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Las incoherencias en la Ley de Seguridad Interior

  • Editorial

por Alfonso Partida Caballero

 

Diez años después de que el presidente Calderón cometió el cruel error histórico de concluir irresponsablemente que para combatir la violencia, el narcotráfico, la impunidad, la corrupción, la inseguridad y el crimen, la única solución viable era la militar.

Los funcionarios de seguridad, gobernadores, presidentes municipales, diputados y la Suprema Corte aplaudieron la novedosa medida.

Ninguno calculó la dimensión del baño de sangre en la que iban a meter a los más de 100 millones de mexicanos y menos aún analizaron que éste imprudente personaje desconocía por completo estrategias y tácticas contra el delito, así como la magnitud del problema y potencia del enemigo.

Pasó por alto que las fuerzas armadas están formadas bajo códigos y estrategias diferentes a las requeridas para la investigación criminal, la persecución delictiva, la ejecución de penas y  procesamiento penal.

Lo que ocasionó una espiral de violencia, corrupción, asesinatos, secuestros, extorsiones, contrabando de armas, tráfico de drogas y lo más grave el fortalecimiento de los grupos delictivos que rebasaron con mucho la equivocada respuesta gubernamental.

Otro craso error fue el debilitamiento de las policías, ministerios públicos y la actitud lesiva de complacientes gobernadores y presidentes municipales que dejaron solas a las fuerzas armadas en esta lucha que debió ser aplicada con visión integral, con inteligencia y toda la fuerza del Estado.

En la campaña, el actual presidente Peña Nieto señaló que el narcotráfico y la lucha contra el crimen organizado no debía ser enfocado como un problema de seguridad nacional sino de seguridad pública pero nuevamente equivocó la estrategia utilizando reiteradamente al Ejército y la Marina, no obstante que nuestras entidades se convirtieran en gigantescas necrópolis y con una cantidad enorme de desplazados y desaparecidos.

Desgraciadamente pareciera que los mexicanos no entendemos las lecciones de la historia “todo pueblo que no tiene memoria está destinado a cometer los mismos errores”.

Estos legisladores de marras están dejando de lado los tratados internacionales, la convencionalidad, están ignorando  a los organismos internacionales como la ONU y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y por supuesto pasando sobre la Comisión Nacional.

El marco normativo constitucional y reglamentario actual indica contundentemente las atribuciones y límites  de las fuerzas armadas, la Ley Orgánica del Ejército y la Fuerza Aérea, la Ley de Seguridad Nacional así como la constitución establecen con firmeza el papel de acción que les corresponde además de los equilibrios así como los pesos y contra pesos.

Los senadores y diputados que votaron el dictamen irresponsablemente quieren legalizar en esta supuesta LEY DE SEGURIDAD INTERIOR, convertir a las Fuerzas Armadas en el ejército privado del Presidente, así como perpetuar su presencia en las calles, reprimir las manifestaciones sin pruebas tan solo con argumentar que no son pacíficas, Expiar y realizar operativos sin rendir cuentas y reservar la información que realicen las fuerzas federales.

El general Salvador Cienfuegos fue muy claro y contundente en su declaración pública de frente al presidente al señalar verbalmente “nosotros no pedimos estar aquí, no estamos a gusto, no estamos para perseguir delincuentes, se está desnaturalizando nuestra función, y por si fuera poco, estamos haciendo funciones que no nos corresponde”, no se puede legalizar lo ilegal.

Los legisladores votantes deben establecer un verdadero debate integral que  de orden a la Seguridad Nacional y la Seguridad Pública, que incluya a la procuración y administración de justicia, requiera a las instancias para que se estructure el sistema anticorrupción.

No podemos llegar al fin del periodo gubernamental y al desarrollo del proceso electoral, sin fiscalía autónoma, sin Procurador General, sin fiscal electoral, sin sentar las bases para una verdadera policía funcional, pero con el Ejército en las calles.

alfonsopartid@yahoo.com.mx