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Uno de cada cuatro licenciados trabaja para lo que estudió

  • Víctor Manuel Chávez Ogazón
  • en Local

Uno de cada cuatro que estudian la licenciatura en México trabajan en el área específica para la que estudiaron y quienes menos estudian, son los primeros en ser despedidos de un trabajo.

Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revela que apenas 25% de quienes estudian una carrera de licenciatura en México, trabajan en el área específica para la que se prepararon.

Detrás de tal cifra el mercado de trabajo y su relación con la educación cambia en forma acelerada, pues hay puestos de trabajo que desaparecen y otros que se van a crear en el futuro inmediato, consideró Jordi Planas Coll, académico del Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas (CUCEA).

Éste y otros temas serán desarrollados dentro del Conversatorio “El futuro de las relaciones entre educación y trabajo”, a efectuarse los días 20 y 21 de julio en la Casa Zuno y en el CUCEA. Expertos nacionales y extranjeros participarán en este encuentro.

Por cierto, son pocos realmente los que trabajan para lo que estudiaron y sin embargo, de acuerdo a ese mismo estudio, el 90% está feliz con el empleo que tienen.

Sin embargo, no deja de ser un llamado de atención para quienes actualmente están estudiando y es necesario que entren en el nuevo rol de aprender a aprender y es que la exigencia del mercado laboral es que actualmente se hacen necesarias las personas que “aprendan lo que sea”.

Adrián Acosta Silva, académico del Centro de Estudios Estratégicos para el Desarrollo (CEED), de la Universidad de Guadalajara (UdeG), subrayó que la gente es más “sustituible” en un empleo cuando su nivel de estudios es “más bajo”. El problema que tiene México es que apenas se tiene un nivel de escolaridad de ocho años.

El conversatorio, al final, pretende establecer una agenda de políticas públicas en la que, por ejemplo, las universidades sean más flexibles y no penalicen a los estudiantes que concluyen sus estudios en más de cuatro o cinco años.

Menos de cuatro de cada 10 muchachos de 19 a 23 años están incorporados al sistema educativo, esto tiene efectos: “Esos que no logran entrar a la universidad, a alguna modalidad de educación superior, están condenando a sus hijos a no seguir con ese círculo virtuoso”, explicó el doctor Adrián Acosta, quien detalló que, por el contrario, los hijos de padres de mayor escolaridad pueden igualar o superar el promedio de escolaridad de los propios padres, eso genera el factor de que cada generación tiene mayor escolaridad”.