Luis Octavio Cotero Bernal

  / domingo 12 de mayo de 2019

Sólo la verdad salva

En esta misma columna he abordado el tema, que me parece vital en todos los ámbitos de la vida de un país, socialmente hablando, pues mintiendo se nos hace creer hasta se convence porque es muy fácil prometer a sabiendas de que no se va a cumplir, lo que es el pan de cada día en la vida sociopolítica de nuestro estado y de la nación -a lo que me atrevo a afirmar ante usted amable lector, que de lo contrario estoy dispuesto a recibir y aceptar tal error- ya que en lo político, en lo gubernamental, casi en todos los aspectos de la vida se pueden decir y escuchar tantas ideas y propuestas y hasta compromisos que simplemente no se cumplen y nosotros pareciéramos una sociedad castrada, deshonesta, evasiva, incongruente, desleal consigo misma, toda vez que nada hacemos ni decimos ante tal situación; lo peor con nuestra pasividad e indiferencia a las actuales y futuras generaciones, les estamos legando un desastre total, sin valores civiles ni morales, ya que nada hacemos para que nuestros funcionarios públicos cumplan con sus promesas o en su caso, evitarles sigan mintiendo con la facilidad que lo hacen, pues el actual estado de cosas, desafortunadamente no me deja mentir.

Ahora bien, si en lugar de tanto parche a las Constituciones Políticas, Federal como Estatal, se plantearan reformas integrales de acuerdo a nuestras necesidades y circunstancias, que desafortunadamente urgen y que vemos al Congreso de la Unión como el del Estado, remendando el traje del gobernante en turno y no atacando la problemática tan lamentable que se vive por la desaparición constante de personas, por los incontenibles homicidios de hombres y mujeres, chicos y grandes, en cualquier espacio en que se encuentren. Lo material es importante pero es muy secundario, pero lo más grave es que el crimen no tan solo rebasa sino que tiene sometido al Estado, al grado tal de reconocerlo y decir los gobernantes, como si estuviera legalizado o legitimado el homicidio entre quien dicen, “son ajustes entre ellos”, refiriéndose a la delincuencia que dicho respetuosamente, estúpidamente el Estado le reconoce organización y si les ofende esto, hay nomas vean los Códigos Penales para que les quede claro, pues está tipificado como delito, cuando el único organizado debería de ser el Estado y someter al ahora organizado delincuente, que goza de cabal impunidad ya por miedo, por impotencia, por incapacidad, por complicidad y lo más grave, que la delincuencia lo sabe.

Si las autoridades dejaran lo mediático para después, que en lo político ya no les funciona, porque la sociedad estamos hartos de discursos falsos y banales, cuando lo que se requiere son resultados positivos y ciertos, que nos restablezcan la paz y la tranquilidad que con un “cuenten conmigo”, “el gobierno los apoya”, “estamos con ustedes”, no se resuelve nada ya estamos hasta la madre, aunque se moleste Don Gobierno, con todo y pena, con un foro de abogados comodino y seguramente cobarde, que esperemos, aunque sea dos de sus miembros, donde hay más de diez mil, vayamos al frente a exigir que el Estado cumpla con su función, privilegiando la vida y el patrimonio de las personas.


Profesor Investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG.

locb15@hotmail.com

En esta misma columna he abordado el tema, que me parece vital en todos los ámbitos de la vida de un país, socialmente hablando, pues mintiendo se nos hace creer hasta se convence porque es muy fácil prometer a sabiendas de que no se va a cumplir, lo que es el pan de cada día en la vida sociopolítica de nuestro estado y de la nación -a lo que me atrevo a afirmar ante usted amable lector, que de lo contrario estoy dispuesto a recibir y aceptar tal error- ya que en lo político, en lo gubernamental, casi en todos los aspectos de la vida se pueden decir y escuchar tantas ideas y propuestas y hasta compromisos que simplemente no se cumplen y nosotros pareciéramos una sociedad castrada, deshonesta, evasiva, incongruente, desleal consigo misma, toda vez que nada hacemos ni decimos ante tal situación; lo peor con nuestra pasividad e indiferencia a las actuales y futuras generaciones, les estamos legando un desastre total, sin valores civiles ni morales, ya que nada hacemos para que nuestros funcionarios públicos cumplan con sus promesas o en su caso, evitarles sigan mintiendo con la facilidad que lo hacen, pues el actual estado de cosas, desafortunadamente no me deja mentir.

Ahora bien, si en lugar de tanto parche a las Constituciones Políticas, Federal como Estatal, se plantearan reformas integrales de acuerdo a nuestras necesidades y circunstancias, que desafortunadamente urgen y que vemos al Congreso de la Unión como el del Estado, remendando el traje del gobernante en turno y no atacando la problemática tan lamentable que se vive por la desaparición constante de personas, por los incontenibles homicidios de hombres y mujeres, chicos y grandes, en cualquier espacio en que se encuentren. Lo material es importante pero es muy secundario, pero lo más grave es que el crimen no tan solo rebasa sino que tiene sometido al Estado, al grado tal de reconocerlo y decir los gobernantes, como si estuviera legalizado o legitimado el homicidio entre quien dicen, “son ajustes entre ellos”, refiriéndose a la delincuencia que dicho respetuosamente, estúpidamente el Estado le reconoce organización y si les ofende esto, hay nomas vean los Códigos Penales para que les quede claro, pues está tipificado como delito, cuando el único organizado debería de ser el Estado y someter al ahora organizado delincuente, que goza de cabal impunidad ya por miedo, por impotencia, por incapacidad, por complicidad y lo más grave, que la delincuencia lo sabe.

Si las autoridades dejaran lo mediático para después, que en lo político ya no les funciona, porque la sociedad estamos hartos de discursos falsos y banales, cuando lo que se requiere son resultados positivos y ciertos, que nos restablezcan la paz y la tranquilidad que con un “cuenten conmigo”, “el gobierno los apoya”, “estamos con ustedes”, no se resuelve nada ya estamos hasta la madre, aunque se moleste Don Gobierno, con todo y pena, con un foro de abogados comodino y seguramente cobarde, que esperemos, aunque sea dos de sus miembros, donde hay más de diez mil, vayamos al frente a exigir que el Estado cumpla con su función, privilegiando la vida y el patrimonio de las personas.


Profesor Investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG.

locb15@hotmail.com

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