/ miércoles 8 de agosto de 2018

Pacientes del Seguro Social

Por José de Jesús Vázquez


Los pacientes del Seguro Social y los que no lo son, de igual manera suelen comentar que es más social que seguro, pero es mejor tenerlo y no ocuparlo que ocuparlo y no tenerlo, pues tratándose de una institución de salud tan útil y beneficiosa para tantos asegurados se ve constantemente rebasada, y mal atienden a sus pacientes que acuden a ella, ya en emergencia o regularmente.

La colectividad considera que los médicos familiares y especialistas por lo general tienen una extensa lista de personas que atender en cada uno de sus turnos, por lo que dedican poco tiempo a diagnosticar a sus pacientes adecuadamente, y sin mucha auscultación extienden una receta con medicamentos sin salirse del cuadro básico que tienen autorizado.

Siendo una noble institución en la que debía de prevalecer el buen trato para con los derechohabientes que están en activo, como para los que ya jubilados o pensionados tienen el derecho de acudir a sus instalaciones en demanda de alguna atención, considerando que quienes acuden están aportando una cuota o bien ya la cubrieron anteriormente por varios años.

Cada uno de sus empleados en sus diferentes asignaciones y especialidades, ya sean administrativos o asignados a la salud, como los médicos, enfermeras y secretarias que auxilian a los médicos familiares que son la puerta de ingreso, deben tomar en cuenta que cada persona que atienden es su patrón, porque gracias a ellos que aportan o aportaron tienen trabajo y reciben su salario.

Esto no siempre se observa, por el contrario hacen o aparentan ser ellos los dueños del negocio, y quienes acuden a solicitar alguna atención, en ocasiones su personal los hacen parecer limosneros, que sin derecho acuden a pedirles un favor cuando tienen la obligación de atenderlos con calidad y calidez, al menos a sus derechohabientes que requieren su servicio.

En cuanto a las citas mensuales, es otra historia, hay de todo, aunque tratan de atender solamente determinados pacientes que sufren de diabetes, hipertensión, y no sé qué más, deshaciéndose de quienes no están incluidos en alguno de estos apartados, sin tomar en cuenta otros padecimientos o la edad de quienes lo solicitan, a pesar de la gravedad del padecimiento que los aqueja.

Al no tener la cita mensual acostumbrada, recomiendan al paciente que acuda a realizar cita a través de un teléfono central, que después de dar diferentes opciones, finalmente logra contactar en vivo a un telefonista, quien una vez que el paciente se identifica suele dar una fecha para ser atendido en medicina familiar, una atribución que debería estar a cargo de la clínica respectiva.

Seguramente usted, amable lector, tiene alguna experiencia al respecto, en su mayoría son más las buenas que las malas, si bien las malas reciben una cobertura más amplia en los medios o se quedan grabadas en cada paciente que se ve afectado por error o negligencia de algún servidor que tuvo un mal día que le afectó realizar con profesionalidad su noble labor.

Finalmente, una institución tan importante que maneja innumerables recursos humanos, materiales y financieros, tiene una gran responsabilidad ante la sociedad, pero sobre todo con sus derechohabientes a los que se debe, y lo menos que merecen es ser atendidos con profesionalidad, oportunidad y calidez por el personal a su digno cargo.


jjesusvah@hotmail.com


Por José de Jesús Vázquez


Los pacientes del Seguro Social y los que no lo son, de igual manera suelen comentar que es más social que seguro, pero es mejor tenerlo y no ocuparlo que ocuparlo y no tenerlo, pues tratándose de una institución de salud tan útil y beneficiosa para tantos asegurados se ve constantemente rebasada, y mal atienden a sus pacientes que acuden a ella, ya en emergencia o regularmente.

La colectividad considera que los médicos familiares y especialistas por lo general tienen una extensa lista de personas que atender en cada uno de sus turnos, por lo que dedican poco tiempo a diagnosticar a sus pacientes adecuadamente, y sin mucha auscultación extienden una receta con medicamentos sin salirse del cuadro básico que tienen autorizado.

Siendo una noble institución en la que debía de prevalecer el buen trato para con los derechohabientes que están en activo, como para los que ya jubilados o pensionados tienen el derecho de acudir a sus instalaciones en demanda de alguna atención, considerando que quienes acuden están aportando una cuota o bien ya la cubrieron anteriormente por varios años.

Cada uno de sus empleados en sus diferentes asignaciones y especialidades, ya sean administrativos o asignados a la salud, como los médicos, enfermeras y secretarias que auxilian a los médicos familiares que son la puerta de ingreso, deben tomar en cuenta que cada persona que atienden es su patrón, porque gracias a ellos que aportan o aportaron tienen trabajo y reciben su salario.

Esto no siempre se observa, por el contrario hacen o aparentan ser ellos los dueños del negocio, y quienes acuden a solicitar alguna atención, en ocasiones su personal los hacen parecer limosneros, que sin derecho acuden a pedirles un favor cuando tienen la obligación de atenderlos con calidad y calidez, al menos a sus derechohabientes que requieren su servicio.

En cuanto a las citas mensuales, es otra historia, hay de todo, aunque tratan de atender solamente determinados pacientes que sufren de diabetes, hipertensión, y no sé qué más, deshaciéndose de quienes no están incluidos en alguno de estos apartados, sin tomar en cuenta otros padecimientos o la edad de quienes lo solicitan, a pesar de la gravedad del padecimiento que los aqueja.

Al no tener la cita mensual acostumbrada, recomiendan al paciente que acuda a realizar cita a través de un teléfono central, que después de dar diferentes opciones, finalmente logra contactar en vivo a un telefonista, quien una vez que el paciente se identifica suele dar una fecha para ser atendido en medicina familiar, una atribución que debería estar a cargo de la clínica respectiva.

Seguramente usted, amable lector, tiene alguna experiencia al respecto, en su mayoría son más las buenas que las malas, si bien las malas reciben una cobertura más amplia en los medios o se quedan grabadas en cada paciente que se ve afectado por error o negligencia de algún servidor que tuvo un mal día que le afectó realizar con profesionalidad su noble labor.

Finalmente, una institución tan importante que maneja innumerables recursos humanos, materiales y financieros, tiene una gran responsabilidad ante la sociedad, pero sobre todo con sus derechohabientes a los que se debe, y lo menos que merecen es ser atendidos con profesionalidad, oportunidad y calidez por el personal a su digno cargo.


jjesusvah@hotmail.com