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¿Alguna vez has sentido pánico escénico?

  • Editorial

Francisco García Pimentel

“No puedo… simplemente no puedo hacerlo”

 

A lo largo de los años me he encontrado con muchas personas que me dicen que sufren de pánico escénico. Sudan, se paralizan, tiemblan, rechinan y se resisten al escenario como los gatos a la bañera. No hay poder humano o divino que los haga tomar el micrófono.

He tenido la oportunidad de preparar a miles de jóvenes y no tan jóvenes en el arte y la técnica de hablar en público. Es siempre una experiencia fabulosa. La mayoría de ellos cree, antes de comenzar, que vamos a aprender posturas y trucos. Y sí, eventualmente llegamos a esto. Es verdad que hablar en radio, televisión es igual que tirar un penalti. En ambos, la técnica es necesaria; pero es más importante la fortaleza mental.

La buena noticia es que en el 95% de los casos que he tratado, el “pánico escénico” no es más que una tensión natural ante la amenaza del ridículo, el error o la derrota. A los temerosos se les abren los ojos cuando les digo, sencillamente: eso que tú sientes, todo el mundo lo siente. Yo no conozco a nadie que no tenga una saludable dosis de miedo, emoción y adrenalina antes de tomar el micrófono. Los que llevan años o décadas en el negocio no sólo no dejan de tenerla sino que se intensifica y la buscan constantemente: el miedo, la boca seca, las mariposas; la adrenalina al iniciar y la satisfacción al terminar. Es lo que alimenta a los artistas, cantantes, oradores y presentadores.

Así que si te da miedo hablar, te lo digo: a mí también. El miedo es una reacción bioquímica de nuestro cuerpo que nos permite estar alertas, expande nuestros sentidos y nos da más fuerza. Y ante el miedo, existen tres respuestas posibles: huir, atacar o congelarse. En inglés son las tres F: fight, flight or freeze. El miedo es una ventaja evolutiva; nos permite sobrevivir y crecer.

Así que la noción es ésta: todos tienen miedo de hablar en público; todo el mundo tiene miedo escénico. Todos tenemos la misma materia prima. La diferencia es, ¿qué se hace con ese miedo? ¿Huir, atacar o congelarse?

En mi experiencia, los oradores exitosos (en el entorno de los medios, los negocios, la academia o las artes) tienen distintas técnicas. Unos hablan así, se paran de esta manera, usan esta voz o aquella. Una preparación de oratoria que enseña técnicas siempre será limitada. El verdadero juego está en la mente, y los grandes son los que aprenden a utilizar el miedo en su favor.

¿Tienes miedo? Pues toma el micrófono igual, con miedo. Ése no se va a ir, así que topa posesión del mismo, invítalo a tu casa y hazle el desayuno. El miedo –la adrenalina, la fuerza, el fuego– se va a convertir en tu mejor amigo. Tu mensaje será más fuerte, más apasionado y más real. Y la gente te va a escuchar, porque has vencido el miedo. Ellos lo saben, y la gente sigue a los valientes.

Las técnicas vendrán después; pero el público no responde a técnicas ensayadas sino a historias humanas, a la empatía y a la verdad.

¿Alguna vez has sentido miedo escénico? Agradece: sólo significa que estás vivo.

@franciscogpr