José Roque Albín Huerta

  / lunes 8 de abril de 2019

Perjudica y en mucho

José Roque Albín Huerta*

La frontera es conceptuada como la zona territorial de tránsito social entre dos culturas, o en sentido general y amplio, es el límite de una parcela o un predio tomando en consideración que se crean límites definidos en porciones de tierra, agua y aire, de aquí se desprende precisamente el punto exacto en que estos límites llegan a su fin, es cuando se habla de fronteras.

Esto significa que, en muchos casos, la frontera de un país con otro no se encuentra definida solamente donde hay tierra, pues en algunos casos esa división se efectúa utilizando ríos, mares etcétera.

Nuestra frontera norte tiene una extensión aproximada de tres mil 152 kilómetros de este a oeste que separa a México de los Estados Unidos de Norte América, se calcula que se encuentra habitada por casi trece millones trescientos ochenta y cinco mil seiscientos ochenta y dos habitantes a lo largo de ese territorio, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) del año 2015.

Si el concepto anterior lo trasladamos al ámbito político, hace referencia a una región o franja, mientras que el término límite está ligado a una esfera política y administrativa.

Realizadas las anteriores precisiones, para una mejor comprensión, transcribiré la definición del Diccionario de Derecho Internacional, en cuanto al concepto de soberanía nacional. “Es un concepto que le da todo el poder de la nación a los ciudadanos”. Estos dejan constancia en constitución que le ceden el poder al Estado, concebida como una, indivisible e inalienable, que no pude confundirse con los individuos que la conforman, de tal manera que la palabra soberanía ha jugado un papel importante en la teoría política y en la teoría del derecho internacional.

De ahí que, los Estados tienen una característica esencial: la soberanía, esto es, la facultad de implantar y ejercer su autoridad de la manera en que crean conveniente a efecto de que este ejercicio soberano por parte de los Estados no perjudique a otras naciones. Como todo derecho prosigue en otra parte el internacional es producto de una comunidad de cultura e interés que ningún político puede crear de manera a sus caprichos o intereses.


Los Estados tienen una característica esencial: la soberanía, esto es, la facultad de implantar y ejercer su autoridad de la manera en que crean conveniente.


Desde aquel 20 de enero de 2017 y hasta la fecha, el presidente estadounidense ha dedicado gran tiempo de su mandato a perturbar el orden internacional aduciendo que extranjeros están rebasando la soberanía de su pueblo, lo que respecta a México constantemente ha provocado incertidumbre con sus declaraciones, que se han llegado a calificar como un hostigamiento. Primero; el muro en la frontera que México pagará, luego; el retiro de inversiones millonarias, el bloqueo de las remesas que envían nuestros connacionales radicados en aquella nación, enseguida; la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC), la depreciación del peso mexicano: imposición de aranceles a las materias primas de acero; la deportación masiva de inmigrantes indocumentados y así sucesivamente, lo más reciente, cerrar la frontera con México creando así una brecha más grande en el comercio internacional.

Lo anterior, con resultados catastróficos para su propio país ya que depende en mucho del flujo internacional porque la economía de los Estados Unidos de Norteamérica depende de los productos, servicios y de los propios trabajadores extranjeros a los que se les paga la mano de obra barata.

Las Cúpulas Empresariales asentadas desde San Diego hasta las ciudades de El Paso y Laredo en Texas, han levantado la mano en contra de esas decisiones ya que consideran que dicha medida infligiría en un severo daño económico y un caos en ambos lados de la frontera internacional en caso de que cierren los pasos de ingreso, causando además un temor por el despliegue de fuerzas federales en la frontera sur de los Estados Unidos de Norte América.

Existe la gran esperanza de que los congresistas desde su esfera de competencia, se conviertan verdaderamente en un contrapeso por bien de todos, sobre las decisiones del Ejecutivo estadounidense.

Respetable lector, esta aportación es solo una parte respecto de una política internacional que se estima no es la mejor, ya que perjudica y en mucho a familias trabajadoras de ambas naciones teniendo como resultado una pérdida de empleos y que desde luego impacta en la economía familiar y nacional.


Rector General del Centro Universitario UTEG*

joseroqueuteg.edu.mx

José Roque Albín Huerta*

La frontera es conceptuada como la zona territorial de tránsito social entre dos culturas, o en sentido general y amplio, es el límite de una parcela o un predio tomando en consideración que se crean límites definidos en porciones de tierra, agua y aire, de aquí se desprende precisamente el punto exacto en que estos límites llegan a su fin, es cuando se habla de fronteras.

Esto significa que, en muchos casos, la frontera de un país con otro no se encuentra definida solamente donde hay tierra, pues en algunos casos esa división se efectúa utilizando ríos, mares etcétera.

Nuestra frontera norte tiene una extensión aproximada de tres mil 152 kilómetros de este a oeste que separa a México de los Estados Unidos de Norte América, se calcula que se encuentra habitada por casi trece millones trescientos ochenta y cinco mil seiscientos ochenta y dos habitantes a lo largo de ese territorio, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) del año 2015.

Si el concepto anterior lo trasladamos al ámbito político, hace referencia a una región o franja, mientras que el término límite está ligado a una esfera política y administrativa.

Realizadas las anteriores precisiones, para una mejor comprensión, transcribiré la definición del Diccionario de Derecho Internacional, en cuanto al concepto de soberanía nacional. “Es un concepto que le da todo el poder de la nación a los ciudadanos”. Estos dejan constancia en constitución que le ceden el poder al Estado, concebida como una, indivisible e inalienable, que no pude confundirse con los individuos que la conforman, de tal manera que la palabra soberanía ha jugado un papel importante en la teoría política y en la teoría del derecho internacional.

De ahí que, los Estados tienen una característica esencial: la soberanía, esto es, la facultad de implantar y ejercer su autoridad de la manera en que crean conveniente a efecto de que este ejercicio soberano por parte de los Estados no perjudique a otras naciones. Como todo derecho prosigue en otra parte el internacional es producto de una comunidad de cultura e interés que ningún político puede crear de manera a sus caprichos o intereses.


Los Estados tienen una característica esencial: la soberanía, esto es, la facultad de implantar y ejercer su autoridad de la manera en que crean conveniente.


Desde aquel 20 de enero de 2017 y hasta la fecha, el presidente estadounidense ha dedicado gran tiempo de su mandato a perturbar el orden internacional aduciendo que extranjeros están rebasando la soberanía de su pueblo, lo que respecta a México constantemente ha provocado incertidumbre con sus declaraciones, que se han llegado a calificar como un hostigamiento. Primero; el muro en la frontera que México pagará, luego; el retiro de inversiones millonarias, el bloqueo de las remesas que envían nuestros connacionales radicados en aquella nación, enseguida; la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC), la depreciación del peso mexicano: imposición de aranceles a las materias primas de acero; la deportación masiva de inmigrantes indocumentados y así sucesivamente, lo más reciente, cerrar la frontera con México creando así una brecha más grande en el comercio internacional.

Lo anterior, con resultados catastróficos para su propio país ya que depende en mucho del flujo internacional porque la economía de los Estados Unidos de Norteamérica depende de los productos, servicios y de los propios trabajadores extranjeros a los que se les paga la mano de obra barata.

Las Cúpulas Empresariales asentadas desde San Diego hasta las ciudades de El Paso y Laredo en Texas, han levantado la mano en contra de esas decisiones ya que consideran que dicha medida infligiría en un severo daño económico y un caos en ambos lados de la frontera internacional en caso de que cierren los pasos de ingreso, causando además un temor por el despliegue de fuerzas federales en la frontera sur de los Estados Unidos de Norte América.

Existe la gran esperanza de que los congresistas desde su esfera de competencia, se conviertan verdaderamente en un contrapeso por bien de todos, sobre las decisiones del Ejecutivo estadounidense.

Respetable lector, esta aportación es solo una parte respecto de una política internacional que se estima no es la mejor, ya que perjudica y en mucho a familias trabajadoras de ambas naciones teniendo como resultado una pérdida de empleos y que desde luego impacta en la economía familiar y nacional.


Rector General del Centro Universitario UTEG*

joseroqueuteg.edu.mx

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