Francisco Guzmán Villela

  / miércoles 10 de octubre de 2018

Un punto de vista / No se olvida…

Este artículo, quiere ser un homenaje a los estudiantes del ‘68 que cayeron victimas de la violencia del régimen, cuando pedían respeto a sus instituciones.

Este slogan de ¡NO SE OLVIDA!, debe completarse con un compromiso oficial para que no vuelva a ocurrir.

Los jóvenes de aquella época, soñadores, creyeron que las autoridades los iban a escuchar cuando solicitaban el cambio del jefe de la Policía y también que se respetaran los recintos universitarios.

La autoridad amenazaba y cercaba a la UNAM y también a otras prepas y universidades del Distrito Federal y por ello, comenzó a crecer la protesta que inició con una pelea entre estudiantes secundarianos y cuando mucho preparatorianos.

Sin embargo en vez de apagarse el movimiento creció y los estudiantes se unieron y comenzaron las consignas y las marchas, que nunca pasaron de eso, las que se daban en el Casco de Santo Tomás, en la UNAM y en el Zócalo.

Ya cuando comenzó a crecer la pasión tanto del Gobierno como de los estudiantes y de los dirigentes, casi se adivinaba que aquello no iba a terminar pacíficamente.

Y así fue. Por más que el rector Javier Barros Sierra saliera con sus alumnos a llamar al Gobierno a la cordura y en alguna ocasión el mismo presidente Díaz Ordaz, incluso desde aquí en Jalisco, extendió su mano a los estudiantes, la masacre no se detuvo.

Aquí, pensamos, ¿quién movía aquello, para que se desoyera al mismo Presidente?

Eso ha quedado en la oscuridad, pero Díaz Ordaz asumió la culpa del hecho histórico que ensangrentó a la patria con la sangre estudiantil.

Además, no puede dejar de analizarse que los jóvenes estaban desarmados y por ello, pensamos que fue un alevoso y ventajoso ataque por parte de las llamadas fuerzas del orden.

Si no se oyó al Presidente, ni al rector, ni se realizó el diálogo que los estudiantes pedían, entonces, ¿quién instrumentó desde el poder aquel enfrentamiento orquestando tiradores desde el lado estudiantil, para que los soldados repelieran?

El impulso juvenil en muchas ocasiones es aprovechado por malosos para alcanzar fines muchas veces ajenos a los estudiantes y eso fue lo que ocurrió en estos hechos de triste memoria que el Gobierno no debe repetir, porque en una democracia el Gobierno se debe al pueblo que lo vota.


Periodista, analista político y ensayista.

Director del canal PRENSATV DE YOU TUBE.

Ateneo de periodistas


Este artículo, quiere ser un homenaje a los estudiantes del ‘68 que cayeron victimas de la violencia del régimen, cuando pedían respeto a sus instituciones.

Este slogan de ¡NO SE OLVIDA!, debe completarse con un compromiso oficial para que no vuelva a ocurrir.

Los jóvenes de aquella época, soñadores, creyeron que las autoridades los iban a escuchar cuando solicitaban el cambio del jefe de la Policía y también que se respetaran los recintos universitarios.

La autoridad amenazaba y cercaba a la UNAM y también a otras prepas y universidades del Distrito Federal y por ello, comenzó a crecer la protesta que inició con una pelea entre estudiantes secundarianos y cuando mucho preparatorianos.

Sin embargo en vez de apagarse el movimiento creció y los estudiantes se unieron y comenzaron las consignas y las marchas, que nunca pasaron de eso, las que se daban en el Casco de Santo Tomás, en la UNAM y en el Zócalo.

Ya cuando comenzó a crecer la pasión tanto del Gobierno como de los estudiantes y de los dirigentes, casi se adivinaba que aquello no iba a terminar pacíficamente.

Y así fue. Por más que el rector Javier Barros Sierra saliera con sus alumnos a llamar al Gobierno a la cordura y en alguna ocasión el mismo presidente Díaz Ordaz, incluso desde aquí en Jalisco, extendió su mano a los estudiantes, la masacre no se detuvo.

Aquí, pensamos, ¿quién movía aquello, para que se desoyera al mismo Presidente?

Eso ha quedado en la oscuridad, pero Díaz Ordaz asumió la culpa del hecho histórico que ensangrentó a la patria con la sangre estudiantil.

Además, no puede dejar de analizarse que los jóvenes estaban desarmados y por ello, pensamos que fue un alevoso y ventajoso ataque por parte de las llamadas fuerzas del orden.

Si no se oyó al Presidente, ni al rector, ni se realizó el diálogo que los estudiantes pedían, entonces, ¿quién instrumentó desde el poder aquel enfrentamiento orquestando tiradores desde el lado estudiantil, para que los soldados repelieran?

El impulso juvenil en muchas ocasiones es aprovechado por malosos para alcanzar fines muchas veces ajenos a los estudiantes y eso fue lo que ocurrió en estos hechos de triste memoria que el Gobierno no debe repetir, porque en una democracia el Gobierno se debe al pueblo que lo vota.


Periodista, analista político y ensayista.

Director del canal PRENSATV DE YOU TUBE.

Ateneo de periodistas


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