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La historia y la cultura, el futuro y la vida

  • Editorial

Antonio Ochoa García de Quevedo

En 1980  leí el libro La tercera ola, que forma parte de una trilogía escrita por el brillante periodista norteamericano Alvin Toffler, que incluye también: El shock del futuro, editado en 1970, y El cambio del poder, de 1990, que también pude leer.

Descubrí de qué manera el primer texto mencionado, una auténtica tesis postdoctoral de Economía, Política, Historia y Sociología, omitía el capítulo de la Comunicación, a través de la cual ya creado el Internet en 1968 por el Pentágono en Washington, para proteger información estratégica del Gobierno de los Estados Unidos, aunada a esta sorprendente innovación llevada a cabo por científicos estadounidenses, que fue la piedra angular de la Tercera Revolución Industrial o Tecnológica.

Sucesos como la Primavera de Praga en Checoslovaquia, encabezada por el liderazgo de Vaclav Havel, autor de la obra “La responsabilidad como destino”; las huelgas de mayo en París, Francia, apoyadas por Michel Rocard; los disturbios en varias ciudades de los Estados Unidos como represalia a los atentados que en 1968 costaron la vida a Robert Francis Kennedy y Martin Luther King Jr., cuyo ideario es equiparable a la lucha libertaria de Nelson Mandela en contra de la política racista y xenofóbica, vergüenza de la humanidad del apartheid en Sudáfrica, encarcelado 27 años y a la postre presidente de su país. Ese eco de protestas populares alcanzó a México culminadas por la tragedia del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco a escasos diez días de la inauguración de los XIX Juegos Olímpicos, proyecto por medio del cual la comunidad internacional quiso reconocer el esfuerzo presidencial de Adolfo López Mateos y de la elegante y distinguida Primera Dama, la señora Eva Sámano de López Mateos, para vigorizar por medio del deporte a la niñez y la juventud mexicana. Ahora se sabe ampliamente que, salvo algunas honrosas excepciones, el ingeniero Heberto Castillo Martínez, reconocido postmortem por el Senado de la República con la presea Belisario Domínguez y Don Carlos Alberto Madrazo Becerra. La autenticidad y congruencia en sus actos de vida de otros con el ideario socialista que planteaban, cuando menos hasta la fecha, en el año 2017 está puesta en entredicho.

Sócrates Lemus y Marcelino Perello decían preocuparse por los jóvenes cuando entonces terminar una carrera universitaria aseguraba ingresos satisfactorios a los nuevos egresados universitarios y profesionistas que se recuperaban 6.4% por encima de la inflación. Durante el marco histórico expansivo de la economía mexicana que crecía a tasas de casi al 7% anual en términos reales contemplada la educación gratuita, aunada a las oportunidades laborales como un eficaz instrumento de movilidad y transformación social. Don Gustavo Díaz Ordaz repartió más tierras a los campesinos que el propio general Lázaro Cárdenas del Río y en una de sus más brillantes alocuciones ante el Congreso de la Unión y con apego a la Doctrina Estrada afirmó: “Noble Institución del Derecho es el asilo político, el cual encuentra en México a uno de sus más dignos representantes”.

Las memorias de algunos miembros de los servicios de inteligencia nacionales y extranjeros han dado fe una y otra vez que los líderes del movimiento estudiantil y académico rechazaron el dialogo, dejaron a los muchachos solos haciéndose al final a un lado y saliendo ilesos. Lo que en realidad querían, sin importarles las vidas de éstos, era destruir a México. Después se incorporaron convenencieramente a la política de apertura democrática y diálogo del presidente Luis Echeverría Álvarez, bien intencionado, que actuaba conforme a una gran emoción social, aunque desacertado al reprender continuamente al sector empresarial nacional y extranjero inició la descapitalización.

La prudencia ideológica fue una virtud de los gobiernos postrevolucionarios, según Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato del PRI a la presidencia de la República en 1994; egresado de la carrera de Economía del Instituto Tecnológico de Monterrey.

*Catedrático e Investigador universitario de la UNIVA.