/ lunes 23 de noviembre de 2020

Fabiola y Mirza contra el antojo de los exquisitos

Soy en extremo respetuoso de quienes piensan y actúan muy distinto a mis creencias y conductas, aunque mi lado periodístico –siempre latente- en esta ocasión me lleva a poner encima de la mesa algunas reflexiones sobre quienes aspiran a la presidencia municipal de Zapopan por parte del partido Movimiento Ciudadano.

Mi amigo Gabriel Ibarra, director y fundador del semanario Conciencia Pública, presentó en la edición anterior a las y los que buscamos –unos con más seriedad que otros- abanderar las causas de la población de una de las ciudades más contrastantes de nuestro país.

Con el riesgo de provocar incomodidad en virtud de que soy parte interesado en el tema, espero no llegar a lesionar vanidades; sin embargo me parece pertinente echar un vistazo a la lista emecista, pues en principio se puede advertir que sobra el glamur y faltan los méritos.

De acuerdo al listado anaranjado, aparecen los siguientes nombres: Fabiola Loya (ex regidora y actual diputada federal); Mirza Flores (diputada estatal); Juan José Frangie (ex presidente de Coparmex y en la actualidad jefe de gabinete del gobierno municipal); José Luis Tostado (secretario general del ayuntamiento); Manuel Herrera (ex dirigente del CCIJ y presidente de la Asociación Alternativas por México) y Mauro Garza (ex presidente de la Coparmex Jalisco y coordinador de la Mesa de Reactivación Económica del Estado).

Seamos francos y justos, de este catálogo de suspirantes, son las mujeres (Fabiola y Mirza) quienes cuentan con el merecimiento para reclamar la causa naranja; de los demás, sólo podemos decir que representan lo más veleidoso de la clase empresarial jalisciense. Me explico.

En el caso de Loya Hernández, quien además fue legisladora local, ha construido su carrera política desde los comienzos del alfarismo en Tlajomulco y después en la ex villa maicera. Como buena sonorense, no se anda con rodeos y siempre defiende lo que dice –al menos en la cancha partidista- con la congruencia de sus actos.

A Flores Gómez no la conozco. Jamás he cruzado una palabra ni me he topado con ella. Pero no se necesita demasiado para darnos cuenta –al margen de sus clips musicales y su relación con el escándalo derivado del negociazo denominado A toda máquina- que como mínimo puede demostrar que conoce el gigantesco distrito 6 del territorio zapopano.

De ambas hay evidencia que confirma su convivio con la gente, que han caminado las calles y que han saludado de mano a vecinos de las colonias más marginadas y olvidadas por este gobierno.

En contraste, los varones que han externado su pretensión, en especial Mauro Garza y Manuel Herrera, no sólo carecen de arraigo en el precitado municipio, sino que no existe ningún elemento que legitime su interés. La percepción que existe a su alrededor es que asumen que promoviéndose súbitamente en entrevistas periodísticas y publicitando fotos coquetas en las redes sociales, basta para construir un currículum consistente con las necesidades de una colectividad dolida y lista para votar en mayoría contra MC.

¿Haber presidido organismos empresariales y practicar las buenas relaciones públicas en las pedantes esferas del poder, es suficiente como para ambicionar la alcaldía de la capital económica del occidente del país? En lo personal no lo creo. El de Pablo Lemus fue un accidente coyuntural del pasado inmediato que no es compatible con los tiempos que corren. De los referidos –incapaces de ensuciarse los zapatos- es claro que son motivados más por una fantasía mini cósmica que por un genuino compromiso de carácter social.

Así pues, de las historias que se escribirán en los próximos días, hay una que bien podríamos titular: Fabiola y Mirza contra el antojo de los exquisitos.

* Periodista y Empresario

Soy en extremo respetuoso de quienes piensan y actúan muy distinto a mis creencias y conductas, aunque mi lado periodístico –siempre latente- en esta ocasión me lleva a poner encima de la mesa algunas reflexiones sobre quienes aspiran a la presidencia municipal de Zapopan por parte del partido Movimiento Ciudadano.

Mi amigo Gabriel Ibarra, director y fundador del semanario Conciencia Pública, presentó en la edición anterior a las y los que buscamos –unos con más seriedad que otros- abanderar las causas de la población de una de las ciudades más contrastantes de nuestro país.

Con el riesgo de provocar incomodidad en virtud de que soy parte interesado en el tema, espero no llegar a lesionar vanidades; sin embargo me parece pertinente echar un vistazo a la lista emecista, pues en principio se puede advertir que sobra el glamur y faltan los méritos.

De acuerdo al listado anaranjado, aparecen los siguientes nombres: Fabiola Loya (ex regidora y actual diputada federal); Mirza Flores (diputada estatal); Juan José Frangie (ex presidente de Coparmex y en la actualidad jefe de gabinete del gobierno municipal); José Luis Tostado (secretario general del ayuntamiento); Manuel Herrera (ex dirigente del CCIJ y presidente de la Asociación Alternativas por México) y Mauro Garza (ex presidente de la Coparmex Jalisco y coordinador de la Mesa de Reactivación Económica del Estado).

Seamos francos y justos, de este catálogo de suspirantes, son las mujeres (Fabiola y Mirza) quienes cuentan con el merecimiento para reclamar la causa naranja; de los demás, sólo podemos decir que representan lo más veleidoso de la clase empresarial jalisciense. Me explico.

En el caso de Loya Hernández, quien además fue legisladora local, ha construido su carrera política desde los comienzos del alfarismo en Tlajomulco y después en la ex villa maicera. Como buena sonorense, no se anda con rodeos y siempre defiende lo que dice –al menos en la cancha partidista- con la congruencia de sus actos.

A Flores Gómez no la conozco. Jamás he cruzado una palabra ni me he topado con ella. Pero no se necesita demasiado para darnos cuenta –al margen de sus clips musicales y su relación con el escándalo derivado del negociazo denominado A toda máquina- que como mínimo puede demostrar que conoce el gigantesco distrito 6 del territorio zapopano.

De ambas hay evidencia que confirma su convivio con la gente, que han caminado las calles y que han saludado de mano a vecinos de las colonias más marginadas y olvidadas por este gobierno.

En contraste, los varones que han externado su pretensión, en especial Mauro Garza y Manuel Herrera, no sólo carecen de arraigo en el precitado municipio, sino que no existe ningún elemento que legitime su interés. La percepción que existe a su alrededor es que asumen que promoviéndose súbitamente en entrevistas periodísticas y publicitando fotos coquetas en las redes sociales, basta para construir un currículum consistente con las necesidades de una colectividad dolida y lista para votar en mayoría contra MC.

¿Haber presidido organismos empresariales y practicar las buenas relaciones públicas en las pedantes esferas del poder, es suficiente como para ambicionar la alcaldía de la capital económica del occidente del país? En lo personal no lo creo. El de Pablo Lemus fue un accidente coyuntural del pasado inmediato que no es compatible con los tiempos que corren. De los referidos –incapaces de ensuciarse los zapatos- es claro que son motivados más por una fantasía mini cósmica que por un genuino compromiso de carácter social.

Así pues, de las historias que se escribirán en los próximos días, hay una que bien podríamos titular: Fabiola y Mirza contra el antojo de los exquisitos.

* Periodista y Empresario