/ lunes 15 de enero de 2024

2 Poner fin al hambre

En mi columna de hoy, me gustaría continuar con el objetivo de desarrollo (ODS) número 2, que lleva por nombre “hambre cero”. Seguir abordando los temas de la agenda 2030 es fundamental para reconocer aquellos desafíos que se viven, para tener un espacio justo y accesible para las poblaciones.

La dieta de una persona puede suponer un reto considerable a nivel económico, puesto que el costo de los alimentos tiende a varían con respecto a la región donde se situé; aun así, es claro que, para mantener una vida activa y saludable, una persona requiere una dieta balanceada con un equilibrio óptimo de nutrientes esenciales.

Según el Programa Mundial de Alimentos, alrededor de 135 millones de personas padecen hambre severa, debido principalmente a los conflictos causados por los seres humanos y las recesiones económicas. La pandemia de COVID-19 podría duplicar ahora esa cifra y sumar unos 130 millones de personas que estarían en riesgo de padecer hambre severa. En México, según datos del Banco Mundial, 33.9 millones de personas no pueden costear una dieta saludable

Al respecto, me gustaría enfocar la idea en la meta 2.4 del objetivo. Existen diversos factores que afectaran el poder acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición: uno de estos es la variabilidad climática y los fenómenos meteorológicos extremos, ya que la agricultura y ganadería son las actividades que más generan emisiones contaminantes en el mundo. Además, debemos agregar el hecho del desperdicio de alimentos, donde la gestión de la comida puede ser una de las razones por la que 1 de cada 9 habitantes del planeta pase hambre.

A nivel nacional, según cifras del Banco Mundial, se desperdician más de 20 millones de toneladas de alimentos por año, es decir el 35% de la producción total de alimento, generando más de 36 millones de toneladas de CO2, significando un desperdicio total de 40 billones de litros de agua. Se estima que con esta pérdida se podría alimentar a 7.5 millones de personas.

Según un estudio realizado por Clemente Hernández y Francisco Llamas, académicos de la Universidad de Guadalajara, en Jalisco, alrededor de 4 millones de toneladas de alimentos se desperdician al año, lo que significa 347.6 millones de comidas anuales. Con esta perdida, se podrían alimentar a unas 317,000 personas. Por cada jalisciense se generan 0.21 kilogramos al día de pérdida y desperdicio de alimentos, siendo la causa principal la compra excesiva de comida, seguida por los alimentos mal seleccionados y los errores en la preparación de los mismos.

Tomar acciones desde casa como checar fechas de caducidad al comprar los alimentos, conocer las frutas y verduras de temporada, además de hacer un menú por día para conocer las porciones y los ingredientes que se van a necesitar, podría hacer que se disminuya ese 0.21 kilogramos de desperdicio generado de alimentos, lo que impacta de forma positiva. Te invito a aprovechar la mayoría de alimentos, para así, cumplir la meta de poner fin al hambre.

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: @MiguelZarateH

En mi columna de hoy, me gustaría continuar con el objetivo de desarrollo (ODS) número 2, que lleva por nombre “hambre cero”. Seguir abordando los temas de la agenda 2030 es fundamental para reconocer aquellos desafíos que se viven, para tener un espacio justo y accesible para las poblaciones.

La dieta de una persona puede suponer un reto considerable a nivel económico, puesto que el costo de los alimentos tiende a varían con respecto a la región donde se situé; aun así, es claro que, para mantener una vida activa y saludable, una persona requiere una dieta balanceada con un equilibrio óptimo de nutrientes esenciales.

Según el Programa Mundial de Alimentos, alrededor de 135 millones de personas padecen hambre severa, debido principalmente a los conflictos causados por los seres humanos y las recesiones económicas. La pandemia de COVID-19 podría duplicar ahora esa cifra y sumar unos 130 millones de personas que estarían en riesgo de padecer hambre severa. En México, según datos del Banco Mundial, 33.9 millones de personas no pueden costear una dieta saludable

Al respecto, me gustaría enfocar la idea en la meta 2.4 del objetivo. Existen diversos factores que afectaran el poder acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición: uno de estos es la variabilidad climática y los fenómenos meteorológicos extremos, ya que la agricultura y ganadería son las actividades que más generan emisiones contaminantes en el mundo. Además, debemos agregar el hecho del desperdicio de alimentos, donde la gestión de la comida puede ser una de las razones por la que 1 de cada 9 habitantes del planeta pase hambre.

A nivel nacional, según cifras del Banco Mundial, se desperdician más de 20 millones de toneladas de alimentos por año, es decir el 35% de la producción total de alimento, generando más de 36 millones de toneladas de CO2, significando un desperdicio total de 40 billones de litros de agua. Se estima que con esta pérdida se podría alimentar a 7.5 millones de personas.

Según un estudio realizado por Clemente Hernández y Francisco Llamas, académicos de la Universidad de Guadalajara, en Jalisco, alrededor de 4 millones de toneladas de alimentos se desperdician al año, lo que significa 347.6 millones de comidas anuales. Con esta perdida, se podrían alimentar a unas 317,000 personas. Por cada jalisciense se generan 0.21 kilogramos al día de pérdida y desperdicio de alimentos, siendo la causa principal la compra excesiva de comida, seguida por los alimentos mal seleccionados y los errores en la preparación de los mismos.

Tomar acciones desde casa como checar fechas de caducidad al comprar los alimentos, conocer las frutas y verduras de temporada, además de hacer un menú por día para conocer las porciones y los ingredientes que se van a necesitar, podría hacer que se disminuya ese 0.21 kilogramos de desperdicio generado de alimentos, lo que impacta de forma positiva. Te invito a aprovechar la mayoría de alimentos, para así, cumplir la meta de poner fin al hambre.

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: @MiguelZarateH

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