/ martes 17 de agosto de 2021

Santa Cena 2021

El pasado jueves 12 de agosto comenzó oficialmente la fiesta más solemne de La Luz del Mundo, la Iglesia que tiene presencia en más de 60 países de la tierra y que, de acuerdo con información dada a conocer ese día, logró establecerse recientemente en Dinamarca, el país europeo más pequeño de la región nórdica.

La apertura del evento se dio con la ceremonia fraternal de Bienvenida, presidida por el pastor evangelista Juan Peláez Espinoza desde Tapachula, una ciudad situada en la Región del Soconusco, en la Costa Sur del estado de Chiapas.

En el evento presencial participaron únicamente fieles tapachultecos, quienes interactuaron vía Internet con miembros reunidos simultáneamente en diversas ciudades de México y el mundo. Ese día, en varios lugares de la tierra se generaron y transmitieron mensajes breves de fe, amor y unidad, que fueron escuchados por la totalidad de los fieles en la privacidad de sus hogares, en los que también hizo acto de presencia el júbilo espiritual por la apertura de la anhelada festividad.

En la ceremonia de Bienvenida, la Iglesia del Señor le dijo al mundo entero: ¡Estamos aquí, de pie! ¡Seguimos trabajando y creciendo, a pesar de la pandemia y de los días duros y difíciles que, debido a la intolerancia religiosa, hemos experimentado en los últimos dos años! ¡Estamos preparados para participar de la Santa Cena! ¡Sabemos que su efecto nos acercará y nos unirá uno al otro, dándonos la fortaleza necesaria para la consecución de nuestras metas!

Conviene destacar que en circunstancias normales esta celebración se realiza en una o varias ciudades designadas por la máxima autoridad de La Luz del Mundo. Sin embargo, en la presente edición no fue así, sino que en todos los hogares cristianos las familias tuvieron una ferviente participación en el desarrollo de las actividades correspondientes a la Santa Cena 2021, del 12 al 15 de agosto.

Se trata de familias marcadas por valores religiosos tales como fe, justicia, paz, amor, fraternidad, respeto, honestidad, generosidad, entre muchos otros que han logrado forjar buenos cristianos para Dios y buenos ciudadanos para el mundo, hombres y mujeres que a través de sus principios han descubierto que es posible cumplir su misión, que consiste en buscar la paz entre las naciones y promover el amor y la hermandad entre todas las personas.

La conmemoración de la Santa Cena el sábado 14 de agosto comenzó con el servicio de adoración más importante del año, en el que participó sólo un número limitado de fieles que asistieron a los templos en los que se desarrolló presencialmente la ceremonia religiosa. La inmensa mayoría de la feligresía apreció en la intimidad de sus hogares la transmisión en vivo, esto gracias al Internet y a las plataformas digitales de YouTube y Facebook.

En el desarrollo del magno evento, la autoridad apostólica bendijo el pan y el vino que se impartió a los pocos que asistieron a los templos, hombres y mujeres que actuaron con responsabilidad durante el desarrollo de la ceremonia religiosa, procurando evitar una mayor propagación del coronavirus. Todo esto acorde con la declaración del vocero Eliezer Gutiérrez Avelar, quien anunció antes de la festividad que se daría puntual seguimiento a los protocolos de seguridad sanitaria: sana distancia, lavado de manos, toma de temperatura, sanitización de los asistentes y de las instalaciones, siendo requisito para el acceso presentar una prueba COVID-19 negativa.

Si bien es cierto que los participantes de la Mesa del Señor estuvieron separados físicamente unos de otros, lo cierto es que el amor y la fe lograron crear entre los fieles de la Iglesia un lazo indisoluble de amor que ha consolidado la unidad perfecta del cuerpo de Cristo en los cinco continentes.

La preparación para la Santa Cena se dio luego de un periodo de consagración y preparación al que invitó el apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, “para que emerja del fondo del alma, el espíritu puro, limpio, humilde, sincero, perfecto, que nos hará ser gratos a Dios, aconsejó el ungido de Dios mediante carta apostólica fechada el 1 de julio de 2021.

Twitter: @armayacastro

El pasado jueves 12 de agosto comenzó oficialmente la fiesta más solemne de La Luz del Mundo, la Iglesia que tiene presencia en más de 60 países de la tierra y que, de acuerdo con información dada a conocer ese día, logró establecerse recientemente en Dinamarca, el país europeo más pequeño de la región nórdica.

La apertura del evento se dio con la ceremonia fraternal de Bienvenida, presidida por el pastor evangelista Juan Peláez Espinoza desde Tapachula, una ciudad situada en la Región del Soconusco, en la Costa Sur del estado de Chiapas.

En el evento presencial participaron únicamente fieles tapachultecos, quienes interactuaron vía Internet con miembros reunidos simultáneamente en diversas ciudades de México y el mundo. Ese día, en varios lugares de la tierra se generaron y transmitieron mensajes breves de fe, amor y unidad, que fueron escuchados por la totalidad de los fieles en la privacidad de sus hogares, en los que también hizo acto de presencia el júbilo espiritual por la apertura de la anhelada festividad.

En la ceremonia de Bienvenida, la Iglesia del Señor le dijo al mundo entero: ¡Estamos aquí, de pie! ¡Seguimos trabajando y creciendo, a pesar de la pandemia y de los días duros y difíciles que, debido a la intolerancia religiosa, hemos experimentado en los últimos dos años! ¡Estamos preparados para participar de la Santa Cena! ¡Sabemos que su efecto nos acercará y nos unirá uno al otro, dándonos la fortaleza necesaria para la consecución de nuestras metas!

Conviene destacar que en circunstancias normales esta celebración se realiza en una o varias ciudades designadas por la máxima autoridad de La Luz del Mundo. Sin embargo, en la presente edición no fue así, sino que en todos los hogares cristianos las familias tuvieron una ferviente participación en el desarrollo de las actividades correspondientes a la Santa Cena 2021, del 12 al 15 de agosto.

Se trata de familias marcadas por valores religiosos tales como fe, justicia, paz, amor, fraternidad, respeto, honestidad, generosidad, entre muchos otros que han logrado forjar buenos cristianos para Dios y buenos ciudadanos para el mundo, hombres y mujeres que a través de sus principios han descubierto que es posible cumplir su misión, que consiste en buscar la paz entre las naciones y promover el amor y la hermandad entre todas las personas.

La conmemoración de la Santa Cena el sábado 14 de agosto comenzó con el servicio de adoración más importante del año, en el que participó sólo un número limitado de fieles que asistieron a los templos en los que se desarrolló presencialmente la ceremonia religiosa. La inmensa mayoría de la feligresía apreció en la intimidad de sus hogares la transmisión en vivo, esto gracias al Internet y a las plataformas digitales de YouTube y Facebook.

En el desarrollo del magno evento, la autoridad apostólica bendijo el pan y el vino que se impartió a los pocos que asistieron a los templos, hombres y mujeres que actuaron con responsabilidad durante el desarrollo de la ceremonia religiosa, procurando evitar una mayor propagación del coronavirus. Todo esto acorde con la declaración del vocero Eliezer Gutiérrez Avelar, quien anunció antes de la festividad que se daría puntual seguimiento a los protocolos de seguridad sanitaria: sana distancia, lavado de manos, toma de temperatura, sanitización de los asistentes y de las instalaciones, siendo requisito para el acceso presentar una prueba COVID-19 negativa.

Si bien es cierto que los participantes de la Mesa del Señor estuvieron separados físicamente unos de otros, lo cierto es que el amor y la fe lograron crear entre los fieles de la Iglesia un lazo indisoluble de amor que ha consolidado la unidad perfecta del cuerpo de Cristo en los cinco continentes.

La preparación para la Santa Cena se dio luego de un periodo de consagración y preparación al que invitó el apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, “para que emerja del fondo del alma, el espíritu puro, limpio, humilde, sincero, perfecto, que nos hará ser gratos a Dios, aconsejó el ungido de Dios mediante carta apostólica fechada el 1 de julio de 2021.

Twitter: @armayacastro

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