/ domingo 10 de noviembre de 2019

Pablo Lemus en su laberinto


Óscar Ábrego


Qué se esconde detrás de las evidentes diferencias entre Pablo Lemus y su otrora patrón, el ingeniero Alfaro. Es una pregunta para la que muy pocas personas tienen una respuesta. Los que dicen saber, afirman que el conflicto sobre la habitabilidad de la Villa Panamericana es un efecto, no la causa verdadera. Mientras que algunos aseveran que sólo existe un móvil de carácter político, hay quienes sostienen que de por medio hubo un agravio de varios millones de pesos.

En lo personal, no descarto ningún motivo. Sin embargo, más allá del chismorreo y los rumores que circulan entre la clase política local, bien vale la pena exponer los escenarios que tiene frente a sí el alcalde zapopano, en virtud de que es el munícipe metropolitano mejor evaluado en la mayoría de las encuestas hasta hoy conocidas.

Bastante se dice que su siguiente aventura tiene como escala el gobierno municipal de Guadalajara. Yo tengo mis dudas. Para empezar, es falso que tenga un pie dentro de Morena, como tanto se especula. De acuerdo a fuentes de este partido, es real que Lemus Navarro se ha ofrecido como un prospecto para contender bajo esa bandera por la alcaldía tapatía, pero la mala noticia para él y sus allegados, es que su perfil y origen (estrictamente empresarial) es en absoluto incompatible con las bases lopezobradoristas. Eso lo tienen claro en Palacio Nacional. De tal manera, que sería anti natura para los morenistas arropar una aspiración que se identifica más con el sector patronal.

Por otro lado, si atendemos la reciente versión que ha surgido, en el sentido de que coquetea con el PAN para convertirse en su candidato, la cosa se pone peor. Y es que hay que considerar que las últimas mediciones realizadas por el gobierno del Estado, a las que he tenido acceso, ubican al blanquiazul en un lejano cuarto sitio en las preferencias electorales. Esto significa que la marca partidista sería una loza demasiado pesada para el expresidente de la Coparmex en Jalisco.

Por cierto, en primer lugar está Morena, en segundo MC, y en tercero el Revolucionario Institucional.

Un factor más, quizás el más importante, es la presencia de dos actores que sin duda estarán en la boleta del 2021: Ismael del Toro y Carlos Lomelí.

Del primero, es preciso decir que forma parte del círculo primordial del alfarismo, algo que le representa una fortaleza. Siempre leal a su amigo Enrique, pero ante todo a sus principios, tiene garantizada su segunda postulación con Movimiento Ciudadano. No es ocioso anotar esto, pues a la sazón de los hechos, hay los que suponen que la estrategia de Pablo es empoderarse en la opinión pública para desbancar a su homólogo y así despojarlo de la candidatura, algo que se antoja imposible, ya que la decisión de cerrarle el paso se tomó hace casi un mes bajo el argumento de que mostró el cobre y no es de fiar.

En cuanto a Lomelí Bolaños, todas las señales indican que una vez solventada la investigación de la Secretaría de la Función Pública, su brújula apunta hacia la presidencia de la capital de nuestra entidad.

Sobre lo anterior, hay cuando menos dos variables que juegan a su favor. Una, que cuenta con el respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador. Y dos, que las encuestas a las que antes hice referencia, lo colocan como favorito con una ventaja de más de 10 puntos porcentuales.

Así pues, es probable que Pablo Lemus Navarro haya calculado mal las consecuencias de sus pleitos. Y es que aunque la defensa que hace para evitar más daños a la zona de El Bajío es digna del más amplio reconocimiento, la confrontación con el gobernador y los depredadores inmobiliarios, lo metió a un laberinto que por ahora lo mantiene atrapado y sin salida.


Óscar Ábrego


Qué se esconde detrás de las evidentes diferencias entre Pablo Lemus y su otrora patrón, el ingeniero Alfaro. Es una pregunta para la que muy pocas personas tienen una respuesta. Los que dicen saber, afirman que el conflicto sobre la habitabilidad de la Villa Panamericana es un efecto, no la causa verdadera. Mientras que algunos aseveran que sólo existe un móvil de carácter político, hay quienes sostienen que de por medio hubo un agravio de varios millones de pesos.

En lo personal, no descarto ningún motivo. Sin embargo, más allá del chismorreo y los rumores que circulan entre la clase política local, bien vale la pena exponer los escenarios que tiene frente a sí el alcalde zapopano, en virtud de que es el munícipe metropolitano mejor evaluado en la mayoría de las encuestas hasta hoy conocidas.

Bastante se dice que su siguiente aventura tiene como escala el gobierno municipal de Guadalajara. Yo tengo mis dudas. Para empezar, es falso que tenga un pie dentro de Morena, como tanto se especula. De acuerdo a fuentes de este partido, es real que Lemus Navarro se ha ofrecido como un prospecto para contender bajo esa bandera por la alcaldía tapatía, pero la mala noticia para él y sus allegados, es que su perfil y origen (estrictamente empresarial) es en absoluto incompatible con las bases lopezobradoristas. Eso lo tienen claro en Palacio Nacional. De tal manera, que sería anti natura para los morenistas arropar una aspiración que se identifica más con el sector patronal.

Por otro lado, si atendemos la reciente versión que ha surgido, en el sentido de que coquetea con el PAN para convertirse en su candidato, la cosa se pone peor. Y es que hay que considerar que las últimas mediciones realizadas por el gobierno del Estado, a las que he tenido acceso, ubican al blanquiazul en un lejano cuarto sitio en las preferencias electorales. Esto significa que la marca partidista sería una loza demasiado pesada para el expresidente de la Coparmex en Jalisco.

Por cierto, en primer lugar está Morena, en segundo MC, y en tercero el Revolucionario Institucional.

Un factor más, quizás el más importante, es la presencia de dos actores que sin duda estarán en la boleta del 2021: Ismael del Toro y Carlos Lomelí.

Del primero, es preciso decir que forma parte del círculo primordial del alfarismo, algo que le representa una fortaleza. Siempre leal a su amigo Enrique, pero ante todo a sus principios, tiene garantizada su segunda postulación con Movimiento Ciudadano. No es ocioso anotar esto, pues a la sazón de los hechos, hay los que suponen que la estrategia de Pablo es empoderarse en la opinión pública para desbancar a su homólogo y así despojarlo de la candidatura, algo que se antoja imposible, ya que la decisión de cerrarle el paso se tomó hace casi un mes bajo el argumento de que mostró el cobre y no es de fiar.

En cuanto a Lomelí Bolaños, todas las señales indican que una vez solventada la investigación de la Secretaría de la Función Pública, su brújula apunta hacia la presidencia de la capital de nuestra entidad.

Sobre lo anterior, hay cuando menos dos variables que juegan a su favor. Una, que cuenta con el respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador. Y dos, que las encuestas a las que antes hice referencia, lo colocan como favorito con una ventaja de más de 10 puntos porcentuales.

Así pues, es probable que Pablo Lemus Navarro haya calculado mal las consecuencias de sus pleitos. Y es que aunque la defensa que hace para evitar más daños a la zona de El Bajío es digna del más amplio reconocimiento, la confrontación con el gobernador y los depredadores inmobiliarios, lo metió a un laberinto que por ahora lo mantiene atrapado y sin salida.

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