Luis Octavio Cotero Bernal

  / domingo 5 de mayo de 2019

Poder sin beneficio

En el Artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en parte de su texto, establece que: “…Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste…”.

El Gobernador del estado ostenta la profesión de ingeniero -quizá por eso no sepa-, pero hay un personaje ilustre, que tanto en la administración inmediata anterior y en la actual, se ha designado un jefe de Gabinete, que en la ley no se le impone ningún tipo de responsabilidad, así que a diestra y siniestra, como actualmente sucede, hace y deshace, a grado tal, que el Secretario General de Gobierno, que en la ley orgánica y en la nómina sí existe, pero que de facto, poco o nada se le ve.

Sin dejar de reconocer que este es un hombre culto y bien preparado y me parece en exceso respetuoso, pero que en la realidad, ese tan mentado Jefe de Gabinete, que parece ser los cinco sentidos del Gobernador en turno y sabedor de las estrategias en todas las materias, no obstante que evidencia su supina ignorancia y lo más grave –a mi juicio- una marcada deslealtad, a quien ha depositado en él, toda la administración pública, pese a su evidente ineficacia en el ámbito de la seguridad pública, donde estoy cierto, sin temor a equivocarme, de que en esa traición, engaña al Gobernador y pareciera de forma irremediable, pues la administración naciente de este Gobierno, en cuatro meses, más o menos, ha decaído en su imagen y resultados.

No obstante, a que me expongo despertar la ira y la arrogancia del Ejecutivo de quien todos los jaliscienses esperamos su comprensión y tolerancia en las demandas que legítimamente pedimos de su administración, como lo es en la procuración de la justicia, que lamentable y evidentemente, en esa actitud de poderío, a los que sufrimos el flagelo del crimen, nos pesa de tal manera que vivimos un desconsuelo desesperante al no ver, como en lo material, se invierta lo que sea necesario en recursos humanos y materiales para creer y restablecer la confianza que anhelamos en esta administración, pues antes que las obras de remodelaciones de vías rápidas, parques y otras de mero adorno o vista que pudieran construirse o llevarse a cabo, queremos ver acciones de fondo, trascendentales y medulares como lo es que se atienda el área de seguridad pública.

En principio que cuente con alguien al frente que realmente sea capaz y que conozca la realidad que se vive en nuestra entidad, ya que el actual, quien es apoyado por el supra-jefe de Gabinete, se ha vuelto inamovible e intocable.

Ya que al margen de lo que manifieste el Gobernador en sus discursos, de que atenderá nuestros reclamos, cosa que no es cierto evidentemente, si esas instituciones de la seguridad continúan con ese “ahorro” mal entendido que estúpidamente se le ha impuesto y que en esa sana intención del Ejecutivo, de cuidar el erario público, se le induce a un gravísimo error de su administración y en contra de lo social y político, ante la arraigada y evidente inseguridad pública, cada día más agravada y donde no escuchamos que se integren tantos elementos en todas las áreas de la seguridad como sean necesarios, para realmente enfrentar la problemática.

Ya no digamos que se estén capacitando los que están y equipando con todo lo necesario para desempeñar su trabajo y hacer posible lo que afirma el Gobernador, cuando se le requiere de atender este tema de la inseguridad y a lo que simplemente responde que “contemos con él”, que ya nos está atendiendo, lo que nos duele ante la realidad que vivimos día a día, ya que debido a la desatención al área de seguridad por parte de su administración, es que vemos lejana nuestra tranquilidad tan anhelada.

Gobernador, soy un jalisciense desesperado, un profesionista forjado en las lides de la abogacía y enterado objetivamente de la realidad de su administración y de que usted es víctima de una traición a su confianza y a su buena fe depositada pública y evidentemente en su jefe de Gabinete, no obstante de contar con diversos elementos conocedores del derecho y la administración pública que le pudieran ayudar y evitarnos la pérdida de más vidas y de patrimonio a todos los jaliscienses.



Profesor Investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG.

locb15@hotmail.com

En el Artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en parte de su texto, establece que: “…Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste…”.

El Gobernador del estado ostenta la profesión de ingeniero -quizá por eso no sepa-, pero hay un personaje ilustre, que tanto en la administración inmediata anterior y en la actual, se ha designado un jefe de Gabinete, que en la ley no se le impone ningún tipo de responsabilidad, así que a diestra y siniestra, como actualmente sucede, hace y deshace, a grado tal, que el Secretario General de Gobierno, que en la ley orgánica y en la nómina sí existe, pero que de facto, poco o nada se le ve.

Sin dejar de reconocer que este es un hombre culto y bien preparado y me parece en exceso respetuoso, pero que en la realidad, ese tan mentado Jefe de Gabinete, que parece ser los cinco sentidos del Gobernador en turno y sabedor de las estrategias en todas las materias, no obstante que evidencia su supina ignorancia y lo más grave –a mi juicio- una marcada deslealtad, a quien ha depositado en él, toda la administración pública, pese a su evidente ineficacia en el ámbito de la seguridad pública, donde estoy cierto, sin temor a equivocarme, de que en esa traición, engaña al Gobernador y pareciera de forma irremediable, pues la administración naciente de este Gobierno, en cuatro meses, más o menos, ha decaído en su imagen y resultados.

No obstante, a que me expongo despertar la ira y la arrogancia del Ejecutivo de quien todos los jaliscienses esperamos su comprensión y tolerancia en las demandas que legítimamente pedimos de su administración, como lo es en la procuración de la justicia, que lamentable y evidentemente, en esa actitud de poderío, a los que sufrimos el flagelo del crimen, nos pesa de tal manera que vivimos un desconsuelo desesperante al no ver, como en lo material, se invierta lo que sea necesario en recursos humanos y materiales para creer y restablecer la confianza que anhelamos en esta administración, pues antes que las obras de remodelaciones de vías rápidas, parques y otras de mero adorno o vista que pudieran construirse o llevarse a cabo, queremos ver acciones de fondo, trascendentales y medulares como lo es que se atienda el área de seguridad pública.

En principio que cuente con alguien al frente que realmente sea capaz y que conozca la realidad que se vive en nuestra entidad, ya que el actual, quien es apoyado por el supra-jefe de Gabinete, se ha vuelto inamovible e intocable.

Ya que al margen de lo que manifieste el Gobernador en sus discursos, de que atenderá nuestros reclamos, cosa que no es cierto evidentemente, si esas instituciones de la seguridad continúan con ese “ahorro” mal entendido que estúpidamente se le ha impuesto y que en esa sana intención del Ejecutivo, de cuidar el erario público, se le induce a un gravísimo error de su administración y en contra de lo social y político, ante la arraigada y evidente inseguridad pública, cada día más agravada y donde no escuchamos que se integren tantos elementos en todas las áreas de la seguridad como sean necesarios, para realmente enfrentar la problemática.

Ya no digamos que se estén capacitando los que están y equipando con todo lo necesario para desempeñar su trabajo y hacer posible lo que afirma el Gobernador, cuando se le requiere de atender este tema de la inseguridad y a lo que simplemente responde que “contemos con él”, que ya nos está atendiendo, lo que nos duele ante la realidad que vivimos día a día, ya que debido a la desatención al área de seguridad por parte de su administración, es que vemos lejana nuestra tranquilidad tan anhelada.

Gobernador, soy un jalisciense desesperado, un profesionista forjado en las lides de la abogacía y enterado objetivamente de la realidad de su administración y de que usted es víctima de una traición a su confianza y a su buena fe depositada pública y evidentemente en su jefe de Gabinete, no obstante de contar con diversos elementos conocedores del derecho y la administración pública que le pudieran ayudar y evitarnos la pérdida de más vidas y de patrimonio a todos los jaliscienses.



Profesor Investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG.

locb15@hotmail.com

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