Enrique Velázquez González

  / jueves 22 de agosto de 2019

Nueva Policía Metropolitana


Esta semana se presentó y entró en funciones la Agencia Metropolitana de Seguridad, un OPD que concentrará más de siete mil elementos policiacos en una fuerza civil y que fue posible gracias al trabajo de los tres órdenes de Gobierno. Este modelo operativo cumple con los lineamientos del Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno federal que busca el fortalecimiento de las policías municipales y estatales en coordinación con la Guardia Nacional.

La incertidumbre o cuestionamientos sobre los mandos militares siguen siendo las preocupaciones de los ciudadanos, ¿cómo negar que no se está militarizando la seguridad cuando son seis generales y un coronel quienes están al frente de las decisiones de seguridad en nuestra metrópoli? Si bien este paso en el nuevo modelo de seguridad de nuestro país, estado y municipios es un hecho, la desconfianza se traslada al uso de la fuerza, las formas en las que se abordarán los problemas y el respeto a los DDHH de todas las personas.

El Poder Ejecutivo a nivel nacional, local y municipal nos ha asegurado que no existirán prácticas de violaciones a los Derechos Humanos, que las capacitaciones a la Guardia Nacional en esta materia y en el uso de la fuerza siguen siendo civiles. Nos han asegurado que, aunque gran parte de los elementos que tomarán decisiones son de formación militar, ellos -presidente, gobernador, alcaldes- no dejarán de ser quienes den la cara y tomen la última resolución al respecto como jefes de la seguridad pública en sus demarcaciones.

La conformación de esta policía metropolitana tiene tres esfuerzos previos que lograron una institucionalización a medias, pero una nula operatividad por falta de voluntades y cuestiones de carácter político. Sin duda la moneda sigue estando en el aire, aún falta que sobreviva a las elecciones intermedias (2021) y que más allá de mejorar nuestra percepción en temas de narcotráfico y violencia grave, los delitos que nos afectan día con día de verdad los veamos disminuidos.

Seguiré cuestionando las formas, siempre seré partidario de buscar e implementar otros mecanismos que no nos lleven a la militarización, sin embargo, lograr esta conformación y los acuerdos necesarios para realizarlo es una apuesta positiva del gobierno del estado a la que debemos dar el beneficio de la duda mientras el interés y bienestar de los ciudadanos continúe estando al frente de todas las decisiones.


Esta semana se presentó y entró en funciones la Agencia Metropolitana de Seguridad, un OPD que concentrará más de siete mil elementos policiacos en una fuerza civil y que fue posible gracias al trabajo de los tres órdenes de Gobierno. Este modelo operativo cumple con los lineamientos del Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno federal que busca el fortalecimiento de las policías municipales y estatales en coordinación con la Guardia Nacional.

La incertidumbre o cuestionamientos sobre los mandos militares siguen siendo las preocupaciones de los ciudadanos, ¿cómo negar que no se está militarizando la seguridad cuando son seis generales y un coronel quienes están al frente de las decisiones de seguridad en nuestra metrópoli? Si bien este paso en el nuevo modelo de seguridad de nuestro país, estado y municipios es un hecho, la desconfianza se traslada al uso de la fuerza, las formas en las que se abordarán los problemas y el respeto a los DDHH de todas las personas.

El Poder Ejecutivo a nivel nacional, local y municipal nos ha asegurado que no existirán prácticas de violaciones a los Derechos Humanos, que las capacitaciones a la Guardia Nacional en esta materia y en el uso de la fuerza siguen siendo civiles. Nos han asegurado que, aunque gran parte de los elementos que tomarán decisiones son de formación militar, ellos -presidente, gobernador, alcaldes- no dejarán de ser quienes den la cara y tomen la última resolución al respecto como jefes de la seguridad pública en sus demarcaciones.

La conformación de esta policía metropolitana tiene tres esfuerzos previos que lograron una institucionalización a medias, pero una nula operatividad por falta de voluntades y cuestiones de carácter político. Sin duda la moneda sigue estando en el aire, aún falta que sobreviva a las elecciones intermedias (2021) y que más allá de mejorar nuestra percepción en temas de narcotráfico y violencia grave, los delitos que nos afectan día con día de verdad los veamos disminuidos.

Seguiré cuestionando las formas, siempre seré partidario de buscar e implementar otros mecanismos que no nos lleven a la militarización, sin embargo, lograr esta conformación y los acuerdos necesarios para realizarlo es una apuesta positiva del gobierno del estado a la que debemos dar el beneficio de la duda mientras el interés y bienestar de los ciudadanos continúe estando al frente de todas las decisiones.

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