imagotipo

El mundo que viene

  • Editorial

Francisco Rea Signoret

En los últimos días hemos sido testigos de momentos propios de una película de ciencia ficción. Eventos que van desde la explosión de una bomba H; el episodio donde tres súper huracanes embisten América; temblores que superan las escalas históricas, así como escenas donde se movilizan a miles de personas para resguardar su vida de la furia de la naturaleza. Por lo que, podemos generar tres puntos de vista:

Primeramente, habría que decir que estos acontecimientos deben invitar a la reflexión de lo que hemos hecho los seres humanos de nuestro hábitat.

No es normal lo que está pasando con el clima, independientemente del debate de que si existe o no el sobrecalentamiento global. La falta de respeto a nuestra madre tierra, el desinterés y la negligencia con que hemos arrasado con los recursos naturales, el desprecio a las especies que nos acompañan en nuestro ecosistema, la rapiña y la conducta criminal en el comercio de especies protegidas, el uso excesivo de energía, el apego a los minerales por encima de otros elementos, el uso de combustibles de forma indiscriminada, y demás atrocidades, han hecho mella en el equilibrio natural. La tierra se está defendiendo de nosotros y busca sanar.

En segundo término, es claro que los próximos años tendremos que aprender a enfrentar fenómenos naturales cada vez más devastadores, en donde la cultura de la prevención y de la protección civil tendrán que ser primordiales, y el criterio, tanto de mapeo de riesgos como de estándares para la construcción, deberán cambiar, tomando en cuenta esos factores. Asimismo, tendremos que modificar nuestra visión del abasto de alimentos y combustibles, de la forma de proveer a la sociedad de la información, tomando en cuenta las estaciones del año y los temporales, así como de la estrategia en el campo y la generación de alimentos. Es evidente que el poder de la naturaleza no está a discusión, y no hay país o líder mundial que la pueda enfrentar, tan sólo prepararse para tener una actitud resiliente y de reconstrucción.

 

Espero que estas poderosas experiencias que

vivimos directa e indirectamente sirvan

para que reflexionemos y podamos

cambiar antes de que sea demasiado tarde

 

Por último, habría que decir que, dentro de todo lo terrible que hemos vivido, hay cosas positivas, como es el hecho de que, a pesar de lo impresionante de los eventos, la organización y la disposición de la población ha sido ejemplar, y por ello, la pérdida de vidas humanas se ha visto reducida; sin embargo, es claro que hay héroes anónimos a quienes debemos aplaudir y reconocer, así como también los hay públicos, como los cuerpos de bomberos, rescatistas y demás elementos que exponen su vida para proteger y servir a sus comunidades, salvar vidas y resguardar a los más afectados; por lo que, a ellos, nuestro más sincero agradecimiento.

El asombro es una de las cualidades que tenemos los seres humanos. Si bien es cierto que nos vemos impactados por un hecho en nuestro primer plano de la realidad, también lo es que nos vemos avasallados en nuestra conciencia cuando conocemos de los múltiples momentos en todo el mundo. A través de los medios de información y de la red, recibimos imágenes, sonidos, pero también sentimientos; nos hacemos partícipes de la angustia, el miedo, la desesperación de miles de seres humanos en todo el orbe que sufren y luchan para proteger su vida ante el poderío de semejantes fenómenos; con ello crecemos y aprendemos; hemos dejado de ser los mismos y en cuestión de horas evolucionamos.

Espero que estas poderosas experiencias que vivimos directa e indirectamente sirvan para que reflexionemos y podamos cambiar antes de que sea demasiado tarde. ¿No creen, estimados lectores?

COMENTANDO APARTE

Ahora, hay que preparase para los cambios políticos en todos los niveles de gobierno en la política mexicana.

reacolaborador@yahoo.com.mx