imagotipo

La niñez de La Luz del Mundo

  • Editorial

Armando Maya Castro

Con el propósito de hacer públicos sus valores y principios por las calles del oriente de la ciudad de Guadalajara, alrededor de cien mil niños procedentes de 55 países del mundo participaron con fe y entusiasmo en la caminata Somos Uno, que partió de Hermosa Provincia, sede principal de la Santa Convocación 2017, con rumbo a la colonia Bethel, la segunda sede con mayor capacidad receptiva de la festividad, donde se hospedan decenas de miles de convocados a la fiesta más grande de toda la tierra.

Mientras que en Hermosa Provincia los contingentes de niños se alistaban para comenzar su marcha, el apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, presidente internacional de la Iglesia La Luz del Mundo, se dirigió a ellos con amor de padre, expresándoles lo que él veía en sus pensamientos, sentimientos y acciones:

“Así como Abraham vio cumplida en el pequeño Isaac la promesa de crecimiento que Dios le hiciera, anticipándole que su descendencia sería como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, yo veo en ustedes el cumplimiento de la promesa que Dios me hiciera el 8 de diciembre de 2014, diciéndome: ‘Naasón, ¡tú estarás al frente de este grande pueblo, y si hoy lo ves grande, yo lo voy a multiplicar mucho más!’”.

Tras las palabras del Ungido de Dios, los niños y niñas de la Iglesia La Luz del Mundo comenzaron a marchar ordenadamente, y bajo la permanente vigilancia de sus padres. Lo hicieron a través de la ruta que los llevaría al templo ubicado en la colonia Bethel, convirtiendo las calles y avenidas escogidas para el recorrido infantil en un verdadero río humano, en el que la alegría y entusiasmo tuvieron como muestra principal los cánticos de alabanza y adoración a Dios, así como de reconocimiento al Ministerio Apostólico del hermano Naasón Joaquín.

Ya en Bethel, el apóstol de Jesucristo, desde el balcón de su casa, fue testigo presencial del orden, fe y sentimientos de los hijos de la libertad, quienes desfilaron frente a él con sus manos en alto y conmovidos hasta las lágrimas, manifestando en carteles y pancartas su amor, reconocimiento y adhesión a la autoridad que Dios le ha dado para el gobierno espiritual de la Iglesia.

Cuando el último de los niños hizo su arribo triunfal a la colonia Bethel, el apóstol Naasón Joaquín se volvió a dirigir a ellos con el amor que en todo tiempo les ha prodigado:

“Dios me ha mostrado en vosotros, que con vosotros voy a conquistar el mundo, y que no habrá barreras. Y como yo te lo he dicho: no estoy hablando con la Iglesia del futuro; estoy hablando con la Iglesia del presente, los que me han demostrado con su trabajo, vida, principios y valores que han recibido en la Iglesia, que están llevando el Evangelio de Cristo a todos los rincones donde ha llegado la Iglesia”.

Antes de concluir la reunión, el Varón de Dios confió a su niñez amada algunos de los pronósticos fatalistas y sin fundamento de los enemigos de la Iglesia: “La gente del mundo piensa y dice que esta Iglesia se va a terminar, se va a dividir. Pero yo quiero preguntarte a ti: ¿de verdad, vamos a dejar que esta iglesia se acabe? ¿De verdad vamos a permitir que esta iglesia se divida?” La respuesta expedita de los niños fue un NO estruendoso, que cimbró los cimientos del templo.

Tras esta respuesta contundente, el apóstol de Jesucristo preguntó nuevamente a la niñez: “¿Te unirás a tu hermano Naasón? ¿Conquistaremos al mundo?”, recibiendo como respuesta un SÍ ensordecedor, que fue escuchado a varios kilómetros de distancia, para alegría del Varón de Dios, quien sabe perfectamente bien que cuenta con los menores de edad y con la totalidad de los fieles de La Luz del Mundo.