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Se quiebra el paraíso del mesías

  • Editorial

 

Por Héctor Pizano Ramos

 

A sólo unos días del cierre de la etapa de las precampañas, la decisión de un hombre cimbró el suelo del Partido Movimiento Ciudadano (MC) y resquebrajó uno de los pilares que lo sostenían.

Alberto Uribe Camacho, Alcalde de Tlajomulco con licencia, ex coordinador de campaña del precandidato a gobernador de MC, y sobre todo, integrante del grupo de los cuatro hombres más cercanos al líder moral emecista, decidió no apoyar más ni al precandidato ni a la fraudulenta coalición de PAN, PRD y MC.

El desastre es inminente cuando forjas una alianza sin coincidencias ideológicas, sin ética y sin vergüenza, porque su único objetivo es obtener el poder por el poder a cualquier costo.

La división al interior del Partido Movimiento Ciudadano nos manda claras señales de lo que está por venir; la soberbia se ha apoderado de sus filas, la ambición desmedida delinea sus estrategias y la mentira sus acciones.

La incongruencia de sus dichos y de sus hechos ha provocado ya el primer rompimiento en el núcleo naranja. Es el primer síntoma de la descomposición que se vive en el Partido Movimiento Ciudadano.

En el PRI vemos con preocupación la forma en la que se conducen los integrantes de la alianza “Por Jalisco Al Frente”, porque atentan contra los principios de la democracia por la que tanto hemos luchado y trabajado en Jalisco.

Lo advertimos, y hoy el tiempo nos da la razón de que, cuando lo que te une no son las convicciones sino la ambición y la sed de poder, sin duda el resultado será desastroso.

 

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