/ jueves 30 de septiembre de 2021

Y… ¿la salud? esa no importa

Lo ocurrido en el IMSS en Michoacán cuando la pandemia en ese estado causó estragos y un apagón hizo que los respiradores dejaran de funcionar a causa de no contar con planta eléctrica, así como lo ocurrido en Tula Hidalgo a consecuencia de las recientes inundaciones sólo han merecido la cobertura informativa y no el verdadero peso por negligencia que debe pesar con los responsables.

Desde la institucionalidad sólo una disculpa para justificar ante los medios, una realidad que no se puede ocultar, la falta de medicamentos y un discurso que más que informativo se ha convertido en regaño para quienes en su derecho exigen lo que corresponde, y por esa ausencia han perdido seres queridos.

Para el gobierno federal no existe sensibilidad sobre la salud, mucho menos una estrategia seria; la vacunación no ha llegado ni al 50% y algunos laboratorios han sugerido una tercera dosis en el entendido de que daría una mayor protección, pero evidentemente no hay plan para que eso ocurra dada la forma en que están repartiendo y aplicando el biológico en el país. A diferencia de otros, el sistema opera las 24 horas los 7 días de la semana logrando así una mayor efectividad en tener a un mayor número de personas protegidas, pero de eso no se trata, pareciera más bien que se ejerce un control y un macabro juego de emociones que justifica la frase de “como anillo al dedo”.

La propia necesidad de emitir certificados de vacunación hizo que el gobierno federal pusiera en marcha un robot que funciona por whatsapp en caso de que la plataforma web no emita el documento probatorio, sin embargo, al tampoco tener respuesta por ahí ponen a disposición un correo donde sólo permite enviar la documentación y en la mayoría de los casos no dan respuesta.

En el sector salud, uno de los que más demanda trato humano personalizado, no existe ese punto, no hay forma de hablar con un responsable y que resuelva de manera favorable lo que el derechohabiente necesita, la judicialización en favor de los amparos para menores de edad para que accedan a la vacuna ha puesto de malas a las autoridades pues consideran que desde su perspectiva estos son actos de rebeldía cuando desde el púlpito mañanero prometieron y no cumplieron.

El Presidente ya no habla sobre PISA, los laboratorios a los que se lanzó e inmovilizó y que provocó una crisis en el tratamiento en favor de niños con cáncer, el daño está hecho y no hay pruebas que lo que dijo fuera verdad como muchas otras declaraciones cuyos daños colaterales han sido incalculables.

Nada se dice tampoco sobre las llamadas “jeringas ahorradoras” o de la sanción a quienes dieron instrucción de inyectar aire, parece que ante lo que se viraliza el contraataque es a través de una cortina de humo, minimizando los hechos o señalando que eso viene de adversarios opositores.

No es un tema que se debe cobrar en las urnas, porque para eso todavía faltarían 3 años, es generar conciencia en diputados y senadores, tener aliados humanos que presionen al Gobierno en hacer bien su trabajo, los colegios de profesionistas de la salud deben también actuar en consecuencia. Y a la sociedad nos toca seguir insistiendo seguir señalando las oportunidades para tener mejores autoridades sanitarias y no dejar de reconocer a los buenos Médicos y enfermeras que no han bajado la guardia y que por vocación y no por un puesto se juegan la vida por la vida misma.

* Periodista

@Ramiro_Escoto


Lo ocurrido en el IMSS en Michoacán cuando la pandemia en ese estado causó estragos y un apagón hizo que los respiradores dejaran de funcionar a causa de no contar con planta eléctrica, así como lo ocurrido en Tula Hidalgo a consecuencia de las recientes inundaciones sólo han merecido la cobertura informativa y no el verdadero peso por negligencia que debe pesar con los responsables.

Desde la institucionalidad sólo una disculpa para justificar ante los medios, una realidad que no se puede ocultar, la falta de medicamentos y un discurso que más que informativo se ha convertido en regaño para quienes en su derecho exigen lo que corresponde, y por esa ausencia han perdido seres queridos.

Para el gobierno federal no existe sensibilidad sobre la salud, mucho menos una estrategia seria; la vacunación no ha llegado ni al 50% y algunos laboratorios han sugerido una tercera dosis en el entendido de que daría una mayor protección, pero evidentemente no hay plan para que eso ocurra dada la forma en que están repartiendo y aplicando el biológico en el país. A diferencia de otros, el sistema opera las 24 horas los 7 días de la semana logrando así una mayor efectividad en tener a un mayor número de personas protegidas, pero de eso no se trata, pareciera más bien que se ejerce un control y un macabro juego de emociones que justifica la frase de “como anillo al dedo”.

La propia necesidad de emitir certificados de vacunación hizo que el gobierno federal pusiera en marcha un robot que funciona por whatsapp en caso de que la plataforma web no emita el documento probatorio, sin embargo, al tampoco tener respuesta por ahí ponen a disposición un correo donde sólo permite enviar la documentación y en la mayoría de los casos no dan respuesta.

En el sector salud, uno de los que más demanda trato humano personalizado, no existe ese punto, no hay forma de hablar con un responsable y que resuelva de manera favorable lo que el derechohabiente necesita, la judicialización en favor de los amparos para menores de edad para que accedan a la vacuna ha puesto de malas a las autoridades pues consideran que desde su perspectiva estos son actos de rebeldía cuando desde el púlpito mañanero prometieron y no cumplieron.

El Presidente ya no habla sobre PISA, los laboratorios a los que se lanzó e inmovilizó y que provocó una crisis en el tratamiento en favor de niños con cáncer, el daño está hecho y no hay pruebas que lo que dijo fuera verdad como muchas otras declaraciones cuyos daños colaterales han sido incalculables.

Nada se dice tampoco sobre las llamadas “jeringas ahorradoras” o de la sanción a quienes dieron instrucción de inyectar aire, parece que ante lo que se viraliza el contraataque es a través de una cortina de humo, minimizando los hechos o señalando que eso viene de adversarios opositores.

No es un tema que se debe cobrar en las urnas, porque para eso todavía faltarían 3 años, es generar conciencia en diputados y senadores, tener aliados humanos que presionen al Gobierno en hacer bien su trabajo, los colegios de profesionistas de la salud deben también actuar en consecuencia. Y a la sociedad nos toca seguir insistiendo seguir señalando las oportunidades para tener mejores autoridades sanitarias y no dejar de reconocer a los buenos Médicos y enfermeras que no han bajado la guardia y que por vocación y no por un puesto se juegan la vida por la vida misma.

* Periodista

@Ramiro_Escoto