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6 de diciembre 2017, aún hay esclavos

  • Editorial

Por Jesús Rodríguez Gurrola

El generalísimo de América del Ejército Insurgente don Miguel Hidalgo y Costilla, emitió el 6 de diciembre de 1810 en la plaza de Guadalajara, Jalisco, el decreto mediante el cual se ordenaba terminar con la esclavitud en el territorio mexicano. “(. . .) Que todos los  dueños de esclavos deberán darles la libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte, la que se le aplicará por transgresión de este artículo”.

El documento, de los primeros de su tipo en el mundo entero, contemplaba  también diversas disposiciones relativas a elementales derechos que se les habían conculcado a los naturales. Dos cientos años después de la promulgación de este  precepto, sus principios han sido respetados y mantenida su vigencia en todas las normas constitucionales que han regido la vida de los mexicanos, la misma constitución que rige en la actualidad en nuestro país señala en su artículo primero: “queda prohibida la esclavitud  en los Estados Unidos Mexicanos, los esclavos  del extranjeros que entren al territorio nacional alcanzarán, por ese solo hecho, su libertad y la protección de las leyes”.

No obstante las incuestionables bondades de esta norma, los anales de nuestra historia registran incontables algaradas y motines, que se pueden observar hasta principios del siglo XX, de las cuales la más inútil y dolorosa, quizá haya sido la que se disfrazó de guerra cristera y que fueron alentadas sobre todo por los tradicionales dueños de los latifundios y de los fundos mineros, quienes veían en la esclavitud una forma de fácil enriquecimiento, pues la mano de obra no tenía valor alguno y no había leyes ni personas que se pudieran expresar en su defensa.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1948 prohíbe también expresamente “la esclavitud y el comercio de esclavos en todas sus formas”, sin embargo, la letra de los citados ordenamientos en muchos casos es letra muerta, nuevos sistemas de esclavitud han nacido, en la actualidad se sigue operando bien sea en forma de trabajo forzado de adultos y niños, en la minería, la agricultura como se ha dicho o bien en las tareas domésticas entre otros.

Muchas veces la esclavitud moderna se puede apreciar en la trata de personas, sobre todo de mujeres jóvenes y niñas, que son vendidas y explotadas en los mercados de la prostitución y del tráfico de drogas. Por su parte las cifras de personas que viven en la esclavitud en todo el mundo son muy imprecisas, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “hay unas 20,9 millones de personas afectadas, casi la mitad de ellas niños o jóvenes”, en el mismo tenor los análisis de la Walk Free Fundtion estima que en los países de América viven en condición de esclavos 2 millones 160 mil personas y en México, según  la Comisión Nacional de Derechos Humanos, viven cerca de 376 mil 800 personas en esa condición, sobre todo en ciudades como Puerto Vallarta, Tijuana, Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez, Cancún, Tapachula, Acapulco, Tlaxcala, Los Cabos, Veracruz, Oaxaca y la Ciudad de México. La efigie de Hidalgo rompiendo las cadenas de la esclavitud en la Plaza Tapatía, sigue siendo la de un héroe  cuya tarea permanece inconclusa.