Daniela Romo celebra cinco décadas de carrera

A través de Vencer el desamor ha cumplido una vez más su objetivo de aportar algo positivo al público

Belén Eligio | El Sol de México

  · lunes 25 de enero de 2021

Foto: Daniela Romo Oficial

En 1971 una Daniela Romo adolescente subía al escenario de teatro por primera vez con la comedia musical Contigo, pan y cebolla. Siete años más tarde debutó en el cine con el thriller La casa del pelícano, y además, ya tenía su primer protagónico en televisión en la novela Ardiente secreto, en donde actuó al lado de Lorena Velázquez.

Hoy, a 50 años de haber iniciado su carrera como actriz, se siente orgullosa de los logros que ha obtenido, ya que celebra este aniversario en uno de los puntos más altos de su trayectoria, interpretando a Bárbara en Vencer el desamor, telenovela que se ha coronado como la reina del horario estelar de Las Estrellas con un promedio de cuatro millones de espectadores cada noche.

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Y es que para ella interpretar un papel va más allá de pararse frente a una cámara a repetir un diálogo, es una profesión que requiere de estudiar el perfil de la personaje a interpretar, y contar una historia que valga la pena.

Por ello, cuando recibe un guion se da a la tarea de reflexionar qué pudo haber sucedido antes de los sucesos que se narran, para darle mayor autenticidad a su interpretación. "Siempre lo hago con todos mis personajes, invento unos antecedentes y me imagino cómo fueron. Entonces eso es lo que escribo", dijo.

Este ejercicio se da de forma muy natural para ella, ya que constantemente está leyendo libros de distintos géneros y periódicos, lo que permite contrastar distintos puntos de vista, y abordar mejor su caracterización.

"Así lo hice con Bárbara. Me imaginaba cómo hubieran sido mis padres y escribía un poco, como si les escribiera una cartita. Estas cosas me ayudan a mí a referirme y a recordar. Tú inventas los antecedentes porque la historia empieza en un tiempo, pero en el caso que sea una mujer de 60 años, pues sabemos que ha vivido muchas cosas antes", agregó.

Su amor por las letras también la ha ayudado a posicionarse dentro de la música, ya que a través de la lectura ha adquirido las herramientas para expresarse a través de sus canciones, y lograr que cada uno de sus 20 álbumes sea un éxito.

En 2012 incluso fue reconocida con un Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical, y agregó que gracias a ello, se siente una artista más completa. "Soy adoradora de las palabras, por eso he escrito muchos de mis temas. Es algo que a mí me llena de cosas y de vivencias".

COMPROMETIDA CON EL PÚBLICO

A través de Vencer el desamor ha cumplido una vez más su objetivo de aportar algo positivo al público, que compita con los contenidos que ofrecen las plataformas streaming, como lo ha hecho en las más de 20 telenovelas en las que ha participado desde los 70.

"Todas las cosas pueden coexistir, personalmente tuve un tipo de educación televisiva, por así decirlo, a través de las telenovelas que mi abuelita no me dejaba ver, pero me las ingeniaba y las veía. Me iba aprendiendo los diálogos, aunque era una niña, pero pienso que a muchas personas les gusta este género, y todo puede coexistir. Me gustó mucho ésta (Vencer el desamor) porque era melodrama y tenía un contenido social, y un mensaje para la mujer. Para mí ese siempre ha sido el propósito", subrayó.

Al reflexionar sobre los cambios en la televisión que le ha tocado vivir, Daniela comparte que se ha podido adaptar muy fácilmente a ellos, aunque reconoce que lo vivido el año pasado con la cuarentena y las sesiones de trabajo vía remota fueron un reto mayúsculo, debido a que se considera "una analfabeta del siglo XXI".

Sin embargo, agradece todo el aprendizaje que le han dejado etapas como ésta, porque si de algo está segura, es que la única constante en la vida es el cambio, y siempre está dispuesta a abrir su mente y su corazón a todas las lecciones que la vida le ponga enfrente.

A poco tiempo de que Vencer el desamor llegue a su fin, la actriz aguarda con emoción la llegada de un próximo proyecto, ya que aún no está lista para irse a descansar a Mérida como alguna vez soñó. "Me gusta mucho trabajar. No puedo ir a vivir a Mérida a sentarme en una hamaca y a comer panuchos, tengo muchas ganas de hacer muchas cosas más, las que la vida me permita, y poder seguir creando", concluyó.