José Roque Albín Huerta

  / lunes 4 de noviembre de 2019

Hagamos equipo

Es indudable que uno de los problemas de salud más difíciles es la drogadicción que se presenta en todos los niveles, ya sea en ancianos, adultos, jóvenes y niños, siendo en esta etapa donde se ha visto un crecimiento porcentual alarmante. La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha informado que esta enfermedad epidémica se ha extendido a muchos países y que ataca a gran parte de una población de una localidad o región, teniendo como consecuencia final muchos matrimonios desechos, fracasos en los estudios, despidos de trabajo, delincuencia, enfermedades psíquicas, corpóreas y desde luego, la muerte.

Existen estudios que revelan la gran variedad de razones que existen por la cual las personas usan drogas y consumen alcohol, detallando temas centrales e influencias que se encuentran detrás de dichos consumos como es la familia, el entorno social, los medios de comunicación y lo más resaltante, los problemas personales.

Los adolescentes ven a muchas personas usando varias sustancias. Ven a sus padres y otros adultos consumiendo alcohol, fumando y, algunas veces abusando otras sustancias. Además, con frecuencia la escena social de los adolescentes gira alrededor de beber y fumar marihuana. Algunos de los amigos se presionan entre sí para probar bebidas o fumar algo, pero es igualmente común que los adolescentes empiecen a usar alguna sustancia porque se encuentra fácilmente disponible, además de que ven a todos sus amigos disfrutándola. En sus mentes, ven el uso de drogas como una parte normal de la experiencia de ser adolescente.

Existen argumentos válidos que los adolescentes estuvieron de acuerdo, como en que las películas y los programas de televisión hacen que parezca que está bien usar drogas, según un estudio que se llevó a cabo en el año 2011. Entonces, no es sorprendente que los niños de 12 a 17 años de edad que vieron tres o más películas por mes con clasificación apto para todo público, eran siete veces más propensos a fumar cigarrillos, seis veces más propensos a usar marihuana, y cinco veces más propensos a beber alcohol, en comparación a los que no vieron películas de aquel tipo.

Cuando los adolescentes se sienten infelices y no pueden encontrar una salida saludable para sus frustraciones o una persona de su confianza con quien hablar, pueden recurrir a sustancias químicas en busca de consuelo. Dependiendo de lo que usan, pueden sentirse felizmente inconscientes, maravillosamente felices o llenos de energía y confianza.

Muchos adolescentes tímidos a quienes les falta confianza indican que mientras se encuentran bajo la influencia de las drogas o del alcohol hacen cosas que de otra manera no se atreverían a hacer. Esto es parte del atractivo que tienen las drogas y el alcohol aun para los adolescentes que tienen confianza en sí mismos; les da el valor de pararse a bailar, aunque no sean buenos bailarines, o a cantar, o a atreverse a darle un beso a la chica que les gusta. El alcohol y otras drogas no solo tienden a relajar sus inhibiciones, sino a aliviar la ansiedad social.

Finalmente, la familia tiene gran parte de culpa y responsabilidad en el consumo de drogas ya que un ambiente familiar ríspido, y conflictivo el adolescente puede tomar la actitud de que el consumo de alguna droga es la mejor salida para la solución del problema, es por ello que la familia debe dar el primer paso en la prevención del consumo de drogas entre sus familiares identificando ciertos comportamientos o aquellas circunstancias familiares que favorecen las conductas adictivas de los hijos y demás integrantes de ese núcleo familiar.

Estimado lector, ante esta epidemia hagamos equipo con las Instituciones Gubernamentales a través de la Secretaria de Salud como el Consejo Estatal Contra las Adicciones (CECAJ), Asociaciones Civiles que estén reconocidas por la Comisión Nacional Contra las Adicciones (CONADIC), pero, sobre todo, apoyar a las familias que se encuentran en estas circunstancias.


* Rector General del Centro Universitario UTEG.

e-mail joseroque@uteg.edu.mx

Es indudable que uno de los problemas de salud más difíciles es la drogadicción que se presenta en todos los niveles, ya sea en ancianos, adultos, jóvenes y niños, siendo en esta etapa donde se ha visto un crecimiento porcentual alarmante. La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha informado que esta enfermedad epidémica se ha extendido a muchos países y que ataca a gran parte de una población de una localidad o región, teniendo como consecuencia final muchos matrimonios desechos, fracasos en los estudios, despidos de trabajo, delincuencia, enfermedades psíquicas, corpóreas y desde luego, la muerte.

Existen estudios que revelan la gran variedad de razones que existen por la cual las personas usan drogas y consumen alcohol, detallando temas centrales e influencias que se encuentran detrás de dichos consumos como es la familia, el entorno social, los medios de comunicación y lo más resaltante, los problemas personales.

Los adolescentes ven a muchas personas usando varias sustancias. Ven a sus padres y otros adultos consumiendo alcohol, fumando y, algunas veces abusando otras sustancias. Además, con frecuencia la escena social de los adolescentes gira alrededor de beber y fumar marihuana. Algunos de los amigos se presionan entre sí para probar bebidas o fumar algo, pero es igualmente común que los adolescentes empiecen a usar alguna sustancia porque se encuentra fácilmente disponible, además de que ven a todos sus amigos disfrutándola. En sus mentes, ven el uso de drogas como una parte normal de la experiencia de ser adolescente.

Existen argumentos válidos que los adolescentes estuvieron de acuerdo, como en que las películas y los programas de televisión hacen que parezca que está bien usar drogas, según un estudio que se llevó a cabo en el año 2011. Entonces, no es sorprendente que los niños de 12 a 17 años de edad que vieron tres o más películas por mes con clasificación apto para todo público, eran siete veces más propensos a fumar cigarrillos, seis veces más propensos a usar marihuana, y cinco veces más propensos a beber alcohol, en comparación a los que no vieron películas de aquel tipo.

Cuando los adolescentes se sienten infelices y no pueden encontrar una salida saludable para sus frustraciones o una persona de su confianza con quien hablar, pueden recurrir a sustancias químicas en busca de consuelo. Dependiendo de lo que usan, pueden sentirse felizmente inconscientes, maravillosamente felices o llenos de energía y confianza.

Muchos adolescentes tímidos a quienes les falta confianza indican que mientras se encuentran bajo la influencia de las drogas o del alcohol hacen cosas que de otra manera no se atreverían a hacer. Esto es parte del atractivo que tienen las drogas y el alcohol aun para los adolescentes que tienen confianza en sí mismos; les da el valor de pararse a bailar, aunque no sean buenos bailarines, o a cantar, o a atreverse a darle un beso a la chica que les gusta. El alcohol y otras drogas no solo tienden a relajar sus inhibiciones, sino a aliviar la ansiedad social.

Finalmente, la familia tiene gran parte de culpa y responsabilidad en el consumo de drogas ya que un ambiente familiar ríspido, y conflictivo el adolescente puede tomar la actitud de que el consumo de alguna droga es la mejor salida para la solución del problema, es por ello que la familia debe dar el primer paso en la prevención del consumo de drogas entre sus familiares identificando ciertos comportamientos o aquellas circunstancias familiares que favorecen las conductas adictivas de los hijos y demás integrantes de ese núcleo familiar.

Estimado lector, ante esta epidemia hagamos equipo con las Instituciones Gubernamentales a través de la Secretaria de Salud como el Consejo Estatal Contra las Adicciones (CECAJ), Asociaciones Civiles que estén reconocidas por la Comisión Nacional Contra las Adicciones (CONADIC), pero, sobre todo, apoyar a las familias que se encuentran en estas circunstancias.


* Rector General del Centro Universitario UTEG.

e-mail joseroque@uteg.edu.mx

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