Miguel Jiménez Ibáñez

  / miércoles 9 de enero de 2019

Y… qué pasa? / ¿Peor remedio que enfermedad?

Tras las afirmaciones de Andrés Manuel López Obrador otra vez confirman los mexicanos la cleptocracia practicada por sujetos de los diversos niveles y poderes de la Unión en el manejo de los combustibles en el país. Sospechas de latrocinio, actos consumados y comprobados antecedidos por los comentarios populares por decenas de años están siendo combatidos por el gobierno federal. ¡Ya era tiempo!

Probablemente este jueves pudiese quedar regularizado el abasto de combustibles a la Zona Metropolitana de Guadalajara y el resto de entidades afectadas por el cierre de los ductos correspondientes. Según López, el combate a la corrupción, representada ahora por “las tomas clandestinas” del combustible, no encontró otra solución (¿para siempre?) que desabastecer a media docena de estados de la República (¿otro golpe al federalismo?). ¿Usted cree que hasta ahora se descubrieron los lugares precisos de dichas tomas? Se esperaría que los hoyos en los ductos ya estén tapados y que con tanta tecnología y el personal policíaco o del ejército y la marina, la vigilancia sea efectiva y no quede todo en pasajera palabrería electorera. Ojalá las autoridades y los trabajadores no sean presas de la gente que vive de las conductas antisociales. El gobierno federal ¿tendrá la fuerza y el control suficiente para acabar con el huachicoleo?

La decisión de López para cerrar las válvulas debió ser bien meditada y no asemejar la amputación de un brazo porque está afectada una mano. Toda curación representa dolor, pero también conlleva la alta posibilidad de una real y probable mejoría. Ese cierre a los ductos afecta a la ciudadanía en todos los aspectos y el pueblo no cree que el carrito de López y de sus achichincles, hayan tenido problemas de abasto. El pueblo siempre padece los errores y excesos de los presuntos gobernantes. La gente espera que esto termine y que no sea otra acción de relumbrón y por lo mismo fallida.

López se ostenta como justiciero. ¿Dónde están las carpetas de investigación o los indiciados por el deshonesto manejo de combustibles, lo cual sin duda es un delito? Deberá haber una acción jurídica porque el propio López ha mencionado las pérdidas por miles de millones de pesos derivados de la cleptocracia que enriqueció a unos y empobreció a otros y hasta ahora nada ha dicho el moreno mayor. En materia de honestidad y honradez, ¿los que ahora están en el gobierno tienen calidad moral para arrojar la primera piedra como dice la cita bíblica?

La gente que votó por Morena y ahora los mexicanos en general, buscan soluciones no promesas. ¿Dónde está el crecimiento del empleo, la erradicación de la pobreza, la mayor educación y cultura, las obras y los servicios públicos, etc.? La inseguridad y la violencia se incrementan, aunque lo nieguen? Por ahora hay promesas y aspirinas contra un cáncer casi terminal.

Además debe quedar claro que en la democracia la libertad de expresión debe ser respetada y no calificada como “fifi”. Es clara la presencia de equipos de monitoreo ante los medios informativos para defender y justificar las acciones gubernamentales y fustigar a los periodistas. Hay de todo, por supuesto, igual que entre los vividores del presupuesto, pero el combate a comunicadores es directo para contrarrestar las quejas ciudadanas, los comentarios de comunicadores y sin duda, la cizaña de partidos políticos opositores a Morena. Todos tienen derecho a expresarse, por eso hay libertad ¿O no? También los comunicadores deben ser más responsables, sin duda. Esos burócratas viven del dinero del pueblo. Urgen soluciones, no promesas. Las críticas al actuar público tienen que aceptarse. Y…qué pasa?

Tras las afirmaciones de Andrés Manuel López Obrador otra vez confirman los mexicanos la cleptocracia practicada por sujetos de los diversos niveles y poderes de la Unión en el manejo de los combustibles en el país. Sospechas de latrocinio, actos consumados y comprobados antecedidos por los comentarios populares por decenas de años están siendo combatidos por el gobierno federal. ¡Ya era tiempo!

Probablemente este jueves pudiese quedar regularizado el abasto de combustibles a la Zona Metropolitana de Guadalajara y el resto de entidades afectadas por el cierre de los ductos correspondientes. Según López, el combate a la corrupción, representada ahora por “las tomas clandestinas” del combustible, no encontró otra solución (¿para siempre?) que desabastecer a media docena de estados de la República (¿otro golpe al federalismo?). ¿Usted cree que hasta ahora se descubrieron los lugares precisos de dichas tomas? Se esperaría que los hoyos en los ductos ya estén tapados y que con tanta tecnología y el personal policíaco o del ejército y la marina, la vigilancia sea efectiva y no quede todo en pasajera palabrería electorera. Ojalá las autoridades y los trabajadores no sean presas de la gente que vive de las conductas antisociales. El gobierno federal ¿tendrá la fuerza y el control suficiente para acabar con el huachicoleo?

La decisión de López para cerrar las válvulas debió ser bien meditada y no asemejar la amputación de un brazo porque está afectada una mano. Toda curación representa dolor, pero también conlleva la alta posibilidad de una real y probable mejoría. Ese cierre a los ductos afecta a la ciudadanía en todos los aspectos y el pueblo no cree que el carrito de López y de sus achichincles, hayan tenido problemas de abasto. El pueblo siempre padece los errores y excesos de los presuntos gobernantes. La gente espera que esto termine y que no sea otra acción de relumbrón y por lo mismo fallida.

López se ostenta como justiciero. ¿Dónde están las carpetas de investigación o los indiciados por el deshonesto manejo de combustibles, lo cual sin duda es un delito? Deberá haber una acción jurídica porque el propio López ha mencionado las pérdidas por miles de millones de pesos derivados de la cleptocracia que enriqueció a unos y empobreció a otros y hasta ahora nada ha dicho el moreno mayor. En materia de honestidad y honradez, ¿los que ahora están en el gobierno tienen calidad moral para arrojar la primera piedra como dice la cita bíblica?

La gente que votó por Morena y ahora los mexicanos en general, buscan soluciones no promesas. ¿Dónde está el crecimiento del empleo, la erradicación de la pobreza, la mayor educación y cultura, las obras y los servicios públicos, etc.? La inseguridad y la violencia se incrementan, aunque lo nieguen? Por ahora hay promesas y aspirinas contra un cáncer casi terminal.

Además debe quedar claro que en la democracia la libertad de expresión debe ser respetada y no calificada como “fifi”. Es clara la presencia de equipos de monitoreo ante los medios informativos para defender y justificar las acciones gubernamentales y fustigar a los periodistas. Hay de todo, por supuesto, igual que entre los vividores del presupuesto, pero el combate a comunicadores es directo para contrarrestar las quejas ciudadanas, los comentarios de comunicadores y sin duda, la cizaña de partidos políticos opositores a Morena. Todos tienen derecho a expresarse, por eso hay libertad ¿O no? También los comunicadores deben ser más responsables, sin duda. Esos burócratas viven del dinero del pueblo. Urgen soluciones, no promesas. Las críticas al actuar público tienen que aceptarse. Y…qué pasa?

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