/ lunes 8 de junio de 2020

Todo con medida, nada en exceso

La situación que hemos estado viviendo en los últimos tres meses en virtud del brote de la enfermedad del Coronavirus, sintetizado como COVID-19, ha traído problemas colaterales de salud así como estrés, temor y ansiedad, generando emociones fuertes tanto en adultos como en niños. Aunado a ello el problema de la economía: empresas que han bajado su productividad, esto ha ocasionado despidos, recortes de prestaciones o alza de precios en algunos productos alimenticios; situaciones que se ven reflejadas en la economía familiar.

Se estima que el problema principal que se está dando en el hogar es el emocional, donde los menores son los más afectados. Para los padres esta situación también tiene su claroscuro: sienten una sensación de encierro, el aislamiento les cambia el humor y se llegan a sentir agobiados. En la mayoría de los casos ambos padres trabajan por la falta de recursos económicos y muchos de ellos ahora laboran desde casa, los hijos reciben clases a través de internet, requieren el apoyo de papá o de mamá y no les pueden brindar toda la atención que requieren. Puede haber muchos padres permisivos que con tal de que sus hijos salgan del aburrimiento les dejen usar la tablet, el celular o la televisión por periodos prolongados, sin tener la precaución de checar lo que están viendo o con quien están teniendo comunicación en los chats.

Lo dañino de que los menores escuchen programas radiofónicos o vean tanto la televisión sin la supervisión de sus padres o de los mayores es que, de hace unos años a la fecha nos damos cuenta que mucho de la programación nacional, local e internacional ofrece caricaturas, o personajes animados, series de violencia y estereotipos de delincuentes que promueven inquisitivamente la existencia y la proliferación de personajes que los convierten en famosos y quieren imitarlos.

Lo alarmante es que ahora estas series le imprimen un toque especial que por ser agresivo o delincuente se vive con holgada comodidad económica, juegos, viajes, mansiones dimensionando a aquellos personajes como poderosos, dándoles un toque de celebridades ovacionadas e idolatradas por un gran número de personas que opacan el brillo de figuras públicas, eclesiásticas, políticos y hasta de sus mismos padres.

Ahora bien, con todo este problema, las instituciones educativas de todos los niveles, cumpliendo cabalmente con las indicaciones de las autoridades de salud, tuvieron que dar un viraje de 180 grados en el proceso de enseñanza-aprendizaje utilizando como herramientas los medios electrónicos y tecnológicos para la impartición de sus programas académicos. Para muchas escuelas, incluso universidades, no ha sido fácil migrar de las clases presenciales a las plataformas, desde luego con la problemática que esto conlleva como es, la falta de costumbre de tener clases en línea, la molestia de los estudiantes o de los padres, en algunos casos no tener computadora en el hogar y otras limitantes más.

Haciendo frente a toda esta problemática, los gobiernos estatal y municipales, especialmente en Guadalajara, trabajando de la mano junto con sus equipos, han implementado acciones tendientes a reactivar la economía y la salud emocional que ocasiona en las personas esta pandemia. Lo ha hecho con diversos programas como apoyos a la pequeña y mediana empresa, abriendo convocatorias para aquellas personas y familias que no cuentan con un salario fijo porque trabajan por su cuenta, artistas, meseros y grupos vulnerables realizando alianzas con universidades privadas con programas y talleres gratuitos de apoyo psicológico, orientación legal, nutricional, activación física y métodos alternos en la solución de conflictos a través de las salas de mediación, debidamente autorizadas por el Instituto de Justicia Alternativa. Todo lo anterior, siguiendo las reglas de salud, ofreciendo así a los jaliscienses y tapatíos los caminos de mejora.

Respetable lector debemos estar atentos a nuestros familiares apoyándolos con actividades culturales y recreativas facilitadoras para no llegar a los extremos, es decir, todo con medida, nada en exceso, sin embargo considero que lo que debemos dar en exceso es amor y atención a nuestros hijos/as, para hacer de ellos los ciudadanos que la sociedad necesita.

* Rector General del Centro Universitario UTEG

E-mail: joseroque@uteg.edu.mx

La situación que hemos estado viviendo en los últimos tres meses en virtud del brote de la enfermedad del Coronavirus, sintetizado como COVID-19, ha traído problemas colaterales de salud así como estrés, temor y ansiedad, generando emociones fuertes tanto en adultos como en niños. Aunado a ello el problema de la economía: empresas que han bajado su productividad, esto ha ocasionado despidos, recortes de prestaciones o alza de precios en algunos productos alimenticios; situaciones que se ven reflejadas en la economía familiar.

Se estima que el problema principal que se está dando en el hogar es el emocional, donde los menores son los más afectados. Para los padres esta situación también tiene su claroscuro: sienten una sensación de encierro, el aislamiento les cambia el humor y se llegan a sentir agobiados. En la mayoría de los casos ambos padres trabajan por la falta de recursos económicos y muchos de ellos ahora laboran desde casa, los hijos reciben clases a través de internet, requieren el apoyo de papá o de mamá y no les pueden brindar toda la atención que requieren. Puede haber muchos padres permisivos que con tal de que sus hijos salgan del aburrimiento les dejen usar la tablet, el celular o la televisión por periodos prolongados, sin tener la precaución de checar lo que están viendo o con quien están teniendo comunicación en los chats.

Lo dañino de que los menores escuchen programas radiofónicos o vean tanto la televisión sin la supervisión de sus padres o de los mayores es que, de hace unos años a la fecha nos damos cuenta que mucho de la programación nacional, local e internacional ofrece caricaturas, o personajes animados, series de violencia y estereotipos de delincuentes que promueven inquisitivamente la existencia y la proliferación de personajes que los convierten en famosos y quieren imitarlos.

Lo alarmante es que ahora estas series le imprimen un toque especial que por ser agresivo o delincuente se vive con holgada comodidad económica, juegos, viajes, mansiones dimensionando a aquellos personajes como poderosos, dándoles un toque de celebridades ovacionadas e idolatradas por un gran número de personas que opacan el brillo de figuras públicas, eclesiásticas, políticos y hasta de sus mismos padres.

Ahora bien, con todo este problema, las instituciones educativas de todos los niveles, cumpliendo cabalmente con las indicaciones de las autoridades de salud, tuvieron que dar un viraje de 180 grados en el proceso de enseñanza-aprendizaje utilizando como herramientas los medios electrónicos y tecnológicos para la impartición de sus programas académicos. Para muchas escuelas, incluso universidades, no ha sido fácil migrar de las clases presenciales a las plataformas, desde luego con la problemática que esto conlleva como es, la falta de costumbre de tener clases en línea, la molestia de los estudiantes o de los padres, en algunos casos no tener computadora en el hogar y otras limitantes más.

Haciendo frente a toda esta problemática, los gobiernos estatal y municipales, especialmente en Guadalajara, trabajando de la mano junto con sus equipos, han implementado acciones tendientes a reactivar la economía y la salud emocional que ocasiona en las personas esta pandemia. Lo ha hecho con diversos programas como apoyos a la pequeña y mediana empresa, abriendo convocatorias para aquellas personas y familias que no cuentan con un salario fijo porque trabajan por su cuenta, artistas, meseros y grupos vulnerables realizando alianzas con universidades privadas con programas y talleres gratuitos de apoyo psicológico, orientación legal, nutricional, activación física y métodos alternos en la solución de conflictos a través de las salas de mediación, debidamente autorizadas por el Instituto de Justicia Alternativa. Todo lo anterior, siguiendo las reglas de salud, ofreciendo así a los jaliscienses y tapatíos los caminos de mejora.

Respetable lector debemos estar atentos a nuestros familiares apoyándolos con actividades culturales y recreativas facilitadoras para no llegar a los extremos, es decir, todo con medida, nada en exceso, sin embargo considero que lo que debemos dar en exceso es amor y atención a nuestros hijos/as, para hacer de ellos los ciudadanos que la sociedad necesita.

* Rector General del Centro Universitario UTEG

E-mail: joseroque@uteg.edu.mx

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