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Exigen respuesta ante contaminación en Agua Caliente

  • Viridiana Saavedra Ponce
  • en Local

La desesperación impera entre los habitantes de la comunidad de Agua Caliente, donde suman más de 800 personas fallecidas a causa de daño renal, sin que autoridad alguna haya actuado.

Juan Díaz Flores es vecino de la comunidad, que pertenece al municipio de Poncitlán, donde ni el gobierno municipal, ni las autoridades estatales o federales dan respuesta. Hasta ahora, dice, sólo hay una camioneta del gobierno estatal que va por la gente enferma para trasladarla a Guadalajara a que les realicen dos o tres veces por semana la hemodiálisis, pero el problema de fondo, que tiene que ver con la contaminación del agua, de los alimentos e incluso del ambiente, no se ha atendido.

“Nosotros le echamos la culpa al agua, pero pueden ser más factores y lo más importante es el agua, que nos ha venido perjudicando por la fuerte contaminación del pozo en Chalpicote, que está fuera de la norma y nuestras autoridades han venido solapándose ahí”.

Por ese motivo, una vez más de visita en Guadalajara, pidieron que aceleren las obras prometidas, pues les dijeron que casi medio año más tardarían en habilitar el pozo de abastecimiento, que dice, no es el único generador de contaminantes, ya que estudios elaborados por laboratorios nacionales e internacionales revelan los elevados índices de contaminantes en el agua que consumen, en los pescados que sacan de la laguna y en el aire que respiran, donde además de los gases, existen partículas generadas por la basura que a diario queman a falta de un camión recolector, que se comprometió a pasar por la comunidad sólo una vez por semana.

Aunado a ello, impera la desnutrición, incluso desde el vientre materno, pues ante la falta de espacios para la atención a la salud, las mujeres embarazadas no tienen un control prenatal, ni una alimentación adecuada, lo que empeora la situación, dijo Eladio López, profesor desde hace 15 años en la comunidad de Agua Caliente, a quien le ha tocado ver muerte de alumnos, la última de ellas Sofía, una pequeña de seis años.

“Es una impotencia ver que los alumnos y los padres de familia se están enfermando hasta llegar a la muerte y mirando a las autoridades que no se ponen el traje de lo que prometieron, que fue velar por la salud del pueblo”.