José Roque Albín Huerta

  / lunes 13 de mayo de 2019

¡Se murió de risa!

La risa es un gesto, acompañado por un sonido que una persona realiza al reaccionar ante un estímulo gracioso o que le produce felicidad, es una reacción espontánea e involuntaria.

Es habitual que la risa se considere como una manera de comunicación innata que los seres humanos empiezan a desarrollar a los cuatro meses de vida. En este sentido forma parte del lenguaje básico de las personas.

Cuando reímos, en nuestro cerebro se están liberando endorfinas (que son las responsables de hacernos sentir felices) y si estas aumentan, se reduce el cortisol, hormona que se libera como respuesta al estrés

La risa promueve nuestra salud, tanto física como psicológica, es un ejercicio completo en el que se mueven trecientos músculos diferentes de todo el cuerpo: de la pared abdominal, cabeza, cuello, espalda, hombros, brazos, manos y piernas, representa grandes beneficios para el corazón, pues cuando reímos los vasos sanguíneos se dilatan y en consecuencia la sangre fluye mejor, ayuda también al sistema inmunológico, porque generamos más cantidad de anticuerpos, que son antibióticos naturales de nuestro organismo que nos defienden de las enfermedades; esta es la misma razón por la cual se dice que las personas que padecen de estrés elevado son más propensas a enfermarse. Por último, todo este movimiento corporal es acompañado de una serie de procesos neurofisiológicos asociados, como los cambios respiratorios. Reír hace sentirnos más felices, además nos vuelve más sociables y sirve para relajarnos.

Hoy en día existe la risoterapia, que es una técnica psicoterapéutica, que busca generar beneficios mentales y emocionales a través de la risa. Suele llevarse a cabo mediante actividades en grupo que tienen el objetivo de que los participantes salgan de estas sesiones sintiéndose más positivos, optimistas y más satisfechos con sus vidas. No cura por si misma enfermedades, sin embargo, sus beneficios psicológicos han sido probados en numerosas ocasiones.

La risa es el idioma universal en todo el mundo, es contagiosa, primitiva, natural e inconsciente, aparece como respuesta a tener sentido del humor y definitivamente los niños son los que más se ríen. No hay nada más agradable y placentero para los padres, que escuchar el sonido que emiten sus hijos al reír.

El bebé se sonríe… es un reflejo del recién nacido, también conocido como sonrisa angelical, pero la primera risa plena de verdad, es la respuesta social a un estímulo del padre o de la madre. Cuando el bebé ya empieza a fijar la mirada y a ver con más claridad, puede reconocer un rostro familiar y cercano, inicia esas risas que vamos a corresponder con gran alegría. Es la primera comunicación bidireccional entre los padres y el bebé.

Los padres, abuelos, tíos, etc., que gozan al ver reír al niño, a veces recurren a las cosquillas para producirles una cascada de risas; pero cuidado, pues la ciencia se ha encargado de demostrar que esta respuesta cerebral es producto de la activación de un mecanismo de defensa diferente al tipo de reacciones que esperaríamos en otras situaciones de diversión.

La parte del cerebro que se activa con el cosquilleo es la que se anticipa al dolor, por lo que la reacción automática podría ser hasta agresiva o bien puede implicar la sumisión de la persona que las recibe.

Las cosquillas no son divertidas, son una tortura y de las más horrendas, aunque parezcan inofensivas. La risa que por lo general es placentera, cuando es provocada por cosquillas puede generar un fuerte estrés en la persona, ya que pierde absoluto control sobre su cuerpo y su sistema entra en un estado de tensión, fatiga y ansiedad; puede derivar en algunos casos en una muerte brutal.

Es posible morirse de risa, principalmente por un paro cardiaco o asfixia, también puede provocar derrames cerebrales o distintos tipos de ataques provocados por el estrés, debido a que la persona pierde el control de su cuerpo y de su respiración, dependiendo de la intensidad y del tiempo que sea forzado a reírse.

Apreciable amigo lector, agradezco infinitamente sus valiosos comentarios, en la presente colaboración, podemos remontar nuestra mente cuando expresamos, fue tan agradable todo lo escuchado que se “murió de la risa”, abrazos y hasta la próxima.

*Rector General del Centro Universitario UTEG

e.mail: joseroque@uteg.edu.mx

La risa es un gesto, acompañado por un sonido que una persona realiza al reaccionar ante un estímulo gracioso o que le produce felicidad, es una reacción espontánea e involuntaria.

Es habitual que la risa se considere como una manera de comunicación innata que los seres humanos empiezan a desarrollar a los cuatro meses de vida. En este sentido forma parte del lenguaje básico de las personas.

Cuando reímos, en nuestro cerebro se están liberando endorfinas (que son las responsables de hacernos sentir felices) y si estas aumentan, se reduce el cortisol, hormona que se libera como respuesta al estrés

La risa promueve nuestra salud, tanto física como psicológica, es un ejercicio completo en el que se mueven trecientos músculos diferentes de todo el cuerpo: de la pared abdominal, cabeza, cuello, espalda, hombros, brazos, manos y piernas, representa grandes beneficios para el corazón, pues cuando reímos los vasos sanguíneos se dilatan y en consecuencia la sangre fluye mejor, ayuda también al sistema inmunológico, porque generamos más cantidad de anticuerpos, que son antibióticos naturales de nuestro organismo que nos defienden de las enfermedades; esta es la misma razón por la cual se dice que las personas que padecen de estrés elevado son más propensas a enfermarse. Por último, todo este movimiento corporal es acompañado de una serie de procesos neurofisiológicos asociados, como los cambios respiratorios. Reír hace sentirnos más felices, además nos vuelve más sociables y sirve para relajarnos.

Hoy en día existe la risoterapia, que es una técnica psicoterapéutica, que busca generar beneficios mentales y emocionales a través de la risa. Suele llevarse a cabo mediante actividades en grupo que tienen el objetivo de que los participantes salgan de estas sesiones sintiéndose más positivos, optimistas y más satisfechos con sus vidas. No cura por si misma enfermedades, sin embargo, sus beneficios psicológicos han sido probados en numerosas ocasiones.

La risa es el idioma universal en todo el mundo, es contagiosa, primitiva, natural e inconsciente, aparece como respuesta a tener sentido del humor y definitivamente los niños son los que más se ríen. No hay nada más agradable y placentero para los padres, que escuchar el sonido que emiten sus hijos al reír.

El bebé se sonríe… es un reflejo del recién nacido, también conocido como sonrisa angelical, pero la primera risa plena de verdad, es la respuesta social a un estímulo del padre o de la madre. Cuando el bebé ya empieza a fijar la mirada y a ver con más claridad, puede reconocer un rostro familiar y cercano, inicia esas risas que vamos a corresponder con gran alegría. Es la primera comunicación bidireccional entre los padres y el bebé.

Los padres, abuelos, tíos, etc., que gozan al ver reír al niño, a veces recurren a las cosquillas para producirles una cascada de risas; pero cuidado, pues la ciencia se ha encargado de demostrar que esta respuesta cerebral es producto de la activación de un mecanismo de defensa diferente al tipo de reacciones que esperaríamos en otras situaciones de diversión.

La parte del cerebro que se activa con el cosquilleo es la que se anticipa al dolor, por lo que la reacción automática podría ser hasta agresiva o bien puede implicar la sumisión de la persona que las recibe.

Las cosquillas no son divertidas, son una tortura y de las más horrendas, aunque parezcan inofensivas. La risa que por lo general es placentera, cuando es provocada por cosquillas puede generar un fuerte estrés en la persona, ya que pierde absoluto control sobre su cuerpo y su sistema entra en un estado de tensión, fatiga y ansiedad; puede derivar en algunos casos en una muerte brutal.

Es posible morirse de risa, principalmente por un paro cardiaco o asfixia, también puede provocar derrames cerebrales o distintos tipos de ataques provocados por el estrés, debido a que la persona pierde el control de su cuerpo y de su respiración, dependiendo de la intensidad y del tiempo que sea forzado a reírse.

Apreciable amigo lector, agradezco infinitamente sus valiosos comentarios, en la presente colaboración, podemos remontar nuestra mente cuando expresamos, fue tan agradable todo lo escuchado que se “murió de la risa”, abrazos y hasta la próxima.

*Rector General del Centro Universitario UTEG

e.mail: joseroque@uteg.edu.mx

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