/ martes 5 de marzo de 2019

Vemos delincuentes; patrullas no

Carlos Anguiano


La inseguridad pública ha rebasado a las autoridades locales en Jalisco. Los números estadísticos, desde los más conservadores hasta los más alarmantes señalan que vivimos en un lugar de los más inseguros del país, lo cual es poco agradable y por el contrario, da miedo, indigna, harta, provoca desconfianza y descalifica a los gobernantes en turno.

Febrero se significo como el mes record en la historia del estado, alcanzándose la cifra de 199 asesinatos, 7 por día, para llegar a los casi 400 en lo que va del año 2019. Además, cada menos de 14 horas, una persona inocente es victima de la violencia que invade nuestra entidad, en diversos municipios interiores, como por ejemplo La Huerta, pero sobre todo, en el área metropolitana de Guadalajara.

Ciudadanos que han sido lesionados por arma de fuego, arma blanca o agresión física grave, por robarles la bicicleta, el teléfono celular, el dinero, el carro, en plena luz del día, por haberse resistido al asalto o por transitar por lugares en donde se estaba cometido un delito o ajuste de cuentas, son las principales causas de el preocupante numero de victimas.

El gobierno federal se ha comprometido a reforzar la seguridad pública, implementando operativos que incluye la llegada a Jalisco de aproximadamente 1,800 elementos para coordinarse entre el Ejercito mexicano, la policía Federal, la Fiscalía General de Jalisco y las policías municipales.

La versión de que tanta violencia, muerte y peligrosas persecuciones que se han vuelto parte de nuestra vida cotidiana, se deben a los reacomodos de los carteles de las drogas y a los ajustes de cuentas entre los carteles en disputa de la plaza, es corta, simplista, irresponsable y aunque es parte del problema, la diversificación del crimen organizado y la proliferación de nuevos delincuentes comunes, que se multiplican y hacen de la mal vivencia su forma de ganar su sustento, ha desbordado los robos a casa habitación, a transeúntes, a negocios, de autos, de auto partes y de piezas metálicas que van desde cables, tapas de alcantarilla, postes, rejas, y un sin numero de piezas que dañan nuestro patrimonio y bienes.

Mientras tanto, la policía hace gala de su ausencia. Cada vez es más extraño ver circular por las calles de la ciudad patrullas policiacas. Por ahorrar gasolina han dejado de patrullar, lo cual, en diversos países del mundo, ha demostrado ser un factor de disuasión efectivo, pues la presencia aleatoria de la policía inhibe la comisión de los delitos, además de complicar la logística de ejecución y escape de los delincuentes, por lo que, se detienen más en hacer sus fechorías. Quizá lo que sigue es que veamos más vehículos militares que patrullas y eso es otro motivo más de preocupación para el futuro, un problema colateral, una consecuencia también grave.

Sin duda alguna, los gobiernos que emplean su gestión recientemente deberán enfrentar el reto de brindar protección, seguridad y vigilancia a los ciudadanos. De ello dependerá en la mayor medida la evaluación que se les de, toda vez que la seguridad pública es hoy por hoy, la mayor preocupación entre la sociedad, y el área de mejora principal donde debe enfocarse el gobierno a fin de rendir buenas cuentas a los ciudadanos. A ello aspiramos la mayoría de los ciudadanos.



www.inteligenciapolitica.org

Carlos Anguiano


La inseguridad pública ha rebasado a las autoridades locales en Jalisco. Los números estadísticos, desde los más conservadores hasta los más alarmantes señalan que vivimos en un lugar de los más inseguros del país, lo cual es poco agradable y por el contrario, da miedo, indigna, harta, provoca desconfianza y descalifica a los gobernantes en turno.

Febrero se significo como el mes record en la historia del estado, alcanzándose la cifra de 199 asesinatos, 7 por día, para llegar a los casi 400 en lo que va del año 2019. Además, cada menos de 14 horas, una persona inocente es victima de la violencia que invade nuestra entidad, en diversos municipios interiores, como por ejemplo La Huerta, pero sobre todo, en el área metropolitana de Guadalajara.

Ciudadanos que han sido lesionados por arma de fuego, arma blanca o agresión física grave, por robarles la bicicleta, el teléfono celular, el dinero, el carro, en plena luz del día, por haberse resistido al asalto o por transitar por lugares en donde se estaba cometido un delito o ajuste de cuentas, son las principales causas de el preocupante numero de victimas.

El gobierno federal se ha comprometido a reforzar la seguridad pública, implementando operativos que incluye la llegada a Jalisco de aproximadamente 1,800 elementos para coordinarse entre el Ejercito mexicano, la policía Federal, la Fiscalía General de Jalisco y las policías municipales.

La versión de que tanta violencia, muerte y peligrosas persecuciones que se han vuelto parte de nuestra vida cotidiana, se deben a los reacomodos de los carteles de las drogas y a los ajustes de cuentas entre los carteles en disputa de la plaza, es corta, simplista, irresponsable y aunque es parte del problema, la diversificación del crimen organizado y la proliferación de nuevos delincuentes comunes, que se multiplican y hacen de la mal vivencia su forma de ganar su sustento, ha desbordado los robos a casa habitación, a transeúntes, a negocios, de autos, de auto partes y de piezas metálicas que van desde cables, tapas de alcantarilla, postes, rejas, y un sin numero de piezas que dañan nuestro patrimonio y bienes.

Mientras tanto, la policía hace gala de su ausencia. Cada vez es más extraño ver circular por las calles de la ciudad patrullas policiacas. Por ahorrar gasolina han dejado de patrullar, lo cual, en diversos países del mundo, ha demostrado ser un factor de disuasión efectivo, pues la presencia aleatoria de la policía inhibe la comisión de los delitos, además de complicar la logística de ejecución y escape de los delincuentes, por lo que, se detienen más en hacer sus fechorías. Quizá lo que sigue es que veamos más vehículos militares que patrullas y eso es otro motivo más de preocupación para el futuro, un problema colateral, una consecuencia también grave.

Sin duda alguna, los gobiernos que emplean su gestión recientemente deberán enfrentar el reto de brindar protección, seguridad y vigilancia a los ciudadanos. De ello dependerá en la mayor medida la evaluación que se les de, toda vez que la seguridad pública es hoy por hoy, la mayor preocupación entre la sociedad, y el área de mejora principal donde debe enfocarse el gobierno a fin de rendir buenas cuentas a los ciudadanos. A ello aspiramos la mayoría de los ciudadanos.



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