; los líderes de los países latinoamericanos han construidos vastos imperios económicos y políticos al implementar y justificar modelos de desarrollo que únicamente se sustentan bajo la premisa de una expansión económica.

Los números y los reportes anunciados a los grandes organismos internacionales se quedan en eso: falsas promesas de desarrollo que no bajan a la realidad de las personas. Hoy en el 2019, la situación pinta complicada, Venezuela ha estallado como modelo y está sobre girado.

Podríamos decir, parafraseando al maestro García Márquez, que los modelos sufren una muerte que ha venido anunciándose desde hace casi 3 o 4 décadas. Considero que a medida que seamos capaces de entender y analizar con una perspectiva crítica los nuevos paradigmas y modelos que impulsan modelos de desarrollo en nuestra región, se podrán mejorar significativa la calidad de vida del pueblo latinoamericano.

La inacción en este tema nos puede llevar a consecuencias futuras irremediables, en este mundo globalizado debemos ser capaces como sociedad a exigir a nuestros gobiernos códigos mínimos en derechos humanos para afrontar temas como la democracia, la participación ciudadana, identidad, pena de muerte, ayuda humanitaria, derecho a la privacidad entre muchas otras más y así corregir malas prácticas que se están realizando que tienen un impacto directo en el desarrollo de una sociedad más justa.

Por otra parte, replantear la idea que los modelos de desarrollo deben ser multidimensionales y no promover solamente un aumento económico mejorará súbitamente a nuestro continente.

Gildardo Holguin Trejo

“Hoy más que nunca la importancia de los modelos de desarrollo enfocado en las personas está vigente, pero para entenderlo hoy es necesario mirar al pasado”.

La región Latinoamérica, desde su descubrimiento hasta hoy en día, ha vivido cambios exabruptos que la han ido moldeando de acuerdo a ciertos intereses extranjeros y en algunos casos por intereses propios de los líderes políticos. La idea del desarrollo se ha ido transformando y ha acompañado a nuestro continente a lo largo desde que Cristóbal Colón la inventara.

Los modelos de desarrollos implementados en los países de la región han tenido un impacto directo en las esferas políticas, sociales y económicas, pero también en la educación, en la salud, en la seguridad social entre otros muchos temas concernientes al día a día de cualquier latinoamericano.

Partiendo de la noción que los países latinoamericanos, a pesar de sus esfuerzos, no han podido desarrollarse adecuadamente y que las crisis van en aumento, debemos estar conscientes que se deben implementar modelos de desarrollo enfocado en las personas que sean diseñados tanto por el gobierno como las personas.

Mi propósito no es más que ofrecer una perspectiva de nuestros modelos de desarrollo latinoamericano y su incapacidad de mejorar la capacidad de vida de nuestra gente.La grave condición que sufre el pueblo venezolano en materia de derechos humanos son pruebas que abonan a la idea que el actual modelo latinoamericano está completamente superado.

El reporte de Amnistía Internacional establece que Venezuela atraviesa por una grave crisis de masivas violaciones de derechos humanos, que se evidencian en la pérdida de la calidad de vida, la falta de acceso a los derechos a la alimentación adecuada y a la salud.

Las cifras son crudas y duras, datos del mismo reporte marcan que aproximadamente 3 millones de personas han migrado de manera forzada buscando protección internacional mientras que los niveles de inflación de acuerdo al Fondo Monetario Internacional se estiman del 10.000.000% para el 2019.

La crisis de derechos humanos en el caso de Venezuela es uno de los muchos elementos que comprueban que los modelos de crecimiento y desarrollo en América Latina viven una crisis existencial y que están a punto de explotar. Adolfo Campos comenta que las crisis se manifiestan a través de varios aspectos: disminuciones significativas en los niveles de empleo, tanto de recursos materiales como de fuerza de trabajo; contracciones e las tasas de ganancias que pretenden lograr los empresarios; bajos niveles de productividad; niveles profundos de deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población de los países.

Todos estos elementos de alguna u otra forma están implícitos en nuestro caso de referencia.

El ideal de la democracia representa otro elemento que se debe evaluar, desde la década de los 80´s se creó una falsa expectativa basada en la noción que el modelo político garantizaría un mejor gobierno y mantendría la noción de los derechos humanos muy bien cuidada. Sin embargo, para Javier Campos en su texto El modelo latinoamericano del Defensor del pueblo: apuntes para el debate menciona que el periodo de democratización fue de gran importancia para la extensión de los derechos humanos.

Sin embargo, las violaciones de derechos humanos siguen dándose de manera cotidiana y fagrante en América latina. Basta inclinar la mirada a la Venezuela de Maduro.

El concepto de democracia no es el que falla sino su correcta aplicación; los líderes de los países latinoamericanos han construidos vastos imperios económicos y políticos al implementar y justificar modelos de desarrollo que únicamente se sustentan bajo la premisa de una expansión económica.

Los números y los reportes anunciados a los grandes organismos internacionales se quedan en eso: falsas promesas de desarrollo que no bajan a la realidad de las personas. Hoy en el 2019, la situación pinta complicada, Venezuela ha estallado como modelo y está sobre girado.

Podríamos decir, parafraseando al maestro García Márquez, que los modelos sufren una muerte que ha venido anunciándose desde hace casi 3 o 4 décadas. Considero que a medida que seamos capaces de entender y analizar con una perspectiva crítica los nuevos paradigmas y modelos que impulsan modelos de desarrollo en nuestra región, se podrán mejorar significativa la calidad de vida del pueblo latinoamericano.

La inacción en este tema nos puede llevar a consecuencias futuras irremediables, en este mundo globalizado debemos ser capaces como sociedad a exigir a nuestros gobiernos códigos mínimos en derechos humanos para afrontar temas como la democracia, la participación ciudadana, identidad, pena de muerte, ayuda humanitaria, derecho a la privacidad entre muchas otras más y así corregir malas prácticas que se están realizando que tienen un impacto directo en el desarrollo de una sociedad más justa.

Por otra parte, replantear la idea que los modelos de desarrollo deben ser multidimensionales y no promover solamente un aumento económico mejorará súbitamente a nuestro continente.

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