Miguel Jiménez Ibáñez

  / miércoles 12 de diciembre de 2018

Y… ¿qué pasa? / Bolas el engrudo

Sin duda los políticos recién llegados al poder en el país tienen sus esquemas para ser funcionarios y para cumplir con eficiencia el servicio público. Lo pregonaron. Se espera que no sólo se sirvan del poder y el mando. De todas formas, para la ciudadanía en general, los políticos siempre son presuntos funcionarios, cualquiera que sea el color partidario.

Hasta el momento, la percepción social que ofrecen los flamantes poseedores de la nómina oficial es de incertidumbre y desconfianza. Contradicciones claras entre los dichos y los hechos. En campaña político electoral todos prometen mejorar el bienestar. Logran el bienestar de ellos y sus cuateroles. Lamentablemente los ganadores, cuando llegan al poder, ven que la realidad es otra. No les basta el tiempo de entrega-recepción para conocer el funcionamiento de las dependencias y lo más fácil para los novatos del momento es suspender los servicios. Cambian las dinámicas de los programas sociales y perjudican a la ciudadanía. Ahora los representantes de los colores partidistas están en pleno choque por los abusos de unos y el ansia de “hacer justicia” de otros, verbigracia el pleito de López Obrador con la tremenda corte. En Jalisco es similar.

Lo peor es que los recién llegados simplemente culpan a los que se fueron por los motivos que usted quiera haciendo la situación más mediática que resolutiva porque para cumplir con el servicio dicen que “tienen que revisar todo” y eso lleva tiempo y retraso para la gente. Aún más, buscan los problemas no para solucionarlos y mejorar la atención al público, sino para las venganzas partidistas.

Cambian nombre a las dependencias pero el personal es el mismo. Muchos funcionarios de ahora, que ya estuvieron, dejaron muestras de ineficacia e ineficiencia. Ofrecen nuevos sistemas pero en su mayoría es el mismo personal. Con qué y con quiénes “van a cambiar la Policía, la vialidad, el transporte colectivo, el deporte, cómo acabarán con la violencia. Proponen mejorar empleos, salarios, educación, cultura… con mucha gente reciclada que no dio resultados en el pretérito. O por qué, si ahora son tan buenos, la situación que ahora se vive es más mala.

El tema principal es acabar con la corrupción para que los dineros beneficien a la ciudadanía. ¿Quién asegura que los “nuevos” no cederán ante las presiones metálicas de los inversionistas y empresarios de todo tipo? ¿Quién asegura que los modernos Mesías no prepararon negocios inmobiliarios, comerciales o de cualquier otro tipo para llegar al poder y llevarlos a cabo? ¿Cree usted que rechazarán el nepotismo, el amiguismo y la oportunidad del enriquecedor poder? La mayoría de políticos evade publicar su patrimonio (otros mienten) que sería un punto de arranque para hablar antes y después del enriquecimiento muy explicable, por cierto.

En el legislativo las leyes cada vez son más complejas y tramposas y por lo general, los legisladores hacen normas proclives al tortuguismo, la corrupción y a la lentitud. Hay trámites lentos y caros. Múltiples requisitos hay que cumplir, en materia de documentación.

Piden hasta el acta de defunción. En esto también la ciudadanía tiene su responsabilidad porque quiere todo por nada. El fin de año revive el uso del engrudo y hasta ahora se les ha hecho bolas. Ah! Pero ya se están repartiendo el aguinaldo proporcional y se van de vacaciones sin merecerlas de acuerdo a la ley, mientras que muchos trabajadores no tienen ni aguinaldo adecuado, ni prestaciones contractuales porque malos sindicalistas han incumplido y porque el Gobierno neoliberal permitió las outsourcig, que es el alcahuete de los explotadores empresarios. ¡Imagínese los no, asalariados! Y… ¿qué pasa?

Sin duda los políticos recién llegados al poder en el país tienen sus esquemas para ser funcionarios y para cumplir con eficiencia el servicio público. Lo pregonaron. Se espera que no sólo se sirvan del poder y el mando. De todas formas, para la ciudadanía en general, los políticos siempre son presuntos funcionarios, cualquiera que sea el color partidario.

Hasta el momento, la percepción social que ofrecen los flamantes poseedores de la nómina oficial es de incertidumbre y desconfianza. Contradicciones claras entre los dichos y los hechos. En campaña político electoral todos prometen mejorar el bienestar. Logran el bienestar de ellos y sus cuateroles. Lamentablemente los ganadores, cuando llegan al poder, ven que la realidad es otra. No les basta el tiempo de entrega-recepción para conocer el funcionamiento de las dependencias y lo más fácil para los novatos del momento es suspender los servicios. Cambian las dinámicas de los programas sociales y perjudican a la ciudadanía. Ahora los representantes de los colores partidistas están en pleno choque por los abusos de unos y el ansia de “hacer justicia” de otros, verbigracia el pleito de López Obrador con la tremenda corte. En Jalisco es similar.

Lo peor es que los recién llegados simplemente culpan a los que se fueron por los motivos que usted quiera haciendo la situación más mediática que resolutiva porque para cumplir con el servicio dicen que “tienen que revisar todo” y eso lleva tiempo y retraso para la gente. Aún más, buscan los problemas no para solucionarlos y mejorar la atención al público, sino para las venganzas partidistas.

Cambian nombre a las dependencias pero el personal es el mismo. Muchos funcionarios de ahora, que ya estuvieron, dejaron muestras de ineficacia e ineficiencia. Ofrecen nuevos sistemas pero en su mayoría es el mismo personal. Con qué y con quiénes “van a cambiar la Policía, la vialidad, el transporte colectivo, el deporte, cómo acabarán con la violencia. Proponen mejorar empleos, salarios, educación, cultura… con mucha gente reciclada que no dio resultados en el pretérito. O por qué, si ahora son tan buenos, la situación que ahora se vive es más mala.

El tema principal es acabar con la corrupción para que los dineros beneficien a la ciudadanía. ¿Quién asegura que los “nuevos” no cederán ante las presiones metálicas de los inversionistas y empresarios de todo tipo? ¿Quién asegura que los modernos Mesías no prepararon negocios inmobiliarios, comerciales o de cualquier otro tipo para llegar al poder y llevarlos a cabo? ¿Cree usted que rechazarán el nepotismo, el amiguismo y la oportunidad del enriquecedor poder? La mayoría de políticos evade publicar su patrimonio (otros mienten) que sería un punto de arranque para hablar antes y después del enriquecimiento muy explicable, por cierto.

En el legislativo las leyes cada vez son más complejas y tramposas y por lo general, los legisladores hacen normas proclives al tortuguismo, la corrupción y a la lentitud. Hay trámites lentos y caros. Múltiples requisitos hay que cumplir, en materia de documentación.

Piden hasta el acta de defunción. En esto también la ciudadanía tiene su responsabilidad porque quiere todo por nada. El fin de año revive el uso del engrudo y hasta ahora se les ha hecho bolas. Ah! Pero ya se están repartiendo el aguinaldo proporcional y se van de vacaciones sin merecerlas de acuerdo a la ley, mientras que muchos trabajadores no tienen ni aguinaldo adecuado, ni prestaciones contractuales porque malos sindicalistas han incumplido y porque el Gobierno neoliberal permitió las outsourcig, que es el alcahuete de los explotadores empresarios. ¡Imagínese los no, asalariados! Y… ¿qué pasa?

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