/ lunes 24 de abril de 2023

Niñas y niños ya no juegan por buscar a un familiar desaparecido

La pequeña Jhimena al ver que los integrantes del colectivo vestían camisas con las fotos de sus desaparecidos, tuvo una iniciativa para visibilizar el caso de su mamá

Las niñas y niños que deberían estar jugando, riendo, siendo felices y disfrutando su infancia, ahora viven otra realidad: las desapariciones que los marcan y los dejan sin sus padres, madres, hermanos y seres queridos, lo que se traduce en desamparo. Ahora son parte de sus actividades localizar a sus padres desaparecidos.

Al estar rebasadas las autoridades en la localización de personas desaparecidas son los propios familiares quienes los integran en actos de búsqueda porque en muchas de las ocasiones no tienen con quien dejarlos y porque no es posible ocultarles esa realidad, menos en casos cuando grupos delictivos se llevan a su papá o mamá en su presencia.

Podría interesarte → Buscan a cuatro jóvenes desaparecidos en San Sebastián El Grande

Es así que son partícipes de manifestaciones, pega de fichas de búsqueda y están llenos de esperanza de volver a ver y abrazar a sus padres, madres o hermanos. La psicóloga Verónica Flores Castellón recomienda que los menores no asistan a las búsquedas en campo porque se enfrentan a situaciones que por su edad aún no comprenden.


En vez de jugar ahora los menores acuden a las marchas para localizar a sus familiares desaparecidos. Foto: Cortesía | Colectivos Luz y Esperanza


Anayeli Monserrat desapareció en agosto de 2016 en Santa Fe, Tlajomulco. Es madre dos niños que desde muy chicos están al cuidado de sus padres para que ella pudiera trabajar. Un día desapareció en circunstancias poco claras porque dejó de comunicarse pese a que diario llamaba para preguntar por sus hijos. Cuando desapareció, su hijo Gabriel tenía 4 años, actualmente tiene 10; mientras que su hija Jhimena tenía 2; actualmente tiene 8.

"De repente sí se ponen tristes, la niña más porque un tiempo vivió con ella. Le llegan los recuerdos de cuando la llevaba al parque, son vagos recuerdos", contó el señor Alfredo, padre de Anayeli.

En 2022 él fue por primera vez a una pega de fichas con el colectivo Luz de Esperanza y luego acudió a una marcha. La experiencia que vivió con otros padres que buscan a sus desaparecidos la compartió con su esposa y sus nietos a los que quiere como si fueran sus hijos.

"Les dije 'vamos'. Ya después fueron y ellos empezaron a decirme que querían buscar a su mamá también".

Menores que dejaron de jugar para buscar a familiares. Foto. Aurelio Magaña | El Occidental

La pequeña Jhimena el año pasado al ver que los integrantes del colectivo vestían camisas con las fotos de sus desaparecidos tuvo una iniciativa para visibilizar el caso de su mamá.

"La niña como vio que no teníamos playera y había muchas personas que llevaban playera, ahí la niña dijo 'yo voy a juntar para mandar hacer nuestras playeras y nuestras lonas'. Se aprendió una canción de desaparecidos y la cantaba. Dos domingos estuvo ahí pidiendo hasta que completó para las playeras", comentó el señor Alfredo con una sonrisa que transmitió orgullo.

Ambos ya fueron partícipes de la pega de fichas y se mostraron participativos, según contó su abuelo. "Ellos querían andar pegando. Mi esposa los llevó y ahí estaban pegando. Se involucran mucho; cuando hay algo relacionado quieren ir". Hace aproximadamente dos años que ambos comenzaron a preguntar por su mamá y entonces les hablaron con la verdad sobre lo que pasaba con Anayeli Monserrat.

"Les dijimos que estaba desaparecida. Se pusieron tristes. Quisieron saber en dónde está. 'la queremos encontrar como sea. Nada más saber".

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  • Las niñas y niños que deberían estar jugando, riendo, siendo felices y disfrutando su infancia, ahora viven otra realidad: las desapariciones que los marcan y los dejan sin sus padres, madres, hermanos y seres queridos, lo que se traduce en desamparo. Ahora son parte de sus actividades localizar a sus padres desaparecidos.

    Al estar rebasadas las autoridades en la localización de personas desaparecidas son los propios familiares quienes los integran en actos de búsqueda porque en muchas de las ocasiones no tienen con quien dejarlos y porque no es posible ocultarles esa realidad, menos en casos cuando grupos delictivos se llevan a su papá o mamá en su presencia.

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    Es así que son partícipes de manifestaciones, pega de fichas de búsqueda y están llenos de esperanza de volver a ver y abrazar a sus padres, madres o hermanos. La psicóloga Verónica Flores Castellón recomienda que los menores no asistan a las búsquedas en campo porque se enfrentan a situaciones que por su edad aún no comprenden.


    En vez de jugar ahora los menores acuden a las marchas para localizar a sus familiares desaparecidos. Foto: Cortesía | Colectivos Luz y Esperanza


    Anayeli Monserrat desapareció en agosto de 2016 en Santa Fe, Tlajomulco. Es madre dos niños que desde muy chicos están al cuidado de sus padres para que ella pudiera trabajar. Un día desapareció en circunstancias poco claras porque dejó de comunicarse pese a que diario llamaba para preguntar por sus hijos. Cuando desapareció, su hijo Gabriel tenía 4 años, actualmente tiene 10; mientras que su hija Jhimena tenía 2; actualmente tiene 8.

    "De repente sí se ponen tristes, la niña más porque un tiempo vivió con ella. Le llegan los recuerdos de cuando la llevaba al parque, son vagos recuerdos", contó el señor Alfredo, padre de Anayeli.

    En 2022 él fue por primera vez a una pega de fichas con el colectivo Luz de Esperanza y luego acudió a una marcha. La experiencia que vivió con otros padres que buscan a sus desaparecidos la compartió con su esposa y sus nietos a los que quiere como si fueran sus hijos.

    "Les dije 'vamos'. Ya después fueron y ellos empezaron a decirme que querían buscar a su mamá también".

    Menores que dejaron de jugar para buscar a familiares. Foto. Aurelio Magaña | El Occidental

    La pequeña Jhimena el año pasado al ver que los integrantes del colectivo vestían camisas con las fotos de sus desaparecidos tuvo una iniciativa para visibilizar el caso de su mamá.

    "La niña como vio que no teníamos playera y había muchas personas que llevaban playera, ahí la niña dijo 'yo voy a juntar para mandar hacer nuestras playeras y nuestras lonas'. Se aprendió una canción de desaparecidos y la cantaba. Dos domingos estuvo ahí pidiendo hasta que completó para las playeras", comentó el señor Alfredo con una sonrisa que transmitió orgullo.

    Ambos ya fueron partícipes de la pega de fichas y se mostraron participativos, según contó su abuelo. "Ellos querían andar pegando. Mi esposa los llevó y ahí estaban pegando. Se involucran mucho; cuando hay algo relacionado quieren ir". Hace aproximadamente dos años que ambos comenzaron a preguntar por su mamá y entonces les hablaron con la verdad sobre lo que pasaba con Anayeli Monserrat.

    "Les dijimos que estaba desaparecida. Se pusieron tristes. Quisieron saber en dónde está. 'la queremos encontrar como sea. Nada más saber".

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