/ martes 22 de diciembre de 2020

¿Tendremos blanca navidad?

Blanca Navidad hace alusión a la aparición de la nieve que viste de blanco a los países del norte durante la estación invernal, la época en que tienen lugar las celebraciones navideñas. Se trata de una expresión ampliamente conocida, que ha hecho famosa el villancico “Blanca Navidad” del compositor Irving Berlin, popularizado por Bing Crosby en el sencillo más vendido de todos los tiempos: más de 50 millones de copias en todo el mundo, esto según el libro Guinness de los Récords.

Aunque quisiéramos que todas las navidades fueran blancas, la que se aproxima será lamentablemente roja en varias ciudades del mundo, incluida la Ciudad de México. Lo digo por el color del semáforo epidemiológico, que en rojo indica el riesgo más alto de contagio, y que nos obliga a permanecer en casa, evitar la típica socialización navideña, y seguir en el confinamiento.

En ese color estará no sólo el otrora Distrito Federal, sino también dos estados más de la República Mexicana que este fin de año se han movido a rojo, el nivel más restrictivo. Me refiero a Baja California y al Estado de México, aunque el primero, en el norte del país, sin medidas coercitivas, apelando únicamente a la conciencia de los bajacalifornianos.

En el caso particular de la capital de la República, los hospitales están al límite, y las autoridades de la ciudad han ordenado el confinamiento total, permitiendo únicamente actividades esenciales. Esto porque la Ciudad de México vive hoy por hoy el peor momento de la pandemia, en el que la ocupación hospitalaria alcanza ya el 85%, con probable tendencia al alza debido al incremento de contagios por la celebración de posadas y fiestas decembrinas.

Las cosas en otros estados del país no están como para confiarse, aunque se encuentren la mayoría de ellos en semáforo naranja. A la fecha hay 24 entidades pintadas de naranja, incluido el estado de Jalisco, que el pasado 18 de diciembre estableció un nuevo récord de contagios: mil casos; 86 más que el récord anterior, el cual se dio el 26 de octubre.

El horno no está para bollos, y lo más sensato es que, como ciudadanos, extrememos precauciones. Tomemos en cuenta que la pandemia se ha ensañado con México, en donde han fallecido ya 118 mil 202 personas, con un millón 320 mil 545 casos confirmados de coronavirus, esto según cifras dadas a conocer la tarde del pasado domingo.

Ante semejante situación, lo más fácil es culpar a las autoridades de lo que sucede en materia de contagios. Sin embargo, la mayoría de los casos son consecuencia del descuido e irresponsabilidad de la gente que sigue negándose a cumplir las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias, a saber, las siguientes: “mantener el distanciamiento físico, llevar mascarilla, ventilar bien las habitaciones, evitar las aglomeraciones, lavarse las manos y, al toser, cubrirse la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo”.

Advierten los expertos que los contagios a nivel internacional se multiplicarán con la nueva cepa de coronavirus, descubierta recientemente en el Reino Unido. Esta mutación, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es 70% más contagiosa que la original, está “fuera de control”. Así lo declaró este domingo el ministro de Salud británico, Matt Hancock, quien justifica así el confinamiento decretado en Londres y parte de Inglaterra.

La situación es alarmante y obliga a las autoridades de los países a tomar decisiones sabias para proteger aún más la salud de la población. Naciones como Holanda, Bélgica y Austria han resuelto vetar los vuelos desde Reino Unido, buscando reducir con dicha medida los contagios con la nueva cepa de Covid-19, una variante que preocupa en gran manera a los epidemiólogos.

Canadá, Argentina y Colombia, así como otros países de Medio Oriente, suspendieron también vuelos con Reino Unido. Hasta la noche de este domingo, nuestro país mantenía frontera abierta a vuelos provenientes de Londres.

Independientemente de lo que hagan o dejen de hacer las autoridades mexicanas, nuestro deber es cuidarnos al máximo, pues, de no hacerlo, el escenario podría ser mucho peor que perder la tradicional convivencia de Navidad; podríamos perder la salud y, lo que es peor, no llegar al 2021.

Twitter: @armayacastro

Blanca Navidad hace alusión a la aparición de la nieve que viste de blanco a los países del norte durante la estación invernal, la época en que tienen lugar las celebraciones navideñas. Se trata de una expresión ampliamente conocida, que ha hecho famosa el villancico “Blanca Navidad” del compositor Irving Berlin, popularizado por Bing Crosby en el sencillo más vendido de todos los tiempos: más de 50 millones de copias en todo el mundo, esto según el libro Guinness de los Récords.

Aunque quisiéramos que todas las navidades fueran blancas, la que se aproxima será lamentablemente roja en varias ciudades del mundo, incluida la Ciudad de México. Lo digo por el color del semáforo epidemiológico, que en rojo indica el riesgo más alto de contagio, y que nos obliga a permanecer en casa, evitar la típica socialización navideña, y seguir en el confinamiento.

En ese color estará no sólo el otrora Distrito Federal, sino también dos estados más de la República Mexicana que este fin de año se han movido a rojo, el nivel más restrictivo. Me refiero a Baja California y al Estado de México, aunque el primero, en el norte del país, sin medidas coercitivas, apelando únicamente a la conciencia de los bajacalifornianos.

En el caso particular de la capital de la República, los hospitales están al límite, y las autoridades de la ciudad han ordenado el confinamiento total, permitiendo únicamente actividades esenciales. Esto porque la Ciudad de México vive hoy por hoy el peor momento de la pandemia, en el que la ocupación hospitalaria alcanza ya el 85%, con probable tendencia al alza debido al incremento de contagios por la celebración de posadas y fiestas decembrinas.

Las cosas en otros estados del país no están como para confiarse, aunque se encuentren la mayoría de ellos en semáforo naranja. A la fecha hay 24 entidades pintadas de naranja, incluido el estado de Jalisco, que el pasado 18 de diciembre estableció un nuevo récord de contagios: mil casos; 86 más que el récord anterior, el cual se dio el 26 de octubre.

El horno no está para bollos, y lo más sensato es que, como ciudadanos, extrememos precauciones. Tomemos en cuenta que la pandemia se ha ensañado con México, en donde han fallecido ya 118 mil 202 personas, con un millón 320 mil 545 casos confirmados de coronavirus, esto según cifras dadas a conocer la tarde del pasado domingo.

Ante semejante situación, lo más fácil es culpar a las autoridades de lo que sucede en materia de contagios. Sin embargo, la mayoría de los casos son consecuencia del descuido e irresponsabilidad de la gente que sigue negándose a cumplir las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias, a saber, las siguientes: “mantener el distanciamiento físico, llevar mascarilla, ventilar bien las habitaciones, evitar las aglomeraciones, lavarse las manos y, al toser, cubrirse la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo”.

Advierten los expertos que los contagios a nivel internacional se multiplicarán con la nueva cepa de coronavirus, descubierta recientemente en el Reino Unido. Esta mutación, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es 70% más contagiosa que la original, está “fuera de control”. Así lo declaró este domingo el ministro de Salud británico, Matt Hancock, quien justifica así el confinamiento decretado en Londres y parte de Inglaterra.

La situación es alarmante y obliga a las autoridades de los países a tomar decisiones sabias para proteger aún más la salud de la población. Naciones como Holanda, Bélgica y Austria han resuelto vetar los vuelos desde Reino Unido, buscando reducir con dicha medida los contagios con la nueva cepa de Covid-19, una variante que preocupa en gran manera a los epidemiólogos.

Canadá, Argentina y Colombia, así como otros países de Medio Oriente, suspendieron también vuelos con Reino Unido. Hasta la noche de este domingo, nuestro país mantenía frontera abierta a vuelos provenientes de Londres.

Independientemente de lo que hagan o dejen de hacer las autoridades mexicanas, nuestro deber es cuidarnos al máximo, pues, de no hacerlo, el escenario podría ser mucho peor que perder la tradicional convivencia de Navidad; podríamos perder la salud y, lo que es peor, no llegar al 2021.

Twitter: @armayacastro

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