Enrique Velázquez González

  / jueves 5 de septiembre de 2019

Una nueva política

Desde hace varios años se ha hablado del desprestigio que sufre la política y lo político. Diversas encuestas y ejercicios de opinión han revelado la desconfianza, el rechazo y hasta la repugnancia que los ciudadanos sienten hacia las instituciones públicas, los gobiernos y los políticos. Desde entonces se ha buscado incorporar nuevas herramientas que incluyan una participación más activa de todas las personas. Mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, presupuestos participativos, comités y consejos ciudadanos y un largo etcétera han brindado las oportunidades de construir contrapesos dentro de los gobiernos e instituciones públicas; no obstante, esto no ha sido suficiente.

Las democracias, pero sobre todo la clase política, no ha sabido entender y construir espacios capaces de incorporar a todos, pero desde lo que somos en lo individual. Los partidos, aunque “se renuevan”, siguen actuando como siempre, cierran sus puertas a todo aquello que no pertenece a las cúpulas y en su discurso se preocupan por representar, pero en las acciones no se preocupan por atender; por ello estamos obligados a hacer política.

Constituimos Hagamos como una agrupación política horizontal y que defiende una agenda progresista y de derechos humanos para todas y todos, comprendiendo que éstas son herramientas indispensables para el desarrollo de una mejor democracia en Jalisco.

Enfrentamos desde nuestro nacimiento diversos retos a los que dimos batalla, pero el más importante y por el que vamos a seguir trabajando es el replanteamiento del paradigma de la política en Jalisco. Termina mi gestión al frente de esta agrupación, pero no mi participación en ella, seguiré formando parte activamente de los desafíos que vengan en el futuro.

Creo firmemente que no hay manera de cambiar la política si no es desde adentro. Quienes pugnamos por espacios deliberativos, con agendas ciudadanas y no cupulares, tenemos el reto de conseguirlos, abrirlos a la población y seguir trabajando. Hoy todo está cambiando: las formas de comunicarnos, la manera en la que entendemos al otro, la búsqueda del bienestar común, etc., y se ha configurado una nueva era de interacción que está debilitando la parálisis política que ha impedido el cambio. Estoy seguro de que lo que viene, políticamente hablando, se redefinirá. Ya no vamos a permitir que el anclaje del quehacer político esté en el poder económico, los movimientos sociales y digitales han puesto de nuevo los debates importantes sobre la mesa y eso es el comienzo de un nuevo proceso político hacia una democracia justa y colectiva.

Desde hace varios años se ha hablado del desprestigio que sufre la política y lo político. Diversas encuestas y ejercicios de opinión han revelado la desconfianza, el rechazo y hasta la repugnancia que los ciudadanos sienten hacia las instituciones públicas, los gobiernos y los políticos. Desde entonces se ha buscado incorporar nuevas herramientas que incluyan una participación más activa de todas las personas. Mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, presupuestos participativos, comités y consejos ciudadanos y un largo etcétera han brindado las oportunidades de construir contrapesos dentro de los gobiernos e instituciones públicas; no obstante, esto no ha sido suficiente.

Las democracias, pero sobre todo la clase política, no ha sabido entender y construir espacios capaces de incorporar a todos, pero desde lo que somos en lo individual. Los partidos, aunque “se renuevan”, siguen actuando como siempre, cierran sus puertas a todo aquello que no pertenece a las cúpulas y en su discurso se preocupan por representar, pero en las acciones no se preocupan por atender; por ello estamos obligados a hacer política.

Constituimos Hagamos como una agrupación política horizontal y que defiende una agenda progresista y de derechos humanos para todas y todos, comprendiendo que éstas son herramientas indispensables para el desarrollo de una mejor democracia en Jalisco.

Enfrentamos desde nuestro nacimiento diversos retos a los que dimos batalla, pero el más importante y por el que vamos a seguir trabajando es el replanteamiento del paradigma de la política en Jalisco. Termina mi gestión al frente de esta agrupación, pero no mi participación en ella, seguiré formando parte activamente de los desafíos que vengan en el futuro.

Creo firmemente que no hay manera de cambiar la política si no es desde adentro. Quienes pugnamos por espacios deliberativos, con agendas ciudadanas y no cupulares, tenemos el reto de conseguirlos, abrirlos a la población y seguir trabajando. Hoy todo está cambiando: las formas de comunicarnos, la manera en la que entendemos al otro, la búsqueda del bienestar común, etc., y se ha configurado una nueva era de interacción que está debilitando la parálisis política que ha impedido el cambio. Estoy seguro de que lo que viene, políticamente hablando, se redefinirá. Ya no vamos a permitir que el anclaje del quehacer político esté en el poder económico, los movimientos sociales y digitales han puesto de nuevo los debates importantes sobre la mesa y eso es el comienzo de un nuevo proceso político hacia una democracia justa y colectiva.

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