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Prevención que salva vidas

  • Editorial

 

Martha Isabel Parra

Lo había escuchado, leído, y vivido de cerca, por amigas y compañeras que lo han padecido y resuelto, y tenía bastante claro que prevenir puede salvarte la vida. Alguna vez escribí en este mismo espacio la historia de una mujer que murió de cáncer cérvico uterino, dejando huérfanos a sus cuatro hijos. La misma conciencia fue la que me llevó a atenderme cada año durante más de 17, con el mismo ginecólogo, lo que me ha hecho andar por la vida con la tranquilidad que te da la prevención. Lo tenía claro sí, pero no lo había vivido.

Hoy me encuentro con un pie en el quirófano y como mujer, madre trabajadora responsable de tres niñas, quiero externarlo, porque antes de que el oncólogo me diga siquiera la fecha para la histerectomía radical a la que me someterán, he tenido pensamientos de todo tipo: La primera reacción fue soltarme a llorar y preguntarle a Dios ¿Porqué yo? La segunda fue meterme a investigar qué es el cáncer y por qué nos da, para saber qué hice mal. Conseguí saber qué es el cáncer pero su causa aún nadie la sabe a ciencia cierta.

Lo que sí sé, es que hoy hay dentro de mí, un tumor maligno llamado adenocarcinoma que se aloja en el cuello de la matriz, es muy pequeño, de apenas un centímetro y está bien localizado, se considera que el cáncer está en etapa 1.

Una amiga reportera a quien le sucedió algo parecido hace dos años me compartió su experiencia y hoy, juntas emprenderemos una campaña permanente para la concientización de las mujeres. Pues de sobra sabemos que ir al ginecólogo a realizarse el papanicolau, definitivamente no es nada agradable, es incómodo y en algunos casos hasta doloroso. Pero ese pellizquito que te prácticas cada seis meses o cada año te puede salvar la vida, te puede dar la oportunidad de no vivir lo que muchas mujeres han vivido en esos tratamientos tan brutales, quimioterapias, y radioterapias, entre otros tan agresivos que debilitan el ánimo y que en los casos de cánceres muy avanzados, a pesar de esos tratamientos, el resultado es la muerte.

Yo tengo tres semanas de haberme dado cuenta de lo que se está formando en mi cuerpo, tengo las mejores expectativas, logradas gracias a la prevención y aún así, he sentido el mismo miedo que cualquiera de nosotras sentiría ante una noticia así.

La operación en mi caso, será, según el oncólogo, posiblemente, la solución total al problema. Falta que se lleve a cabo la cirugía y se analice el tumor y lo que se extraiga.

Esperando que así sea, porque considero que aún tengo muchas cosas qué hacer en esta vida, y por las hijas que tengo, estoy segura que, después de atender esta prioridad, y si todo resulta como se espera, mi vida no volverá a ser la misma. Por lo pronto, ya me apunté con esa amiga para iniciar una campaña permanente por la concientización, porque la prevención, amigas, en serio, sí salva vidas.

Este es el inicio de esa campaña, ésta es la prueba que me pone Dios. Esta es, La Voz del Instinto.

 

Twitter: @MartisabelParra