La celebración de un responso exequial para los difuntos (a razón de que la familia tiene de 4 a 8 horas para inhumar o cremar un cadáver)

Hace diez meses hacía magia al papa Francisco, ayer el sacerdote José Luis González Santoscoy con uno de sus compañeros se colocaron los trajes y el equipo de protección para asistir a los enfermos por Covid-19 en el hospital de Zoquipan.

La Arquidiócesis de Guadalajara designó a un total de ocho sacerdotes para la primera misión de los 22 primeros días de la emergencia sanitaria. Uno de ellos fue el sacerdote José Luis González Santoscoy, quien apenas 10 meses atrás, allá en el Vaticano, tenía la oportunidad de intercambiar algunas palabras con el papa Francisco y hasta le hizo magia.

Con unos corazones de papel de color rojo que rompió en pedazos y luego se lo regresó en una tira de corazones pequeños, bien formados y unidos. Sorprendido el Papa le dijo: “muchas gracias Mandrake”.

Chécalo:

El sacerdote José Luis González Santoscoy junto con Edwin Martín Nuño Vargas son parte del equipo que tiene cinco encomiendas importantes como la atención a los enfermos conscientes dentro del área Covid-19 a través del sacramento de la reconciliación y de la unción de los enfermos. La unción con óleo, bajo condición y la bendición apostólica a los pacientes intubados.

La celebración de un responso exequial para los difuntos (a razón de que la familia tiene de 4 a 8 horas para inhumar o cremar un cadáver).

La atención pastoral a las familias que no podrán ver a sus pacientes y que, en caso de fallecer, no podrán tener contacto visual con los despojos mortales. El llevar un mensaje de esperanza y de paz será fundamental en estos días a través de la fe y prestar el personal sanitario para, quien así lo solicite, atención espiritual, conejo, escucha, etcétera.

Justo la tarea que iban a cumplir era la primera, dar atención a quienes se encuentran en el área de Covid-19 y en terapia intensiva del hospital Zoquipan, recuperándose. Para ello se prepararon como los profesionales de la medicina, usando su traje completo, doble cubrebocas N-95, los lentes protectores, después las caretas, guantes y cobertores de su calzado.

Pero, ¿cómo saber si son médicos o sacerdotes? Ellos se lo han arreglado. Antes de ingresar al área, uno inscribe en el traje del otro una cruz y el nombre “Padre Edwin”, el segundo hace lo mismo en el de su compañero “Padre José Luis”. Médicos de la Secretaría de Salud supervisan el momento.

Luego viene ingreso al área, contacto directo con quienes adquirieron el virus Covid-19, oración y luz de esperanza para muchos, que con esfuerzo alzan las manos para saludar o recibir la bendición. Es parte de la tarea de los sacerdotes: Promover la fe.

El padre José Luis asienta: “es una experiencia de amor y misericordia…”.

Ellos lo harán durante 22 días y luego vendrá otro grupo capacitado, esto para evitar que en las reiteradas vayan a salir contagiados.