/ lunes 23 de octubre de 2023

Pasantes de medicina en Jalisco son amenazados por el crimen organizado

Además de acoso, los estudiantes de medicina se ven amenazados por integrantes del crimen organizado

Médicas y médicos en formación, además de estudiar bajo presión son amenazados por el crimen organizado en municipios de Jalisco en donde se ha agudizado la violencia principalmente en la zona norte de la entidad, además de la falta de insumos e infraestructura para brindar una atención de calidad a las y los usuarios.

Aunque mantienen una actitud positiva y están enfocados a continuar con su carrera pese a las vicisitudes que enfrentan en la academia y economía, señalan que sus condiciones son retadoras.

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Desde hace una década la problemática para ejercer la profesión médica en territorio jalisciense se ha agudizado, aunque no hay una cifra oficial de cuántos han sido asesinados; a nivel nacional se advierte de al menos un médico pasante al año.

La Encuesta Nacional de Médicos en Formación realizada en el primer cuatrimestre del 2021 ­quizás la única en su tipo­, advertía que cuatro de cada diez personas han sufrido algún tipo de agravio, principalmente las mujeres estudiantes universitarias y pasantes deservicio social como abusos, violencia sexual y acoso por parte de autoridades de las propias universidades.

Entre la población médica se menciona que hay miedo a denunciar, a ser revictimizadas, o incluso normalizar este tipo de prácticas en las aulas y hospitales; no dejan la carrera, dicen que es su vocación.

Pasantes de medicina sortean obstáculos desde que ingresan a la carrera

Josué H. y Maribel S, son estudiantes de medicina están a un paso de terminar la carrera, apenas si quisieron expresar el largo laberinto que han tenido que sortear desde que ingresaron a la carrera: violencia, acoso, tocamientos, acercamientos tanto de compañeros como de docentes.

“Parece que es una práctica común que está muy radicado en las diferentes áreas de salud, ya que conoces los pasillos por donde no debes pasar y si pasas sabes a lo que te enfrentarás”, señaló Maribel. Las y los médicos de formación palpan la realidad a diario: la falta de medicinas, una infraestructura pobre y deficiente para brindar una atención de calidad a las personas que acuden a los servicios de salud públicos.

Los pasantes de medicina sufren desde violencia, acoso, tocamientos y acercamientos tanto de compañeros como de docentes. Foto: Cuartoscuro

“Aunque las autoridades del estado digan que han invertido en mejorar las unidades de salud o centros de salud públicos, la realidad se vive todos los días, no hay insumos, equipos, uniformes y la medicina es el pan nuestro en las regiones”, denuncia Josué quien estuvo un tiempo en la región norte de Jalisco. Coinciden que la beca que reciben es insuficiente para su formación médica.

La coordinadora de especialidades médicas del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG), Eva Elizabet Camarena, mencionó que, pese a la alta tasa de médicos generales, la mayoría concentrados en las zonas urbanas por la inseguridad que se vive en algunos municipios de la entidad.

“Esto obedece a ciertos factores, entre estos, la inseguridad que hemos estado viviendo en los últimos años y que desafortunadamente si ha pegado en el campo de médicos en donde pueden realizar su servicio social y en segundo plano la falta de infraestructura porque el médico sin herramientas poco hacer”.

Te recomendamos → IMSS llama a atender heridas para prevenir infecciones graves e incluso la muerte

Para evitar que estudiantes de medicina pasen por escenarios inseguros, la UdeG abrió espacios para realizar el servicio social en los hospitales universitarios o en lugares donde tiene convenios.

“Hay áreas muy alejadas en donde la accesibilidad no es fácil, incluso los especialistas que dan su servicio social son las plazas que menos quieren por motivos de inseguridad que son las más alejadas, como Colotlán no les van a asegurar su bienestar”.

Para Elizabet Camarena preocupa que las y los médicos en formación no puedan desplazarse a las zonas rurales a prestar su servicio social: “las autoridades tendrán que generar una estrategia para que no se prive esas zonas tan desprotegidas de tener un médico pasante que paso por cinco años de preparación para dar una atención primaria en salud y derivar a otras unidades”.

Pasantes callan por miedo a que se les quite su beca

La medicina es curación y disminuir los dolores, pero a las y los médicos en formación, así como los que son residentes e internos viven y padecen las secuelas más graves al ser objetos de maltrato psicológico, verbal, físico y sexual. A partir de esto surge la pregunta ¿Quién los curara de las agresiones constantes que padecen?

La mayoría calla por miedo a perder la beca, el espacio ganado en un aula o en una unidad de salud u hospital; tristemente Josué H. y Maribel S, reconocen que la violencia en el sistema de salud esta normalizada con escalas graves, llegando a vulnerar su derecho a la educación, al trabajo y a su propia salud física y mental.

Y en la calle son un punto blanco de la inseguridad que se vive en Jalisco.

Algunos pasantes en medicina en el servicio social han perdido la vida por la inseguridad; en diversas ocasiones la comunidad médica estudiantil sea manifestado para exigir mayor seguridad a las autoridades de los tres niveles de gobierno.

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En algunas de las pancartas que quedan grabadas en los impresos de EL OCCIDENTAL se leen “Ni un médico más ni una cifra más”. “Ser mujer, ser medico son factores de riesgo para morir”. “Nos están matando”. Ellas y ellos no quieren que los envíen a zonas de alta peligrosidad.

Médicas y médicos en formación, además de estudiar bajo presión son amenazados por el crimen organizado en municipios de Jalisco en donde se ha agudizado la violencia principalmente en la zona norte de la entidad, además de la falta de insumos e infraestructura para brindar una atención de calidad a las y los usuarios.

Aunque mantienen una actitud positiva y están enfocados a continuar con su carrera pese a las vicisitudes que enfrentan en la academia y economía, señalan que sus condiciones son retadoras.

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Entre la población médica se menciona que hay miedo a denunciar, a ser revictimizadas, o incluso normalizar este tipo de prácticas en las aulas y hospitales; no dejan la carrera, dicen que es su vocación.

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Josué H. y Maribel S, son estudiantes de medicina están a un paso de terminar la carrera, apenas si quisieron expresar el largo laberinto que han tenido que sortear desde que ingresaron a la carrera: violencia, acoso, tocamientos, acercamientos tanto de compañeros como de docentes.

“Parece que es una práctica común que está muy radicado en las diferentes áreas de salud, ya que conoces los pasillos por donde no debes pasar y si pasas sabes a lo que te enfrentarás”, señaló Maribel. Las y los médicos de formación palpan la realidad a diario: la falta de medicinas, una infraestructura pobre y deficiente para brindar una atención de calidad a las personas que acuden a los servicios de salud públicos.

Los pasantes de medicina sufren desde violencia, acoso, tocamientos y acercamientos tanto de compañeros como de docentes. Foto: Cuartoscuro

“Aunque las autoridades del estado digan que han invertido en mejorar las unidades de salud o centros de salud públicos, la realidad se vive todos los días, no hay insumos, equipos, uniformes y la medicina es el pan nuestro en las regiones”, denuncia Josué quien estuvo un tiempo en la región norte de Jalisco. Coinciden que la beca que reciben es insuficiente para su formación médica.

La coordinadora de especialidades médicas del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Universidad de Guadalajara (UdeG), Eva Elizabet Camarena, mencionó que, pese a la alta tasa de médicos generales, la mayoría concentrados en las zonas urbanas por la inseguridad que se vive en algunos municipios de la entidad.

“Esto obedece a ciertos factores, entre estos, la inseguridad que hemos estado viviendo en los últimos años y que desafortunadamente si ha pegado en el campo de médicos en donde pueden realizar su servicio social y en segundo plano la falta de infraestructura porque el médico sin herramientas poco hacer”.

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La mayoría calla por miedo a perder la beca, el espacio ganado en un aula o en una unidad de salud u hospital; tristemente Josué H. y Maribel S, reconocen que la violencia en el sistema de salud esta normalizada con escalas graves, llegando a vulnerar su derecho a la educación, al trabajo y a su propia salud física y mental.

Y en la calle son un punto blanco de la inseguridad que se vive en Jalisco.

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