/ lunes 28 de febrero de 2022

Variante Omicrón, lo que debemos saber

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ante el surgimiento de nuevas variantes del SARS-CoV-2 implementó una clasificación que segmenta a las variantes en dos categorías: variantes de preocupación (VOC, del inglés variant of concern) y variantes de interés (VOI, del inglés variant of interest). Lo anterior dependiendo del nivel de afectación a la población en la transmisibilidad, gravedad de la enfermedad, riesgo de reinfección e impactos en el diagnóstico y la eficacia de las vacunas.


El pasado 26 de noviembre de 2021, el Technical Advisor Group on SARS-CoV-2 Virus Evolution (TAG-VE), un grupo independiente de expertos que monitorean la evolución del SARS-CoV-2 reportó la nueva variante B.1.1.529. Basándose en las pruebas presentadas que apuntan a que la variante B.1.1.529 da lugar a cambios perjudiciales en la epidemiología de la COVID-19, el TAG-VE recomendó a la OMS que la designara como variante VOC. Posteriormente la OMS le dio el nombre de Omicrón.


Omicrón fue detectada por primera vez en Sudáfrica a inicios de noviembre del 2021 y se dispersó rápidamente a nivel mundial. Se caracteriza por presentar un gran número de mutaciones que le confieren una mayor capacidad de infección y de evasión a los anticuerpos neutralizantes. Por lo cual, los casos de reinfección son esperados con esta nueva variante.


Por su parte, la Universidad de Guadalajara (UdeG) desde enero del 2021 implementó el Sistema de Vigilancia Epidemiológica Molecular, encabezado por el Dr. José Francisco Muñoz Valle, Rector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud y la Dra. Alejandra Natali Vega Magaña, miembros de la Sala de Situación en Salud por COVID-19 de la UdeG.


Este sistema permitió detectar oportunamente la introducción de la variante ómicron y el desplazamiento de delta en el Estado de Jalisco, al inicio de la tercera ola de contagios en enero del 2022.


Actualmente, se ha logrado obtener evidencia preliminar que sugiere que las infecciones por Omicrón tienen una presentación clínica menos grave que la variante delta. Las principales manifestaciones clínicas con esta nueva variante son de una infección leve, que incluyen dolor de cabeza, dolor corporal, dolor muscular, tos, fiebre y fatiga severa.


Además, se ha observado que la población más afectada son jóvenes y adultos de edad media. Sin embargo, es muy apresurado hacer una evaluación completa de la gravedad de Omicrón. Por lo cual, una de las estrategias sugeridas por la OMS es la aplicación de refuerzos de vacuna contra el SARS-CoV-2, así como la donación de dosis de vacunas para países con baja tasa de vacunación. Con lo anterior, se espera disminuir la tasa de letalidad y evitar nuevos brotes por SARS-CoV-2.

Finalmente, se recomienda no auto medicarse ante cualquier síntoma por leve que sea, lo indicado es acudir con un experto en medicina tomando en consideración que los medicamentos no sólo actúan de acuerdo a sus componentes, sino también según las características particulares de la persona que los ingiere: si alguien está recién operado, por ejemplo, una simple aspirina puede ocasionarle una hemorragia, por sus propiedades anticoagulantes. Y si se toma a diario puede causar úlcera.


Los fármacos pueden tener efectos colaterales: aunque sirvan para curar la enfermedad para la cual se administran, algunos fármacos tienen efectos colaterales esperables, como sequedad en la boca o insomnio, que deben ser informados al paciente antes de recetarse.


Independientemente de la dosis, y aunque no ocurra en todas las personas, los medicamentos pueden tener efectos adversos o indeseados: los cortico esteroides, por ejemplo, pueden originar úlcera péptica secundaria; los estrógenos, náuseas, cefalea y mareos; la eritromicina, dolor de estómago y diarrea; antibióticos como la amoxicilina, erupciones cutáneas e incluso shock anafiláctico, que pone en peligro la vida del paciente; y la dipirona usada como analgésico, puede ocasionar problemas en la médula ósea e interferir en la producción de células sanguíneas.


José Roque Albín Huerta.

Rector General del Centro Universitario Uteg.

joseroque@uteg.edu.mx





La Organización Mundial de la Salud (OMS) ante el surgimiento de nuevas variantes del SARS-CoV-2 implementó una clasificación que segmenta a las variantes en dos categorías: variantes de preocupación (VOC, del inglés variant of concern) y variantes de interés (VOI, del inglés variant of interest). Lo anterior dependiendo del nivel de afectación a la población en la transmisibilidad, gravedad de la enfermedad, riesgo de reinfección e impactos en el diagnóstico y la eficacia de las vacunas.


El pasado 26 de noviembre de 2021, el Technical Advisor Group on SARS-CoV-2 Virus Evolution (TAG-VE), un grupo independiente de expertos que monitorean la evolución del SARS-CoV-2 reportó la nueva variante B.1.1.529. Basándose en las pruebas presentadas que apuntan a que la variante B.1.1.529 da lugar a cambios perjudiciales en la epidemiología de la COVID-19, el TAG-VE recomendó a la OMS que la designara como variante VOC. Posteriormente la OMS le dio el nombre de Omicrón.


Omicrón fue detectada por primera vez en Sudáfrica a inicios de noviembre del 2021 y se dispersó rápidamente a nivel mundial. Se caracteriza por presentar un gran número de mutaciones que le confieren una mayor capacidad de infección y de evasión a los anticuerpos neutralizantes. Por lo cual, los casos de reinfección son esperados con esta nueva variante.


Por su parte, la Universidad de Guadalajara (UdeG) desde enero del 2021 implementó el Sistema de Vigilancia Epidemiológica Molecular, encabezado por el Dr. José Francisco Muñoz Valle, Rector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud y la Dra. Alejandra Natali Vega Magaña, miembros de la Sala de Situación en Salud por COVID-19 de la UdeG.


Este sistema permitió detectar oportunamente la introducción de la variante ómicron y el desplazamiento de delta en el Estado de Jalisco, al inicio de la tercera ola de contagios en enero del 2022.


Actualmente, se ha logrado obtener evidencia preliminar que sugiere que las infecciones por Omicrón tienen una presentación clínica menos grave que la variante delta. Las principales manifestaciones clínicas con esta nueva variante son de una infección leve, que incluyen dolor de cabeza, dolor corporal, dolor muscular, tos, fiebre y fatiga severa.


Además, se ha observado que la población más afectada son jóvenes y adultos de edad media. Sin embargo, es muy apresurado hacer una evaluación completa de la gravedad de Omicrón. Por lo cual, una de las estrategias sugeridas por la OMS es la aplicación de refuerzos de vacuna contra el SARS-CoV-2, así como la donación de dosis de vacunas para países con baja tasa de vacunación. Con lo anterior, se espera disminuir la tasa de letalidad y evitar nuevos brotes por SARS-CoV-2.

Finalmente, se recomienda no auto medicarse ante cualquier síntoma por leve que sea, lo indicado es acudir con un experto en medicina tomando en consideración que los medicamentos no sólo actúan de acuerdo a sus componentes, sino también según las características particulares de la persona que los ingiere: si alguien está recién operado, por ejemplo, una simple aspirina puede ocasionarle una hemorragia, por sus propiedades anticoagulantes. Y si se toma a diario puede causar úlcera.


Los fármacos pueden tener efectos colaterales: aunque sirvan para curar la enfermedad para la cual se administran, algunos fármacos tienen efectos colaterales esperables, como sequedad en la boca o insomnio, que deben ser informados al paciente antes de recetarse.


Independientemente de la dosis, y aunque no ocurra en todas las personas, los medicamentos pueden tener efectos adversos o indeseados: los cortico esteroides, por ejemplo, pueden originar úlcera péptica secundaria; los estrógenos, náuseas, cefalea y mareos; la eritromicina, dolor de estómago y diarrea; antibióticos como la amoxicilina, erupciones cutáneas e incluso shock anafiláctico, que pone en peligro la vida del paciente; y la dipirona usada como analgésico, puede ocasionar problemas en la médula ósea e interferir en la producción de células sanguíneas.


José Roque Albín Huerta.

Rector General del Centro Universitario Uteg.

joseroque@uteg.edu.mx