José Roque Albín Huerta

  / lunes 9 de septiembre de 2019

¿Qué será mejor?

Peritos en las materias de Ingeniería Civil y Arquitectura, opinan que las edificaciones, por mejores condiciones y calidad que tengan, se deterioran si no son utilizadas, ocurre principalmente cuando están en el abandono o deshabitadas dando una apariencia de ruina en virtud de que la pintura se despega, las puertas y ventanas se echan a perder por motivo de que no tienen el respectivo mantenimiento.

Esto y más ocurre cuando se dejan las construcciones al olvido aparente, ya que las viviendas no deben estar desocupadas, en cualquier parte es común observar construcciones que fueron terminadas hace años y que les falta el calor humano, el deterioro es más notorio y acelerado. Las viviendas abandonadas atraen alimañas, polvo, insectos y otros elementos que aceleran su deterioro, aunque hayan sido construidas con productos de elevada calidad y con los más modernos estándares de ingeniería y arquitectura.

Con el propósito de clarificar la idea, realizó la siguiente reseña: En la zona conocida como el Bajío del Arenal, en el Municipio de Zapopan, Jalisco, mediante estudios, investigaciones, trabas jurídicas y oposiciones de colectivos vecinales, en el año 2009 se llevó a cabo la construcción de las Villas Panamericanas para albergar aproximadamente a siete mil 500 atletas participantes en esta competición de los Juegos Panamericanos de 2011, con una inversión del Gobierno del Estado con recursos públicos a través del Instituto de Promoción a la Vivienda y del Instituto de Pensiones del Estado, alcanzando el costo aproximado a los mil doscientos millones de pesos.

Después de concluida esa justa deportiva ¿qué pasó con los 650 departamentos y áreas de la controvertida Villa Panamericana? Nada, solo quedó en el abandono, deteriorándose por falta de mantenimiento y vigilancia. En algún momento, se pretendió convertirla en zona habitacional, pero, expertos en el tema y activistas, se opusieron argumentando que no estaban las condiciones de habitabilidad y que harían falta servicios que el municipio no tenía la capacidad para otorgarlos. Sin embargo, en el año 2015, se propuso que se destinara para el uso de los adultos mayores, quedando solo en buenas intenciones ya que los vecinos se opusieron y, entonces, el Ayuntamiento de Zapopan solicitó que fuera cede del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Finalmente, tampoco se concretó este proyecto.

En la actualidad, se revive la idea de vender aquel complejo, desde luego que vuelven a escucharse voces en todos los sentidos oponiéndose, como anteriormente sucedió, a la venta y más aún a que sea demolido ese elefante blanco. Si este asunto se ve con el prisma de resolver socialmente y que no se politice esto, estimo que resulta interesante preguntar a todos aquellos que a través de los organismos en que se encuentren afiliados y que se invirtieron cantidades de dinero que tienen destinados para una pensión o para atención médica, si están a favor de que se venda el renombrado complejo y de esa manera puedan recuperar algún recurso que por ley les corresponde o que sea demolido sin obtener ningún beneficio, o como reza aquel adagio, “de lo caído, lo levantado es bueno”

Lo ideal es que se busquen alternativas para el buen uso de la Villa Panamericana y no suceda como en la Ciudad de México que por diversas causas no permitieron que se construyera un aeropuerto adicional al que existe, terminando por pagar millonadas de pesos a aquellas constructoras que participaron en la licitación y que, ahora tienen que pagar sumas estratosféricas para que se lleve a cabo la construcción de otro aeropuerto, solo cambiándolo de lugar. Todo esto en detrimento de la hacienda federal que al final del camino, es lo recaudado en el pago de impuestos del pueblo.

Estimado lector, seguro estoy que usted tiene la mejor opinión de que será lo mejor, destruir lo construido, o que se busquen alternativas de beneficio ya que el único que paga esos caprichos es el pueblo, gracias por su participación.

*Rector General del Centro Universitario UTEG

E-mail. joseroque@uteg.edu.mx

Peritos en las materias de Ingeniería Civil y Arquitectura, opinan que las edificaciones, por mejores condiciones y calidad que tengan, se deterioran si no son utilizadas, ocurre principalmente cuando están en el abandono o deshabitadas dando una apariencia de ruina en virtud de que la pintura se despega, las puertas y ventanas se echan a perder por motivo de que no tienen el respectivo mantenimiento.

Esto y más ocurre cuando se dejan las construcciones al olvido aparente, ya que las viviendas no deben estar desocupadas, en cualquier parte es común observar construcciones que fueron terminadas hace años y que les falta el calor humano, el deterioro es más notorio y acelerado. Las viviendas abandonadas atraen alimañas, polvo, insectos y otros elementos que aceleran su deterioro, aunque hayan sido construidas con productos de elevada calidad y con los más modernos estándares de ingeniería y arquitectura.

Con el propósito de clarificar la idea, realizó la siguiente reseña: En la zona conocida como el Bajío del Arenal, en el Municipio de Zapopan, Jalisco, mediante estudios, investigaciones, trabas jurídicas y oposiciones de colectivos vecinales, en el año 2009 se llevó a cabo la construcción de las Villas Panamericanas para albergar aproximadamente a siete mil 500 atletas participantes en esta competición de los Juegos Panamericanos de 2011, con una inversión del Gobierno del Estado con recursos públicos a través del Instituto de Promoción a la Vivienda y del Instituto de Pensiones del Estado, alcanzando el costo aproximado a los mil doscientos millones de pesos.

Después de concluida esa justa deportiva ¿qué pasó con los 650 departamentos y áreas de la controvertida Villa Panamericana? Nada, solo quedó en el abandono, deteriorándose por falta de mantenimiento y vigilancia. En algún momento, se pretendió convertirla en zona habitacional, pero, expertos en el tema y activistas, se opusieron argumentando que no estaban las condiciones de habitabilidad y que harían falta servicios que el municipio no tenía la capacidad para otorgarlos. Sin embargo, en el año 2015, se propuso que se destinara para el uso de los adultos mayores, quedando solo en buenas intenciones ya que los vecinos se opusieron y, entonces, el Ayuntamiento de Zapopan solicitó que fuera cede del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Finalmente, tampoco se concretó este proyecto.

En la actualidad, se revive la idea de vender aquel complejo, desde luego que vuelven a escucharse voces en todos los sentidos oponiéndose, como anteriormente sucedió, a la venta y más aún a que sea demolido ese elefante blanco. Si este asunto se ve con el prisma de resolver socialmente y que no se politice esto, estimo que resulta interesante preguntar a todos aquellos que a través de los organismos en que se encuentren afiliados y que se invirtieron cantidades de dinero que tienen destinados para una pensión o para atención médica, si están a favor de que se venda el renombrado complejo y de esa manera puedan recuperar algún recurso que por ley les corresponde o que sea demolido sin obtener ningún beneficio, o como reza aquel adagio, “de lo caído, lo levantado es bueno”

Lo ideal es que se busquen alternativas para el buen uso de la Villa Panamericana y no suceda como en la Ciudad de México que por diversas causas no permitieron que se construyera un aeropuerto adicional al que existe, terminando por pagar millonadas de pesos a aquellas constructoras que participaron en la licitación y que, ahora tienen que pagar sumas estratosféricas para que se lleve a cabo la construcción de otro aeropuerto, solo cambiándolo de lugar. Todo esto en detrimento de la hacienda federal que al final del camino, es lo recaudado en el pago de impuestos del pueblo.

Estimado lector, seguro estoy que usted tiene la mejor opinión de que será lo mejor, destruir lo construido, o que se busquen alternativas de beneficio ya que el único que paga esos caprichos es el pueblo, gracias por su participación.

*Rector General del Centro Universitario UTEG

E-mail. joseroque@uteg.edu.mx

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