/ miércoles 18 de diciembre de 2019

Y… ¿Qué pasa?: Bodas de plata

Don Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo Emérito de Guadalajara, cumplió 25 años de haber recibido el capelo cardenalicio. Fácil se escribe y se dice, pero llegar al aniversario de plata es de jubileo, tanto personal como para los fieles católicos. Fue el 26 de noviembre de 1994, en El Vaticano, cuando el Papa Juan Pablo II (ahora santo), le dio esa jerarquía. Esto lo convirtió en miembro del Colegio Cardenalicio.

A cada cardenal se le asigna una iglesia parroquial en Roma. A Sandoval le asignaron la que lleva el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe y San Felipe de Jesús, (Jesús Parada (y) Tovar, Semanario 24 de nov.2019). Es el párroco honorario. Jesús Posadas, Cardenal arteramente sacrificado por la violencia que ahora destroza a la sociedad, tuvo en sus quehaceres la responsabilidad de ese mismo templo.

Nació en Yahualica, Jalisco el 28 de marzo de 1933. Sus padres: don Esteban y doña María Guadalupe. Fueron 12 hijos. Por el fallecimiento de la primogénita, Juan Sandoval creció como el “mayor”. Coincidencia: doce apóstoles. Cuenta don Juan en sus Memorias editadas por Ediciones Corporativo de Juan Manuel Reyes Brambila, que se formó en el campo con actividades agropecuarias con el lenguaje y las costumbres tradicionales de esos lugares. Travieso y vivaracho acudía a la escuela pero los viernes prefería ir a nadar y no asistía. Esa actividad deportiva lo llevó a la aventura en agua heladas y profundas.

Narra don Juan que por una de tantas vagancias su maestro Juan Manuel Ruvalcaba (ex alcalde de Zapopan), lo mandó a su casa y exigió la presencia del progenitor. Se usaba que los maestros y los padres daban tundas. El profesor amenazó, al igual que el padre de don Juan, con una fajiza. La inteligencia salió a flote: Cuando su padre le preguntó si el maestro le había sonado, don Juan dijo que si. Se compadeció su progenitor y no le dio su monda. Luego, cuando el maestro le preguntó si su padre lo había tundido, le dijo que si. También lo perdonó. ¡¡Se salvó de la cueriza!!

Cuenta que Lucio Sánchez, su amigo, tenía 14 años de edad y dos de seminarista. Lo invitó al Seminario. Lo trajo a Guadalajara y “me ayudó a matricularme en primer año de latín (primero de secundaria)”. No era muy apegado al estudio “y casi me expulsan”. A fin de cuentas la tomó en serio. Con grandes avances en su formación y especialmente en filosofía, a los 19 años de edad lo enviaron a estudiar a Roma. Fue ordenado sacerdote el 27 de octubre de 1957. Al siguiente día celebró su primera Misa en la Basílica de San Pedro. “De mi familia no fue nadie, la economía del rancho no daba (dinero) para eso”, escribe en sus memorias.

Hay otro interesante libro intitulado “El Verdadero Rostro de del Cardenal”, de la misma Editorial. Volver a leer ambos libros ilumina. Son textos que, Independientemente de la vida personal de don Juan Sandoval Iñiguez, ofrecen amplio material para los investigadores e historiadores. Además, tiene razón Juan Manuel Reyes Brambila cuando escribe: “si bien es una persona recia, de carácter fuerte, apegado a sus convicciones, sin medias tintas, es una amplio conocedor de temas mundiales, Erudito de la Historia Universal y de México y con una amplísima cultura dominando 5 idiomas”. Además es apreciado y bien aceptado por la feligresía porque cumple como pastor y orientador en todos los niveles sociales. Así como ordeña la vaca para el “pajarete”, convive con personas de diversos sectores sociales. Ejemplo a seguir sin duda. Hay que leer los libros aquí mencionados. Felicidades, don Juan y que dure muchos años. “Estaré hasta que Dios quiera pero le pido que me permita caminar y me deje leer”. Hombre de fe en Dios y en la Virgen de Zapopan, sin duda así será. ¡¡Esperemos!! Y…qué pasa?

Don Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo Emérito de Guadalajara, cumplió 25 años de haber recibido el capelo cardenalicio. Fácil se escribe y se dice, pero llegar al aniversario de plata es de jubileo, tanto personal como para los fieles católicos. Fue el 26 de noviembre de 1994, en El Vaticano, cuando el Papa Juan Pablo II (ahora santo), le dio esa jerarquía. Esto lo convirtió en miembro del Colegio Cardenalicio.

A cada cardenal se le asigna una iglesia parroquial en Roma. A Sandoval le asignaron la que lleva el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe y San Felipe de Jesús, (Jesús Parada (y) Tovar, Semanario 24 de nov.2019). Es el párroco honorario. Jesús Posadas, Cardenal arteramente sacrificado por la violencia que ahora destroza a la sociedad, tuvo en sus quehaceres la responsabilidad de ese mismo templo.

Nació en Yahualica, Jalisco el 28 de marzo de 1933. Sus padres: don Esteban y doña María Guadalupe. Fueron 12 hijos. Por el fallecimiento de la primogénita, Juan Sandoval creció como el “mayor”. Coincidencia: doce apóstoles. Cuenta don Juan en sus Memorias editadas por Ediciones Corporativo de Juan Manuel Reyes Brambila, que se formó en el campo con actividades agropecuarias con el lenguaje y las costumbres tradicionales de esos lugares. Travieso y vivaracho acudía a la escuela pero los viernes prefería ir a nadar y no asistía. Esa actividad deportiva lo llevó a la aventura en agua heladas y profundas.

Narra don Juan que por una de tantas vagancias su maestro Juan Manuel Ruvalcaba (ex alcalde de Zapopan), lo mandó a su casa y exigió la presencia del progenitor. Se usaba que los maestros y los padres daban tundas. El profesor amenazó, al igual que el padre de don Juan, con una fajiza. La inteligencia salió a flote: Cuando su padre le preguntó si el maestro le había sonado, don Juan dijo que si. Se compadeció su progenitor y no le dio su monda. Luego, cuando el maestro le preguntó si su padre lo había tundido, le dijo que si. También lo perdonó. ¡¡Se salvó de la cueriza!!

Cuenta que Lucio Sánchez, su amigo, tenía 14 años de edad y dos de seminarista. Lo invitó al Seminario. Lo trajo a Guadalajara y “me ayudó a matricularme en primer año de latín (primero de secundaria)”. No era muy apegado al estudio “y casi me expulsan”. A fin de cuentas la tomó en serio. Con grandes avances en su formación y especialmente en filosofía, a los 19 años de edad lo enviaron a estudiar a Roma. Fue ordenado sacerdote el 27 de octubre de 1957. Al siguiente día celebró su primera Misa en la Basílica de San Pedro. “De mi familia no fue nadie, la economía del rancho no daba (dinero) para eso”, escribe en sus memorias.

Hay otro interesante libro intitulado “El Verdadero Rostro de del Cardenal”, de la misma Editorial. Volver a leer ambos libros ilumina. Son textos que, Independientemente de la vida personal de don Juan Sandoval Iñiguez, ofrecen amplio material para los investigadores e historiadores. Además, tiene razón Juan Manuel Reyes Brambila cuando escribe: “si bien es una persona recia, de carácter fuerte, apegado a sus convicciones, sin medias tintas, es una amplio conocedor de temas mundiales, Erudito de la Historia Universal y de México y con una amplísima cultura dominando 5 idiomas”. Además es apreciado y bien aceptado por la feligresía porque cumple como pastor y orientador en todos los niveles sociales. Así como ordeña la vaca para el “pajarete”, convive con personas de diversos sectores sociales. Ejemplo a seguir sin duda. Hay que leer los libros aquí mencionados. Felicidades, don Juan y que dure muchos años. “Estaré hasta que Dios quiera pero le pido que me permita caminar y me deje leer”. Hombre de fe en Dios y en la Virgen de Zapopan, sin duda así será. ¡¡Esperemos!! Y…qué pasa?

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