/ lunes 13 de julio de 2020

Madrugar para vender fruta en lugar de buscar leones

La industria turística en Kenia agoniza, como en el resto del mundo. En el país africano los guías de safari buscan ocupaciones alternativas para sobrevivir


NAIROBI. El pasado febrero unos turistas chinos mencionaron por primera vez el coronavirus al guía de safari keniano Michael Kimani. Cinco meses después, la pandemia le ha forzado a convertir su todoterreno en un puesto rodante de frutas y verduras, al igual que a cientos de compañeros con los que recorría la sabana.

"Unos turistas chinos nos dijeron que existía en su país una enfermedad llamada corona, nos dieron incluso mascarillas, pero nos lo tomamos a broma. Nunca creímos que pudiera ser algo tan desastroso", explica a Efe Kimani, de 38 años, mientras protege una docena de coles bajo una lona publicitaria decorada con un león.

"No les sienta bien el sol", musita.

Un mes más tarde, el 12 de marzo, el gobierno keniano declaraba su primer caso de Covid-19; el día 25 prohibía el transporte aéreo y, 48 horas después, sumía al país en un toque de queda nocturno que ponía fin a cualquier escapada ociosa. El turismo desapareció del mapa, y con él, muchos de los dos millones de empleos que sostenían esta lucrativa industria.

"Esa fue la primera vez que escuché hablar del coronavirus y la última que tuve dinero en los bolsillos", resume este padre de tres hijos, quien a mediados de abril -y harto de no hacer nada- decidió madrugar de nuevo, pero no para otear felinos, sino para comprar verduras al por mayor en el condado rural de Nyandarua y venderlas después en Nairobi como única vía de supervivencia.

La población no tiene dinero suficiente para cubrir sus necesidades / Foto: EFE

NI PARA COMPRAR PAPAS

La pandemia amenaza con arrastrar a la extrema pobreza a 58 millones de personas sólo en África subsahariana, según datos el Banco Mundial, además de menguar en ocho millones de personas una hasta ahora creciente y emprendedora clase media compuesta por 170 millones de africanos (14 por ciento de la población del continente).

"Nos encontramos arrodillados, a punto de colapsar y perecer", comenta Salim Ahmed Omar, de 50 años y fundador de la ahora fantasmagórica agencia de tours Safari Exposure, con sede en Nairobi y en la que trabajaban otras cinco personas.

"En marzo y abril les pagué el salario entero; en mayo, la mitad; y en junio, nada", se lamenta Ahmed, quien calcula en 35 mil dólares las pérdidas sólo de las reservas cerradas hasta septiembre.

Al no haber safaris, tampoco hay trabajo para los numerosos conductores sin contrato de los que dependen agencias como la suya, quienes diligentemente recogen a los turistas extranjeros en el Aeropuerto Jomo Kenyatta de Nairobi para sumergirles horas después en las más codiciadas sabanas o cumbres africanas.

Martin Wanjohi, de 48 años y padre de tres hijos, era uno de ellos: dedicado al turismo desde 1996, su desmembrado Land Cruiser -al que le ha extirpado seis asientos traseros- transporta ahora patatas, cebollas y tomates por las polvorosas calles de Ruai, un barrio en el este de Nairobi, donde con suerte consigue volver a casa con unos 500 chelines al día, que equivalen a 4.5 dólares. "Sólo ese montón de patatas grandes cuesta unos 500 chelines", explica Wanjohi apuntado a un balde de plástico que descansa en el suelo, "pero la gente no puede pagarlos".

"Se llevan patatas pequeñas y piden que se lo dejes más barato", continúa quien además en 2019 pidió un préstamo para un segundo vehículo y, junto a otros conductores, se compró una parcela para construirse una casa.

Kenia ya ha perdido este año 752 millones de dólares a causa del derrumbe del sector de la hostelería, detalló el ministro de Turismo, Najib Balala, que subrayó la necesidad de invertir en infraestructura que sostenga un turismo intraafricano de bajo costo, así como el local.

"Esta es una oportunidad única para animar a los africanos a conocer y viajar dentro de África", aseguró el pasado 2 de julio en una videoconferencia la comisaria de Infraestructura y Energía de la Unión Africana (UA), Amani Abou-Zeid, que recalcó los esfuerzos del organismo por crear un pasaporte único africano.

Lee también otros contenidos de Normal ⬇️


Te recomendamos el podcast ⬇️

Spotify

Apple Podcasts

Google Podcasts

Acast


NAIROBI. El pasado febrero unos turistas chinos mencionaron por primera vez el coronavirus al guía de safari keniano Michael Kimani. Cinco meses después, la pandemia le ha forzado a convertir su todoterreno en un puesto rodante de frutas y verduras, al igual que a cientos de compañeros con los que recorría la sabana.

"Unos turistas chinos nos dijeron que existía en su país una enfermedad llamada corona, nos dieron incluso mascarillas, pero nos lo tomamos a broma. Nunca creímos que pudiera ser algo tan desastroso", explica a Efe Kimani, de 38 años, mientras protege una docena de coles bajo una lona publicitaria decorada con un león.

"No les sienta bien el sol", musita.

Un mes más tarde, el 12 de marzo, el gobierno keniano declaraba su primer caso de Covid-19; el día 25 prohibía el transporte aéreo y, 48 horas después, sumía al país en un toque de queda nocturno que ponía fin a cualquier escapada ociosa. El turismo desapareció del mapa, y con él, muchos de los dos millones de empleos que sostenían esta lucrativa industria.

"Esa fue la primera vez que escuché hablar del coronavirus y la última que tuve dinero en los bolsillos", resume este padre de tres hijos, quien a mediados de abril -y harto de no hacer nada- decidió madrugar de nuevo, pero no para otear felinos, sino para comprar verduras al por mayor en el condado rural de Nyandarua y venderlas después en Nairobi como única vía de supervivencia.

La población no tiene dinero suficiente para cubrir sus necesidades / Foto: EFE

NI PARA COMPRAR PAPAS

La pandemia amenaza con arrastrar a la extrema pobreza a 58 millones de personas sólo en África subsahariana, según datos el Banco Mundial, además de menguar en ocho millones de personas una hasta ahora creciente y emprendedora clase media compuesta por 170 millones de africanos (14 por ciento de la población del continente).

"Nos encontramos arrodillados, a punto de colapsar y perecer", comenta Salim Ahmed Omar, de 50 años y fundador de la ahora fantasmagórica agencia de tours Safari Exposure, con sede en Nairobi y en la que trabajaban otras cinco personas.

"En marzo y abril les pagué el salario entero; en mayo, la mitad; y en junio, nada", se lamenta Ahmed, quien calcula en 35 mil dólares las pérdidas sólo de las reservas cerradas hasta septiembre.

Al no haber safaris, tampoco hay trabajo para los numerosos conductores sin contrato de los que dependen agencias como la suya, quienes diligentemente recogen a los turistas extranjeros en el Aeropuerto Jomo Kenyatta de Nairobi para sumergirles horas después en las más codiciadas sabanas o cumbres africanas.

Martin Wanjohi, de 48 años y padre de tres hijos, era uno de ellos: dedicado al turismo desde 1996, su desmembrado Land Cruiser -al que le ha extirpado seis asientos traseros- transporta ahora patatas, cebollas y tomates por las polvorosas calles de Ruai, un barrio en el este de Nairobi, donde con suerte consigue volver a casa con unos 500 chelines al día, que equivalen a 4.5 dólares. "Sólo ese montón de patatas grandes cuesta unos 500 chelines", explica Wanjohi apuntado a un balde de plástico que descansa en el suelo, "pero la gente no puede pagarlos".

"Se llevan patatas pequeñas y piden que se lo dejes más barato", continúa quien además en 2019 pidió un préstamo para un segundo vehículo y, junto a otros conductores, se compró una parcela para construirse una casa.

Kenia ya ha perdido este año 752 millones de dólares a causa del derrumbe del sector de la hostelería, detalló el ministro de Turismo, Najib Balala, que subrayó la necesidad de invertir en infraestructura que sostenga un turismo intraafricano de bajo costo, así como el local.

"Esta es una oportunidad única para animar a los africanos a conocer y viajar dentro de África", aseguró el pasado 2 de julio en una videoconferencia la comisaria de Infraestructura y Energía de la Unión Africana (UA), Amani Abou-Zeid, que recalcó los esfuerzos del organismo por crear un pasaporte único africano.

Lee también otros contenidos de Normal ⬇️


Te recomendamos el podcast ⬇️

Spotify

Apple Podcasts

Google Podcasts

Acast

Policiaca

Colima ocupa el primer lugar de asesinatos de mujeres: SESNSP

La violencia contra la mujer sigue imparable en la entidad

Policiaca

Asegura SEJ que profesor señalado de abuso sexual ya fue separado del grupo

Madres de las víctimas, niñas, niños, población en general y hasta profesores se manifestaron por los presuntos abusos sexuales del docente

Local

Proceso para elegir titular del Itei seguirá sin cambios

Si la convocatoria está viciada, hay instancias legales a las cuales los que tienen derecho a participar pueden recurrir

Sociedad

Identifican a 22 mexicanos entre los 50 migrantes fallecidos dentro de un tráiler en Texas

El canciller Marcelo Ebrard informó que 22 de los migrantes que perdieron la vida asfixiados al interior de un tráiler en Texas eran de nacionalidad mexicana

Policiaca

Muere la segunda víctima del presente temporal de lluvias

La segunda víctima murió arrastrado por la corriente en San José Río Verde

Gossip

Juan Solo: Un hombre de retos

El cantautor habla de su disco más reciente y también de otras disciplinas en las que ha incursionado, como el teatro musical y la composición de canciones para cine y para otros artistas

Cultura

¿Qué significaba realmente ser punk?

En el mundo hay una nueva ola de interés tras el jubileo que celebró el Reino Unido y sobre todo gracias a la serie de Danny Boyle que ha sido objeto de controversia

Ecología

Sin árboles, el cielo caería sobre nosotros

Este 28 de junio se celebra el Día Mundial del Árbol y es una fecha ideal para recordar la gran importancia que tienen estos habitantes de la naturaleza

Sociedad

Bajo Observación: Crecen los casos de Covid-19

Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Sinaloa y Quintana Roo son las entidades con más nuevos casos confirmados actualmente