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Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone

Superado en la general del Mundial de pilotos por Sebastian Vettel, Lewis Hamilton, que ve además por el retrovisor cómo se le está acercando su compañero Valtteri Bottas, sufrirá la presión este fin de semana, en el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone.

Hamilton corre en casa, con el apoyo de su público, y por ello quizás la obligación de no fallar puede ser todavía mayor.

Ayer rechazó participar en una gran exhibición promocional organizada por los propietarios de la Fórmula 1 en el centro de Londres, en Trafalgar Square, al contrario que el resto de pilotos, entre ellos Vettel.

Pese a la insistencia de Liberty Media, los patrones estadounidenses de la Fórmula 1, Hamilton prefirió mantenerse al margen tras unos días de descanso en la isla griega de Mikonos en compañía de la ‘top model’ canadiense Winnie Harlow.

“Tengo muchas ganas de reencontrarme con mi público”, había afirmado unos días antes Hamilton, de 32 años, tras el Gran Premio de Austria, donde terminó cuarto.

El tres veces campeón mundial (2008, 2014, 2015) espera poder reencontrarse con la victoria para tranquilizar un poco los ánimos, tras unas semanas en las que se ha mostrado algo nervioso.

Hamilton tiene frente a sí el reto de tener que vigilar a más de un piloto, algo que no le ha ocurrido en los últimos años, en la que la rivalidad era principalmente con su compañero de escudería, el alemán Nico Rosberg.

Desde el principio de la temporada, Hamilton ha sido incapaz de salir campeón en dos carreras consecutivas.

Lewis Hamilton, venció en la carrera de Canadá, pero en las dos pultimas no lo ha logrado y una tercera carrera sin subir a lo más alto del podio sería algo duro para él, sobre todo en Gran Bretaña.