Luis Octavio Cotero Bernal

  / domingo 10 de noviembre de 2019

¿Por qué lo malo sí y lo bueno no?

Ha dicho el Gobernador, a manera de reproche a los medios y a la sociedad, ¿Por qué solamente se reconoce lo malo que sucede en nuestro entorno y no se reconoce lo positivo de la administración? creo que son preguntas ociosas, porque en las campañas políticas, cuando pedían nuestros votos, siempre se hicieron sabedores de las cosas negativas del entorno, en la Federación, el Estado y el Municipio y ofrecían la solución a la problemática, presumiendo su capacidad para hacerlo.

Si bien es cierto, que el resultado de la elección, que favoreció a los que hoy gobiernan, no fue porque se les reconocía capacidad y talento para cambiar, sobre todo el tema de la inseguridad pública, que por desgracia todos los días, aunque no lo quieran reconocer y digan lo contrario, la criminalidad se ha engrandecido y posesionado en nuestro Estado, en nuestra ciudad, en nuestro País, incrementándose de una manera grave, trágica, escandalosa, dolorosa y cruenta; pareciera que tanto la autoridad como la sociedad lo hemos aceptado como una forma de vida, a grado tal que la sociedad ni se manifiesta, ni se asombra, ni reclama ni demanda un cambio que nos restituya la paz, la seguridad pública y la seguridad jurídica, las autoridades han buscado el modo de darnos información en la que se dice: “que se ha ido sometiendo al crimen”, cosa que no acontece en la realidad, pero también nos dicen toda la obra pública y supuestos satisfactores que construyen para el bienestar, lo que si fuera cierto, es su deber el hacerlo y nadie tiene porque reconocerlo, lo que no es ninguna gracia, sino es una obligación, como el que también les obliga el darnos tranquilidad, seguridad pública, seguridad jurídica, paz social, medio ambiente y todo aquello que nos dé un status digno, pero sobre todas las cosas, que nos garanticen la vida, que hoy por hoy está en las manos de cualquier delincuente, desde el más encumbrado en el crimen, como en el más miserable adicto, que cuando son detenidos, es por casualidad y no producto de la investigación o la eficiencia de las autoridades.

Es incuestionable la urgencia de que la sociedad en todos sus estratos tomemos conciencia y exijamos a las autoridades que de inmediato pongan un hasta aquí a los homicidios, secuestro y desaparición de personas, empezando por los profesionistas, los empresarios, los religiosos de cualquier credo, la clase trabajadora, viejos y jóvenes, hagamos un frente común para que esto se termine inmediatamente y dejemos el confort, si a eso se le puede llamar, a la cobardía a la indolencia, a la estulticia, a la miseria de honor y dignidad que se pudiera presumir y decirles a los gobernantes que son nuestros empleados no nuestros amos ni capataces, se contrataron y se les paga para servir, no para entronizarse como monarcas o patriarcas de una sociedad a la que le hacen el favor, no es así señores, solo son empleados y porque ustedes lo quisieron y para empezar, reconozcan que deben remover del cargo a quienes tienen al frente de la seguridad, tanto a nivel nacional como estatal, donde el coordinador en Jalisco, solo se dedica a justificarse y de ningún modo refleja ni capacidad ni estrategia, mucho menos carácter o determinación para abatir o someter a la delincuencia que estúpidamente el Congreso Nacional como Estatal, reconocen organización al crimen, lo que solo un Estado, fracasado y rebasado por la delincuencia acepta semejante barbaridad, no obstante de estar dotado de leyes, de facultades y de instituciones y dígase lo que se diga, no es más que un Estado fallido, que solo la sociedad puede restablecer, manifestándose y exigiendo el desempeño eficiente y honesto de quienes tienen la responsabilidad de servir a la patria, desde cualquier espacio público en que se desempeñan.

Compañeros abogados, una vez más me atrevo a dirigirme a ustedes y a convocarlos a cumplir con la responsabilidad profesional que hemos adquirido, por la sola obtención del grado, al margen de que al resto de los profesionistas y sectores sociales, por honor, dignidad y la sobrevivencia de nosotros y los nuestros, debemos hacer y someter a las autoridades a ejercer y cumplir con la encomienda que se les ha otorgado.

* Director del Observatorio Académico de Justicia y Seguridad Publica de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG.

locb15@hotmail.com

Ha dicho el Gobernador, a manera de reproche a los medios y a la sociedad, ¿Por qué solamente se reconoce lo malo que sucede en nuestro entorno y no se reconoce lo positivo de la administración? creo que son preguntas ociosas, porque en las campañas políticas, cuando pedían nuestros votos, siempre se hicieron sabedores de las cosas negativas del entorno, en la Federación, el Estado y el Municipio y ofrecían la solución a la problemática, presumiendo su capacidad para hacerlo.

Si bien es cierto, que el resultado de la elección, que favoreció a los que hoy gobiernan, no fue porque se les reconocía capacidad y talento para cambiar, sobre todo el tema de la inseguridad pública, que por desgracia todos los días, aunque no lo quieran reconocer y digan lo contrario, la criminalidad se ha engrandecido y posesionado en nuestro Estado, en nuestra ciudad, en nuestro País, incrementándose de una manera grave, trágica, escandalosa, dolorosa y cruenta; pareciera que tanto la autoridad como la sociedad lo hemos aceptado como una forma de vida, a grado tal que la sociedad ni se manifiesta, ni se asombra, ni reclama ni demanda un cambio que nos restituya la paz, la seguridad pública y la seguridad jurídica, las autoridades han buscado el modo de darnos información en la que se dice: “que se ha ido sometiendo al crimen”, cosa que no acontece en la realidad, pero también nos dicen toda la obra pública y supuestos satisfactores que construyen para el bienestar, lo que si fuera cierto, es su deber el hacerlo y nadie tiene porque reconocerlo, lo que no es ninguna gracia, sino es una obligación, como el que también les obliga el darnos tranquilidad, seguridad pública, seguridad jurídica, paz social, medio ambiente y todo aquello que nos dé un status digno, pero sobre todas las cosas, que nos garanticen la vida, que hoy por hoy está en las manos de cualquier delincuente, desde el más encumbrado en el crimen, como en el más miserable adicto, que cuando son detenidos, es por casualidad y no producto de la investigación o la eficiencia de las autoridades.

Es incuestionable la urgencia de que la sociedad en todos sus estratos tomemos conciencia y exijamos a las autoridades que de inmediato pongan un hasta aquí a los homicidios, secuestro y desaparición de personas, empezando por los profesionistas, los empresarios, los religiosos de cualquier credo, la clase trabajadora, viejos y jóvenes, hagamos un frente común para que esto se termine inmediatamente y dejemos el confort, si a eso se le puede llamar, a la cobardía a la indolencia, a la estulticia, a la miseria de honor y dignidad que se pudiera presumir y decirles a los gobernantes que son nuestros empleados no nuestros amos ni capataces, se contrataron y se les paga para servir, no para entronizarse como monarcas o patriarcas de una sociedad a la que le hacen el favor, no es así señores, solo son empleados y porque ustedes lo quisieron y para empezar, reconozcan que deben remover del cargo a quienes tienen al frente de la seguridad, tanto a nivel nacional como estatal, donde el coordinador en Jalisco, solo se dedica a justificarse y de ningún modo refleja ni capacidad ni estrategia, mucho menos carácter o determinación para abatir o someter a la delincuencia que estúpidamente el Congreso Nacional como Estatal, reconocen organización al crimen, lo que solo un Estado, fracasado y rebasado por la delincuencia acepta semejante barbaridad, no obstante de estar dotado de leyes, de facultades y de instituciones y dígase lo que se diga, no es más que un Estado fallido, que solo la sociedad puede restablecer, manifestándose y exigiendo el desempeño eficiente y honesto de quienes tienen la responsabilidad de servir a la patria, desde cualquier espacio público en que se desempeñan.

Compañeros abogados, una vez más me atrevo a dirigirme a ustedes y a convocarlos a cumplir con la responsabilidad profesional que hemos adquirido, por la sola obtención del grado, al margen de que al resto de los profesionistas y sectores sociales, por honor, dignidad y la sobrevivencia de nosotros y los nuestros, debemos hacer y someter a las autoridades a ejercer y cumplir con la encomienda que se les ha otorgado.

* Director del Observatorio Académico de Justicia y Seguridad Publica de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG.

locb15@hotmail.com

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