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Ya es hora de que alguien lo diga

  • Editorial

Martha Isabel Parra González

Sucede en la otrora facultad de Derecho, hoy División de Estudios Jurídicos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara. La más importante del Occidente del país. Justo donde se concentra la diversidad de pensamientos, la riqueza de opiniones, la sabiduría y la experiencia de muchos de los catedráticos que ahí confluyen. Y como en todo, hay buenos alumnos y buenos maestros, pero también, hay que decirlo, hay unos muy malos maestros, y terribles alumnos holgazanes que se están preparando para formar parte de las filas de los partidos políticos que no filtran a sus militantes por sus conocimientos, inteligencia y honestidad; o peor aún, para convertirse en los abogados que desprestigian al gremio con su deshonestidad y prácticas abusivas y antiéticas.

Entre los alumnos, y se sabe de hace tiempo (antes, para mí era un rumor, hoy es una realidad comprobada), se están gestando los políticos corruptos del futuro de Jalisco y de México. Porque lo que hacen para ir pasando semestres sin siquiera asistir a clases, no es otra cosa que aprender las artimañas de la corrupción. O díganme, ¿cómo se le llama al hecho de avanzar semestre a semestre sin asistir a clases, sin hacer exámenes ni tareas, con buenas calificaciones, a través de acuerdos con maestros y directivos que lo permiten?

Me pregunto ¿qué clase de abogados pretenden ser? Si ni siquiera abren los libros para enterarse de lo que tenemos que saber quienes aspiramos al título. Seguramente están esperando que en los partidos políticos se les acomode en la lista de candidatos plurinominales, y llegar a las cámaras, buscando a sus compañeros más aplicados de la generación, para que ellos les hagan la tarea y así hacer como que saben presentar iniciativas para legislar.

Lamentable en una universidad tan valiosa como la de Guadalajara, esto que sucede y que todos ven como normal en la facultad de Derecho, en apariencia no debiera de importar a quienes le echan todas las ganas a sus estudios, porque siendo individualistas, como muchos en este país, no tendría que afectarnos. Sin embargo, viéndolo desde el punto de vista social, ya es hora de que alguien lo diga. Eso nos afecta gravemente como Nación.

Lo digo, por la libertad que me da el artículo séptimo de nuestra Constitución Política para expresar mis pensamientos, lo digo como periodista, lo digo como estudiante de la carrera de Abogado de la Universidad de Guadalajara, y lo digo como mujer mexicana responsable, comprometida, patriota y buena ciudadana, como mi padre me enseñó a ser.

Lo digo, no con el afán de señalar a alguien en específico, sino de hacer un llamado a la conciencia de quienes se están equivocando en el camino, y que con sus actitudes irresponsables generan corrupción e impiden que nuestro país migre, de la cultura de la transa a la cultura de la honestidad y de la colectividad responsable que a México le urge.

 

Twitter: @MarthisabelParra