Un 10 de Mayo sin un hijo en la mesa... La historia de Miriam

"Me siento muerta en vida, con un hueco en el corazón, nunca más podré celebrar, porque me falta un hijo", indicó la madre de familia

Víctor Chávez | El Occidental

  · lunes 9 de mayo de 2022

Para muchas madres de familia el 10 de Mayo no será un motivo de celebración, ya que están en búsqueda de sus hijos. Foto: Aurelio Magaña | El Occidental

Miriam es una madre joven…. hasta hace unos meses rodeada por sus “tres mosqueteros”, como les dice a sus tres hijos: Alberto de 21, Carlos de 19 y Alejandro de 16 años de edad, quienes la acompañan desde que ella se quedó viuda. Y hoy una nueva pena la acompaña, sabe que el próximo Día de las Madres ya no será igual, alguien más le falta en su mesa, a uno de sus hijos se lo llevaron ….es el otro 10 de mayo.


Miles de Madres de Familia se encuentran en búsqueda de sus seres queridos, por lo que el 10 de Mayo no será un motivo para celebrar. Foto: Aurelio Magaña | El Occidental


Hemos cambiado los nombres por razones de seguridad y respeto a la familia. Esta es la entrevista con Miriam.

Después de pasar por una tragedia como ésta, ¿Se puede celebrar el 10 de mayo?

“He escuchado a mis amigas, compañeras, casi hermanas, que llevan años en esto, buscando a sus hijos, me dicen que después de que se los llevaron, uno de los días más felices del año se convirtió para ellas en el más triste”.

-Le hace falta Alberto, de 21 años. Salió a trabajar junto con varios amigos y ya no volvió. ¿Cómo se percató de su ausencia y cómo vivió las primeras horas?.

“Fue hace unos nueve meses. Solo no volvió y comencé a buscarlo, me tomaron mi declaración casi por la fuerza y me dijeron que esperara 48 horas, pero él nunca me faltaba a casa, los tres -sin su padre que murió muy joven- lo que menos me daban son preocupaciones, a Beto nunca le gustó estudiar, pero desde niño comenzó a trabajar para ayudarme en la casa. El día de los hechos salió en su camioneta, vivíamos en un fraccionamiento por la carretera a Chapala, me dijeron paró para que subieran sus compañeros de trabajo y los testigos dicen que entonces aparecieron varios sujetos, en tres o cuatro camionetas, quienes se los llevaron con todo y la troca”.

¿Usted la hizo de investigadora, ha buscado más que la Fiscalía?

“Sí, tres días después de cuando me enteré de lo que había pasado, fui al crucero y mirando al cielo vi que una tienda de esas que hay en cada esquina, tenía videocámaras. Se lo dije al MP, pero éste tardó todavía siete días más en pedir los videos y ya no estaban. Me dijeron que en la tienda borran el contenido cada dos semanas, me dicen que es porque no tienen mucha memoria en los equipos. Al MP me lo cambiaron cuando me quejé”.

¿Qué sintió en este momento?

“Que se me caía el alma al piso, que esto iba pa largo. Y así fue, lo he buscado durante meses, me uní a mis amigas, me han ayudado mucho, pero paso poco tiempo en la casa, creo que he abandonado a los otros dos, a los más chicos, pero no me siento completa, me falta mi Beto”.

¿Ha perdido la fe en algún instante?

”Nunca, incluso creí que lo volvería a ver. A los diez días regresaron varios de sus compañeros, me dijeron que se habían equivocado y los habían soltado, pero mi Beto y otros dos de sus amigos, no volvieron. Los que sobrevivieron me dijeron que los golpearon, los quemaron, que no los dejaban dormir y luego a algunos los dejaron libres a kilómetros de ahí, los tiraron en la carretera”.

¿Cómo ha sido su contacto con la autoridad, en algún momento ha sentido que no la apoyan?

-”Hay de todo. Cuando los muchachos regresaron, calculé donde los dejaron, fue como a 20 kilómetros de ahí, en las afueras de un coto abandonado. Les dije que fueran ahí, que buscaran a mi Beto, pero no lo hicieron. Luego hallaron una fosa varios meses después y ahí lo encontré, estoy segura, estaba en San Juan Evangelista, donde yo les decía. Es su tronco (tórax), son sus piernas”.

¿Cómo es que sabe que es él?

-“Son sus tatuajes, lo reconocí por los tatuajes, se los hizo cuando era más joven, yo le decía que no, que el cuerpo era un templo y había que respetarlo, pero es tu cuerpo, le dije entonces, haz tú lo que desees. Se hizo tatuajes, un par de alas, unos ojos, un nombre. Pero no encuentran los brazos, no estaban ahí, dice el MP, y en el Semefo hemos buscado, sin encontrarlos”.

-¿Por qué no se lo han regresado?

”Está su tórax, sus piernas, su cráneo, ya en calaverita, pero me faltan los brazos, se que es él, es el tatuaje el que está en su tronco y son sus tatuajes los que tiene en las pantorrillas, pero me dicen que faltan los brazos y hasta que no los encuentren no pueden entregármelo”.

-¿Ya lo saben sus otros hijos?

“No, se me volverían locos, ellos tienen la esperanza de que encontremos a Alberto. Reconozco que les he ocultado la información, prefiero tenerlos así, con una luz de fe, hasta que no esté completo Beto y lo pueda llevar de regreso a mi casa”.

-¿Si fuera él, si ya lo encuentra, volverá a su casa?

“Creo que será difícil, seguiré con mis hermanas y amigos, con quienes me han apoyado, buscando a sus hijos. Me han cambiado la vida”

-¿Hay algo que celebrar este 10 de mayo?

”No, para mi ya no será igual, los otros dos (hijos) no tienen la culpa, pero me siento muerta en vida, con un hueco en el corazón, nunca más podré celebrar, porque me falta un hijo, me falta mi Beto y su silla estará vacía”.