José Roque Albín Huerta

  / lunes 26 de agosto de 2019

¿Qué son las palabras?

José Roque Albín Huerta

Son sonidos o conjuntos de sonidos que forman una unidad de significado que pueden expresar una idea poco sincera, carente de contenido, o bien las ideas más brillantes, o cualquier clase de sentimiento que es capaz de generar el ser humano, en síntesis, es la facultad que distingue al hombre de los animales.

Las palabras son la herramienta que han empleado los escritores para hacer sus obras; con ellas crean novelas, cuentos, leyendas, mitos, poemas; para transportarnos mentalmente a lugares maravillosos, fantásticos, artísticos, geográficos o de cualquier orden, o describir con lujo de detalle situaciones de la vida real, idealizan personajes, idilios, o bien crean personajes carentes de valores, presentándolos con todas sus miserias.

Con las palabras se formaron los textos científicos en todas las áreas, en los cuales ha quedado constatado el avance de la evolución del desarrollo del pensamiento del hombre para beneficio de la humanidad, también se crearon un conjunto de textos que formaron la biblia, que es el libro canónico en donde está escrito el evangelio, los sermones y la doctrina de los predicadores porque ahí está la palabra de Dios.

A las palabras les vamos dando el significado de acuerdo a lo que queremos expresar en base a los distintos contextos: por ejemplo, un discurso en oratoria para convencer con argumentos sólidos a quienes lo escuchan, un maestro cuando transmite a los alumnos sus conocimientos, los alumnos cuando exponen un tema para ser evaluados, un novio cuando le dice a la mujer amada ¿Quieres casarte conmigo? Porque eres el amor de mi vida; el niño que dice la primera palabra, quedando como un recuerdo imborrable en los padres.

Es monstruoso que se utilicen las palabras para ofender, para mentir, para engañar, para despreciar a los semejantes o para humillar, para vanagloriarse a sí mismo, o para no tener el valor de reconocer ante otras personas los errores, no confesar nuestras culpas y dejar que caigan en personas inocentes, no saber decir la palabra perdón por orgullo o por soberbia o porque nos sentimos víctimas.

Hace tiempo en los medios de comunicación se escuchaba un slogan que decía: “Papelito habla, porque a las palabras se las lleva el viento”, esto nos lleva a reflexionar acerca del valor de las mismas. En la época que vivieron mis abuelos y mi padre, yo escuchaba que decían: “Mi palabra vale más que mi firma” porque soy hombre de ley”, hacían tratos de compra y venta sin necesidad de firmar ningún papel, porque sus principios y su honor daban valía a su palabra, pero con el paso del tiempo se fue perdiendo todo lo anterior porque la palabra hablada dejó de tener valor y fue necesario recurrir a los pagarés, a las letras de cambio, a los contratos, a los recibos, a los documentos en donde quedara escrito el compromiso que iban a adquirir las personas.

Hay dos tipos de palabras: la oral que se aprende desde el seno materno, en el hogar, se adquiere por imitación de sonidos y el niño va aprendiendo a comunicarse sin necesidad de ir a la escuela, conforme va adquiriendo madurez esas palabras las convierte en ideas para expresar sus pensamientos y cada vez se va haciendo más complejo, pero todo se logra con la praxis.

La palabra escrita requiere de conocimiento de reglas ortográficas, de estructuras gramaticales, es todo un proceso de aprendizaje con ayuda de un maestro, con la finalidad de poder emplearla correctamente.

Hoy en día se observa en la mayoría de los jóvenes, un léxico muy pobre cuando hacen uso de la palabra hablada y mayor la deficiencia cuando la emplean en forma escrita, es por ello que en las instituciones educativas debe aumentarse y fomentarse el hábito de la lectura promoviendo en ellos que descubran el potencial que tienen para escribir poemas, realizar relatos o todo aquello que les motive a descubrir el encanto de la expresión de sus ideas.

Respetable lector seguro estoy que en el transcurso de su vida ha hecho uso de la palabra de diferentes formas, en distintas situaciones y circunstancias dándole el valor de las mismas, gracias por sus aportaciones.

* Rector General del Centro Universitario Uteg.

E. Mail: joseroque@uteg.edu.mx


José Roque Albín Huerta

Son sonidos o conjuntos de sonidos que forman una unidad de significado que pueden expresar una idea poco sincera, carente de contenido, o bien las ideas más brillantes, o cualquier clase de sentimiento que es capaz de generar el ser humano, en síntesis, es la facultad que distingue al hombre de los animales.

Las palabras son la herramienta que han empleado los escritores para hacer sus obras; con ellas crean novelas, cuentos, leyendas, mitos, poemas; para transportarnos mentalmente a lugares maravillosos, fantásticos, artísticos, geográficos o de cualquier orden, o describir con lujo de detalle situaciones de la vida real, idealizan personajes, idilios, o bien crean personajes carentes de valores, presentándolos con todas sus miserias.

Con las palabras se formaron los textos científicos en todas las áreas, en los cuales ha quedado constatado el avance de la evolución del desarrollo del pensamiento del hombre para beneficio de la humanidad, también se crearon un conjunto de textos que formaron la biblia, que es el libro canónico en donde está escrito el evangelio, los sermones y la doctrina de los predicadores porque ahí está la palabra de Dios.

A las palabras les vamos dando el significado de acuerdo a lo que queremos expresar en base a los distintos contextos: por ejemplo, un discurso en oratoria para convencer con argumentos sólidos a quienes lo escuchan, un maestro cuando transmite a los alumnos sus conocimientos, los alumnos cuando exponen un tema para ser evaluados, un novio cuando le dice a la mujer amada ¿Quieres casarte conmigo? Porque eres el amor de mi vida; el niño que dice la primera palabra, quedando como un recuerdo imborrable en los padres.

Es monstruoso que se utilicen las palabras para ofender, para mentir, para engañar, para despreciar a los semejantes o para humillar, para vanagloriarse a sí mismo, o para no tener el valor de reconocer ante otras personas los errores, no confesar nuestras culpas y dejar que caigan en personas inocentes, no saber decir la palabra perdón por orgullo o por soberbia o porque nos sentimos víctimas.

Hace tiempo en los medios de comunicación se escuchaba un slogan que decía: “Papelito habla, porque a las palabras se las lleva el viento”, esto nos lleva a reflexionar acerca del valor de las mismas. En la época que vivieron mis abuelos y mi padre, yo escuchaba que decían: “Mi palabra vale más que mi firma” porque soy hombre de ley”, hacían tratos de compra y venta sin necesidad de firmar ningún papel, porque sus principios y su honor daban valía a su palabra, pero con el paso del tiempo se fue perdiendo todo lo anterior porque la palabra hablada dejó de tener valor y fue necesario recurrir a los pagarés, a las letras de cambio, a los contratos, a los recibos, a los documentos en donde quedara escrito el compromiso que iban a adquirir las personas.

Hay dos tipos de palabras: la oral que se aprende desde el seno materno, en el hogar, se adquiere por imitación de sonidos y el niño va aprendiendo a comunicarse sin necesidad de ir a la escuela, conforme va adquiriendo madurez esas palabras las convierte en ideas para expresar sus pensamientos y cada vez se va haciendo más complejo, pero todo se logra con la praxis.

La palabra escrita requiere de conocimiento de reglas ortográficas, de estructuras gramaticales, es todo un proceso de aprendizaje con ayuda de un maestro, con la finalidad de poder emplearla correctamente.

Hoy en día se observa en la mayoría de los jóvenes, un léxico muy pobre cuando hacen uso de la palabra hablada y mayor la deficiencia cuando la emplean en forma escrita, es por ello que en las instituciones educativas debe aumentarse y fomentarse el hábito de la lectura promoviendo en ellos que descubran el potencial que tienen para escribir poemas, realizar relatos o todo aquello que les motive a descubrir el encanto de la expresión de sus ideas.

Respetable lector seguro estoy que en el transcurso de su vida ha hecho uso de la palabra de diferentes formas, en distintas situaciones y circunstancias dándole el valor de las mismas, gracias por sus aportaciones.

* Rector General del Centro Universitario Uteg.

E. Mail: joseroque@uteg.edu.mx


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